POLICÍA LOCAL DE TARIFA (Página no oficial)

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jueves, 9 de diciembre de 2010

LEOKA 2009: “gringos” asesinados en el cumplimiento del deber

Por: Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo

Como ya saben los que me leen, por haber escrito varias veces sobre ello, el F.B.I. norteamericano analiza, anualmente, los enfrentamientos policiales que acaban con la vida de agentes de policía en aquel país. Todos los años, durante el otoño, se hace público el trabajo que una comisión especial realiza bajo el nombre de: LEOKA (Law Enforcement Officers Killed and Assaulted). Ese trabajo se efectúa sobre los datos obtenidos en aquellos escenarios en los que, durante el año anterior, cayeron, en el cumplimiento del deber, agentes de la autoridad norteamericanos. Sean agentes federales (FBI, DEA, ATF, etc.), agentes de la Policía Metropolitana (Policías Locales), policías del Estado, o agentes del Condado (Departamentos del Sheriff), todos reciben la misma consideración de cara al estudio Leoka. Existe un fuerte compromiso institucional, y el Departamento de Justicia (equivalente a nuestro Ministerio de Justicia), del cual depende la agencia federal llamada F.B.I., pretende, con estos trabajos, que se conozca la verdad del enfrentamiento para mejorar los entrenamientos policiales.

Durante el año 2009, un total de 35 casos fueron analizados en todo el territorio nacional “yanqui”, siendo 48 el número total de agentes asesinados. La cosa no mejora de modo ostensible. Seguidamente relaciono, por años, las cifras de agentes asesinados en los Estados Unidos a lo largo de la década en curso:

Año 2000: 51 agentes asesinados. Año 2001: 70 agentes asesinados.
Año 2002: 56 agentes asesinados. Año 2003: 52 agentes asesinados.
Año 2004: 57 agentes asesinados. Año 2005: 55 agentes asesinados.
Año 2006: 48 agentes asesinados. Año 2007: 58 agentes asesinados.
Año 2008: 41 agentes asesinados

Las distancias de los enfrentamientos son variadas, predominando las muy cercanas e incluso las de contacto físico entre las partes. En cuanto a los medios empleados para acabar con la vida de los agentes, hay de todo: armas largas, cortas y atropellos deliberados con vehículos a motor (2 agentes fueron brutalmente atropellados). En lo relativo a calibres de armas de fuego, también hay un buen popurrí: 9 m/m Corto, 9 m/m Parabellum, .22Lr, .32 S.W., .38 Especial, .357 Magnum, .40 S.W. y .45 A.C.P., hasta aquí todo lo que respecta a armas cortas. Bueno, la verdad es que algún arma larga del calibre 9 m/m Parabellum, y .22, también fue empleada contra los agentes asesinados. En lo que respecta a calibres puramente de arma larga, estos son los que se emplearon: .280 Rem., 5,56x45 m/m OTAN, 7,62x51 m/m OTAN, 7,62x39 m/m (AK), 7 m/m y .30-06 Springfield.

Tras leer los informes de todos y cada uno de los 35 funestos sucesos, alcanzo la conclusión de que los policías de allí atienden el mismo tipo de llamadas ciudadanas, e infracciones, que aquí atendemos nosotros: riñas familiares, riñas vecinales, conductores ebrios, atracos, malos tratos en el ámbito familiar, etc., etc. Por cierto, las riñas domésticas han aportado un buen número de bajas en el estudio que ahora conocemos en este artículo. Fueron numerosos los casos de agentes asesinados cuando acudieron a una vivienda para mediar en riñas domésticas entre cónyuges, padres e hijos o entre hermanos.

Muchos de los agentes fallecieron durante la identificación de conductores que habían cometido alguna infracción de tráfico, y siempre a una distancia no superior a los 5 metros. Muchos asesinos abrieron fuego, contra los agentes, desde dentro de los vehículos, o desde la ventanilla al sentir la aproximación policial. Especialmente brutal fue el caso de un tipo que mató a 4 agentes en una cafetería mientras los policías, al inicio del turno de la mañana, tomaban un café. Fueron tiroteados con una pistola del calibre 9 m/m Parabellum, y la distancia fue la del: “…hola, buenos días…”

En Leoka/2009 todos los homicidas, excepto uno o dos, tenían en común algo y es que eran consumidores de drogas, o traficantes de ellas. La mayoría sumaba un buen número de antecedentes policiales y se encontraban en libertad condicional. Algunos tenían problemas mentales diagnosticados. Sobre las edades, eran variopintas: los había de más de 50 años, y de poco más de 20 años de edad algunos de ellos. La edad media de los agresores era de 35 años.

Lo que más me llama la atención es que todos los agentes usaban, en el momento de ser abatidos, chalecos antibalas. Insisto, todos tenían puesto un chaleco antibalas. Pocos fueron impactados en el pecho o espalda, y los que ahí eran alcanzados, lo eran justamente en la zona del torno no protegida, que es la zona próxima al cuello o a la tráquea. La mayoría de policías recibