POLICÍA LOCAL DE TARIFA (Página no oficial)

miércoles, 26 de enero de 2011

CONTIÚA LA PROLIFERACIÓN DE LOS GRUPOS OPERATIVOS EN LAS POLICÍAS LOCALES

Europasur-26.01.2011

El nuevo grupo operativo de la Policía recoge las demandas vecinales

Los agentes mantendrán reuniones con las asociaciones de todo el término municipal

El nuevo Grupo Operativo de Apoyo y Prevención (GOAP) de la Policía Local será presentado hoy a los colectivos vecinales de la localidad. Se trata de un grupo de actuación formado por cuatro agentes para mantener una especial atención sobre demandas básicas en materias como seguridad vial o lucha contra la droga, destacando la importancia tanto de la acción directa como de la formación y concienciación de los ciudadanos...

Noticia completa en:

Así se demuestra que cada vez son mas necesarios los cambios dentro de los Cuerpos de las Policías Locales que ayuden a mejorar y a adecuar el servicio policial a las demandas de los ciudadanos y a los cambios sociales que suscitan en estos tiempos que corren. Es por ello, que cada vez se hace mas necesaria la creación de grupos especializados y con una especial dedicación dentro de las Policías Locales, que puedan hacer frente a la auténtica realidad que en materia de seguridad padecemos en nuestras ciudades.

Desde este blog queremos mandar nuestra mas enérgica felicitación por esta importante iniciativa que han asumido estos cuatro profesionales, que me consta por desgracia, que están padeciendo, al igual que nos ocurrió en la creación del GOIP, los improperios, descalificaciones, insultos, y todo tipo de falsedades, por el único hecho de querer trabajar.

Me consta por mi propia experiencia, que estos comentarios no pueden salir de nadie mas que de quien no sabe apreciar la profesionalidad que algunos desbordan, asumiendo sin que nadie los obligue a ello, a cumplir fielmente con sus obligaciones como servidores públicos, y en definitiva, a comprometerse con la sociedad para mejorar ese servicio. A esto último que hemos mencionado, hay que incluirle un importante plus de honestidad, honradez y compromiso ya que es sabidos por todos, los difíciles momentos económicos por los que están pasando los compañeros del ayuntamiento de Los Barrios. Aun así, siguen con el mismo, o aun mas entusiasmo que nunca.
Por último quería decir que tenéis lo mas importante y necesario para que vuestro proyecto de sus frutos, LA ILUSIÓN Y LAS GANAS DE CUMPLIR CON VUESTRO DEBER, con esto os puedo asegurar que el existo en vuestro trabajo está garantizado.
Y a aquellos flojos, envidiosos y sanguijuelas de la administración, decirles que sigan haciendo lo único que por desgracia saben hacer, PONERSE EL UNIFORME Y COBRAR, que del trabajo ya se encargan LOS AUTÉNTICOS POLICÍAS.

BIENVENIDOS COMPAÑEROS Y AQUÍ TENÉIS VUESTRA CASA.

Mas información sobre grupos operativos especiales de las Policías Locales
http://policialocal.wordpress.com/category/grupos-especiales-policia-local/

GOIP

martes, 25 de enero de 2011

LOS CINCO NIVELES DE PERICIA EN MANEJO PROFESIONAL DE LAS ARMAS

Por: Ernesto Pérez Vera

Muchos Profesores del Tiro Policial, de todo el mundo, usan la clasificación de niveles de competencia y pericia en el manejo de armas que seguidamente detallaré. Aún internacionalmente muy extendida entre los profesionales de la enseñanza del tiro y la táctica policial, nadie es capaz de confirmar, con garantía, cuando, donde y quien creo tal división de niveles de capacidad profesional. En cualquier caso, creo que todos convendrán conmigo en que, la clasificación, es ingeniosa, didáctica y extremadamente acertada.

Lean y juzguen
Primer Nivel: INTENCIONALMENTE INCOMPETENTE (I.I.)
Aunque parezca mentira, estos, los I.I.s, son aquellos que están obligados a llevar armas. Son los que las portan por obligación imperiosa de la LEY. Estos, además, conocen perfectamente sus nulas habilidades, pero pese a ello se niegan -cerrándose en banda- a mejorar su pericia. El I.I., por vaguedad y miedo al ridículo, no participa de los entrenamientos de su unidad o plantilla –sabe de su torpeza en la materia-

Las páginas de los periódicos están llenas de noticias protagonizadas por sujetos de este perfil. Por desgracia, los I.I.s., con demasiada frecuencia, provocan accidentes que acaban con las vidas de vecinos, familiares, compañeros o con sus propias vidas. Por regla general, y aún siendo obligados a acudir a las tiradas reglamentarias, no se sacará nada positivo de ellos. Gastaremos tiempo, munición y esfuerzos, para nada.
Segundo Nivel: DESCONOCEDOR DE SU INCOMPETENCIA (D.I.)
El D.I. no sabe que no sabe. Es incompetente porque aún no sabe que es un Incompetente. Normalmente, estos sujetos han sido entrenados o formados de modo muy básico, a veces ni eso. Los profesionales de este perfil, seguramente, nunca se han visto en una situación real que les haya dejado al “descubierto” sus carencias. Sin embargo, conozco casos de D.I. que ante una situación real se han sentido, y se han sabido, NO PREPARADOS. Pese a todo, han preferido gastar su tiempo en cualquier cosa antes de asumir que requerían de formación “extra”. Me atrevo a decir que dentro de este perfil es donde más profesionales de las Fuerzas de Seguridad se encuentran.

Son Desconocedores de su Incompetencia aquellos que solo acuden a los ejercicios de tiro reglamentarios en su institución policial, pero lo hacen sin interés alguno. Estos mismos dan por buena y sobrada esa formación o entrenamiento periódico –demasiadas veces, muy periódico-

La mayor parte de los que están dentro del perfil D.I., se dan cuenta de sus lagunas y paupérrimas habilidades en los peores momentos. A veces es demasiado tarde: descubren sus miserias cuando ya han sido agredidos de modo grave con armas de fuego u otros instrumentos. La mayoría nunca lo descubrirá.

Tercer Nivel: El CONSCIENTEMENTE INCOMPETENTE (C.I.)
Si el Desconocedor de su Incompetencia sobrevive a su primer encuentro armado, o es testigo próximo de algo similar en la persona de un compañero, se convertirá en un Conscientemente Incompetente –ahora, sabe que NO SABE-. Seguramente, tan pronto tenga tiempo, buscará ayuda formativa. Ha despertado y “le ha visto las orejas al lobo”. Ahora ha salido de las cavernas “de Platón”, y además por la puerta grande. Ahora sabe algo más: no quiere que vuelva a ocurrir. ¡Desde ya¡ se convierte en un tipo con interés por el tiro y el manejo del arma. Atenderá las explicaciones y lecciones de los instructores, y estará motivado. Ahora no criticará a los que se entrenaban mientras él no lo hacía. Ahora, quiere alcanzar cierto grado de pericia.

Cuarto Nivel: El CONSCIENTEMENTE COMPETENTE (C.C.)
Con la filosofía adecuada del entrenamiento, y con interés por parte del alumno, el C.I. se convierte en un C.C. El Conscientemente Competente llegará a manejar su arma con habilidad y seguridad, solventará interrupciones y desenfundará con celeridad ante la señal del instructor. Llegará a entender que su disparo debe impactar en el blanco que él quiere impactar, pues de no ser así, dará donde no quiere impactar, y ello puede provocar lesiones o daños innecesarios. Un riesgo muy alto que nunca se debe correr. Nosotros somos lo “buenos”, es el “malo” el que, por serlo, se puede permitir cualquier cosa.

El C.C. conoce las posiciones de tiro. Conoce variadas técnicas defensivas para usar en determinados supuestos y se siente cómodo en la galería aún cuando se le instruye bajo presión. Pero pese a todo eso, todavía no reacciona de modo instintivo ante situaciones extremas.

Quinto Nivel: El INCONSCIENTEMENTE COMPETENTE (I.C.)
El I.C. es el menos común de los perfiles. Este perfil se puede denominar como: de Maestría. No es fácil encontrar a muchos Inconscientemente Competentes en una misma plantilla. El I.C., tras muchas horas de entrenamiento, miles de disparos, años y años de repetición de ejercicios, maniobras y manipulaciones con su arma, ante el indicio de un ataque es capaz de reaccionar instintivamente y salir de la línea de tiro de su potencial agresor. Sabrá cubrirse de modo eficaz, y a la par que sale de la línea de tiro de su atacante, será capaz de desenfundar y dirigir su arma hacia él.

El I.C. también ha preparado su mente -no solo su cuerpo y equipo- para el enfrentamiento a vida o muerte. Ha reflexionado mil veces sobre la posibilidad de tener que usar su arma contra otra persona que pudiera tratar de quitarle la vida. Ante esa reflexión, asume que llegado el caso…lo hará: disparará contra quien tenga que hacerlo –siempre con la estricta observancia de lo que el Ordenamiento Jurídico establece respecto al empleo de armas y la legítima defensa-
El Inconscientemente Competente es ese que ante una interrupción de su arma, y tan pronto ésta se produce, consigue resolverla y devolver el arma a situación de fuego eficaz; y todo en décimas de segundos.

CONCLUYENDO
Estoy seguro de que todos los que están ahora leyendo este artículo conocen a compañeros que podrían perfectamente encajar en todos los niveles que se han descrito, ¿verdad que sí?. También estoy seguro de que la mayoría de esos compañeros “identificados” como integrantes de alguno de estos niveles, encajan en los perfiles de los niveles 1º, 2º y 3º.

Llegados a esa conclusión: les insto a ustedes a que participen de algún modo en mejorar las capacidades de sus semejantes más próximos. Traten de hacerles entender que deben tomarse más enserio esta materia. Intente hacer llegar este artículo a esos compañeros. Puede que algún día, tanto ustedes como ellos, se sientan mejor sabiendo que al menos se intentó…

Además de a sus compañeros, trasladen este texto, o su filosofía, a sus mandos o responsables políticos y sindicales, pues ellos, más que nadie, son los responsables de los “estancamientos”. Recuérdenles que la Administración está obligada a formar de modo continuo y permanente a los funcionarios, y que esta materia, la de tiro y armamento, no pica, no provoca ronchas, no contagia enfermedades, todo lo contrario.

De una mala formación se deriva una mala praxis, y de ella se pueden derivar daños y lesiones propias y ajenas, y a veces muertes innecesarias. De esas muertes, después, no solo el funcionario deberá responder ante la Justicia, sino que la propia Administración también tendrá que hacerlo en muchos casos.

Esta ingeniosa clasificación que acabamos de conocer, está basada en la programación neurolingüística (PNL), que es el estudio de los procesos mentales con el fin de obtener un modelo formal y dinámico de cómo funciona la mente y la percepción humana. La PNL intenta definir patrones directos sobre la conducta humana relacionados con el lenguaje. La programación neurolingüística tiene sus orígenes en las investigaciones publicadas en 1973 por Richard Bandler y John Grinder.

Bandler estudió psicología, matemáticas e informática en la Universidad de California, culminando sus estudios en esta universidad en 1973. Y Grinder, además de ser especialista en lingüística inglesa, por la Universidad de California, cursó estudios de psicología en la Universidad de San Francisco. Durante la guerra fría fue Capitán de operaciones especiales del Ejército norteamericano, estando destinado siempre en Europa. También, en esa época, ingresó en la CIA.■

Periódico ARMAS de agosto/septiembre de 2010

sábado, 8 de enero de 2011

CRÓNICAS DEL NORTE: el día en el que el tabaco me salvó la vida

Con este relato de aires novelescos, pero de hechos ciertos y reales, abro una serie de episodios vividos y narrados por un amigo. Como comprobareis, o mejor dicho deduciréis, mi amigo peina canas, muchas canas…

Disfruten de la calidad narrativa y la experiencia de Víctor.

CRÓNICAS DEL NORTE: el día en el que el tabaco me salvó la vida
No fuméis; está demostrado que el tabaco mata o, en el mejor de los casos, acorta la vida. Paradójicamente a mí me la salvó.

En abril de 1976 el panorama estaba muy tenso. Los miembros del pequeño grupo antiterrorista de Guipúzcoa, el AT (grupo antiterrorista), conocíamos perfectamente la infraestructura y el pensamiento de ETA tras la caída, durante el Estado de Excepción de 1975, de Miguel Goiburu Mendizábal, alias “Goyerri” y “Pelotas”, junto al “Rubio”, Miguel Gardoqui Azpiroz, que resultó muerto en el enfrentamiento y que estaba casado con Mercedes Alcorta, incluida en el sumario por el atentado al Presidente de Gobierno Carrero Blanco.

Habíamos mitificado a Mendizábal, al “Pelotas”, por lo que al tenerlo delante nos defraudó. Era bajo (creíamos que era casi un gigante), y fofo.

Durante la detención había resultado herido en el brazo derecho, cuatro dedos por debajo del hombro. Un disparo de entrada y salida sin consecuencias graves. En ese servicio resultó herido en una pierna, y en el dedo índice de la mano derecha, nuestro compañero Carretero. A su caída, Mendizábal era el segundo responsable de la organización terrorista y su información fue de vital importancia en aquel momento.

Nunca he vuelto a conocer a un marxista–leninista tan bien estructurado en su pensamiento. Quizás por el llamado “Síndrome de Estocolmo”, había días que, tras interrogarle, regresaba a casa replanteándome sus argumentos y pensando que quizás el equivocado era yo. Naturalmente no me refiero a ETA.

Mendizábal decía, en aquellas ya lejanas fechas, que los separatistas vascos estaban equivocados con ellos. Que no eran los “gudaris” que aquellos esperaban para la “liberación” de Euskalerría; que en la lucha internacional marxista sólo pretendían la independencia de Euskadi como plataforma para la conquista definitiva del Estado Español. Y yo era un joven de veintiséis años en canal…

Aquella mañana de primavera salí de casa, (estaba casado y tenía dos hijos) del portal número 10 de Isabel II, y crucé la Avenida de Madrid buscando la parada de taxis que quedaba enfrente. Como casi siempre, iba tarde, (siempre me ha gustado trasnochar por diferentes motivos, entre ellos escribir) y aunque la distancia era mínima nunca me ha gustado caminar deprisa.

Al abrir la puerta, el taxista bajó la bandera y cuando ya me iba a sentar en el asiento trasero recordé que no tenía tabaco. Le dije al taxista que esperara un momento y me di la vuelta de forma rápida, ya que a mis espaldas había un bar donde comparaba Winston de contrabando, más fresco y mejor que el de Tabacalera.

Al darme la vuelta me los encontré de frente. Eran dos individuos algo mayores que yo. Nunca podré olvidar aquellos ojos de desconcierto, muy abiertos, que no se apartaban de los míos. Pese a ser un bonito día de primavera llevaban “tres cuartos” oscuros, hasta las rodillas, y el de mi izquierda tenía la mano metida entre la solapa, y en gesto característico de desenfundar. En una fracción de segundo me hice cargo de la situación y un escalofrío recorrió mi espalda: ¡Iban a por mí!

Afortunadamente la práctica de tiro era mi pasión. Había ganado, años antes, el campeonato de Guipúzcoa y estaba mental y físicamente preparado gracias a Guillermo, mi gran Maestro.

Siempre que recuerdo aquel momento la imagen aparece como “congelada”, lenta. Instantes de vacilación por parte de ellos; yo inicio el desenfunde del revólver, un 357 Mag. y amartillo encañonándoles, ellos hacen un respingo a mi derecha y salen corriendo hacia el cruce con Isabel II, unos cincuenta metros, donde les está esperando un Seat 127 color beige con la puerta trasera abierta. Tengo tiempo de apuntar y de hecho lo hago, pero la acera está concurrida a esas primeras horas de la mañana. Desamartillo mientras veo como se meten en el coche y éste emprende la marcha a toda velocidad, con la puerta trasera aún abierta, hacía Loyola. Guardé el revólver, entré en el bar y pedí la cajetilla de cigarrillos. Entré en el taxi y pedí al taxista que me llevase a Comisaría.

Le conté a D. Manuel Ballesteros, a la sazón Comisario Jefe de Guipúzcoa, lo que me había pasado, solicitando mi urgente traslado. Luego a los compañeros del Grupo.

A los quince días de haber llegado a la nueva plantilla me llamaron desde Donostia. El comando había caído; uno muerto y el otro detenido y, para mi sorpresa, el informador había sido el sobrino de la dueña del bar donde compraba el tabaco, el mismo que luego, recordando, me dio muy nervioso aquella mañana la cajetilla de tabaco.

Tengo 60 años y sigo fumando. En eso no sigáis mi ejemplo, pues acabará matándome, aunque me haya prolongado la vida 34 años.

VÍCTOR

sábado, 1 de enero de 2011

Si te quedas atrás, y nunca te implicas, siempre serás lo mismo: un listo muy...

A través de la prensa hemos sabido que, en tu ciudad, agentes uniformados de un cuerpo policial del Estado han sido víctima del ataque de varios sujetos. Según parece, los funcionarios trataban de mediar en una riña familiar en la que se estaba haciendo ostentación de armas blancas, y demás objetos peligrosos. Los agentes fueron recibidos a pedradas, y alguno incluso fue amenazado con un arma punzante. Como resultado, algunos agentes recibieron golpes que les produjeron lesiones, y los cristales de un coche oficial fueron fracturados.

Y digo yo: vaya, un acto incívico y delictivo contra unos funcionarios públicos que NO escurrieron el bulto cuando el deber los demandó. Me alegro de que aún existan algunos. Espero que ya estén detenidos e imputados todos los participantes en la algarada. En este caso, ha sido una patrulla de ese cuerpo del Estado la que ha tenido que sufrir el envite de unos seres despreciables, que seguro sobran en la sociedad. Según se rumorea, hasta ostentación de armas largas, por parte de la policía, se tuvo que hacer, y lo veo proporcionado. Pero por desgracia, esos hechos se repiten con cierta frecuencia en tu ciudad -en otros tiempos fue más habitual- pero no siempre con los funcionarios dependientes del Gobierno de la Nación como víctimas protagonistas.

Verás. Contra la Policía Local de tu ciudad se consumieron, y aún se hace, litros de tinta destructiva, y todo porque hace una década (ahora se cumple ese periodo) comenzó a cumplir, con ganas, interés y autoridad –lo que jamás había mostrado hasta entonces-, con sus obligaciones. Por ende, el cuerpo local empezó a hacer cumplir la Ley a los ciudadanos infractores, tanto en temas graves como leves. Algo tan sencillo como no escurrir el bulto, derivó en infinitos incidentes como el expresado arriba, y peores. Desde esas fecha, y hasta hace poco, ese cuerpo de P.L. ha estado presente, y con compromiso, allá donde el delito demandaba su presencia –de un tiempo a esta parte, otros son los ánimos de gran parte de la plantilla. Y en algún caso, justificación hay- De esos incidentes, se derivaron detenciones y lesiones propias e impropias.

Los críticos, ignorantes unos e interesados otros, decían que la P.L. no sabía hacer su trabajo. ¡Qué rápidos fueron algunos con la lengua y la pluma!

En tu ciudad jamás se utilizó, por ejemplo, el casco de protección en los vehículos de dos ruedas. Miles de ciudadanos conducían careciendo de Permiso de Conducción y/o Seguro de Automóvil. Eso pasó a la historia. Ahora las incidencias de esa índole son muy bajas, en cualquier caso, mucho más bajas que la media de cualquier ciudad española. Para que aquello quedara en el pasado, muchos "palos" dieron, (uso legítimo de la fuerza), y recibieron los agentes de la Policía Local tu ciudad.

Por interponer una sencilla denuncia administrativa, familias enteras tuvieron que ser detenidas. Los padres impedían, a la fuerza y con violencia, que sus hijos fuesen denunciados. Cuando no eran padres, otros eran los grados de parentesco que, de modo antijurídico, impedían la acción policial contra sus parientes o amigos. Pero de los cuerpos de P.L. no solo se debe y puede esperar y demandar actuaciones policiales en materia de tráfico de vehículos y de circulación. Servicios en el orden de la seguridad ciudadana y orden público son exigibles, por Ley, a los funcionarios locales.

Aún recuerdo la entrevista mantenida, allá por 2002, en tu ciudad, con quien mandaba en un cuerpo estatal. El encuentro se produjo cuando agentes de la P.L. procedieron a la detención de varios miembros de un clan familiar dedicado, durante décadas, al tráfico de heroína y cocaína. Aquel Gran Jefe no valoró positivamente que los funcionarios locales sorprendieran, aún vistiendo uniforme, una venta de varias papelinas de cocaína; tampoco vio con buenos ojos que consiguieran identificar al comprador e incautar la sustancia intercambiada. Que va, eso le pareció aberrante. Dijo que eso es cosa de las unidades especializadas en la persecución de esos delitos. Vamos, que tácitamente dijo que los PP.LL. debieron dejar que la droga corriera por las calles y por sus rostros, sin perseguirla, aún cuando nadie estaba investigando, in situ, el asunto. Tampoco valoró positivamente que, una vez detenida la vendedora, tras la venta detectada, fuera hallada, entre sus ropas, una bolsa con otras 16 papelinas monodosis de cocaína.

Lo único que le preocupaba a ese señor era que, como la detención se efectuó, -porque allí haberse cometido el delito in fraganti- en la puerta de acceso a la vivienda del traficante, muchos familiares del detenida trataran de impedir la detención policial. Como fruto de todo aquello, vecinos y familiares, como en el caso comentado al inicio del texto, apedrearon y agredieron a los funcionarios locales. Lógico, si son seres despreciables que venden drogas de todo tipo, y usan armas, no iban a dejar que se llevasen a uno de los suyos.

De aquel ataque a los funcionarios, se derivaron lesionados y daños por ambas partes. Algún cristal fue fracturado en los vehículos policiales, y lesiones leves fueron producidas a dos agentes. Por parte de los delincuentes también se sufrieron lesiones. Ese era el problema según el Jefe “estatal”: “como los PP.LL. no saben actuar…pues 50 personas exaltadas les rompieron el coche a los 4 funcionarios intervinientes…” Seguramente él, con otros tres de los suyos, hubiera controlado a los 50, hubiera detenido e incautado, y no hubiera sufrido lesiones ni daños. Un genio.

Tremendos comentarios tuvimos que oír en esa entrevista (yo no estaba solo): proponía que la P.L., aún siendo agentes de la autoridad (como establece la L.O. 2/86 para todos los integrantes de las FYCS), no interviniera en asuntos de drogas en la ciudad. Hombre, eso sería lo lógico si ya estuviera actuando, “ahí, y ahora” (un servicio concreto que ya está llevando otra unidad) otro cuerpo, y sobre todo si los que ya están el “tajo” son de una unidad especializada. Pero si nadie más está en el lugar, y es detectado el delito,… ¿deberían los PP.LL dejarlo ir…? Pues sí, eso proponía ese señor: que los PP.LL cometieran Delito de Omisión del Deber de Perseguir Delitos. ¡Ahí es nada! Llegó a insinuar que el atestado contenía falsedades, pues decía NO constar, a nadie, que esa familia tuviese conexiones con las drogas... ¡Cuanta maldad!

¿Qué le molestaría a ese señor…? ¿Sería que los suyos nunca habían pillado a ese clan, hasta ese momento, y menos aún in fraganti y vistiendo uniforme?

Pero bueno, todo llega. El clan entero, -al menos los detenidos, que fueron varios- fue condenado a penas de prisión. Unos por delito contra la salud pública (tráfico de drogas) y otros por delitos de resistencia y/o atentado (acciones violentas durante la detención de la persona que traficaba). Es curioso, años después, las mismas personas encartadas en la acción de la P.L., fueron todos imputados por los mismos delitos, y esa vez sí fueron lo “chicos” de ese Jefe los que los detuvieron. Eso sí, no fue nada in fraganti, sino un buen trabajo de muchos meses. Pero para evitar lo que a los otros les ocurrió, fueron a realizar las detenciones al menos 20 funcionarios dotados de todo tipo de medios. Yo aplaudí esa segunda actuación contra el clan, pero me voy a permitir valorar, como más difícil y exitosa, (también más barata) aquella in fraganti que realizó la P.L. tu pueblo, con nada más que dos coches patrulla. Sin medios, sin apoyos, y vistiendo uniforme, consiguieron las mismas condenas que, años después, otros obtuvieron con medios y apoyos.

En fin, quizá el que no sabía trabajar, al menos en esos lugares, era el que tanta “punta sacaba al lápiz”.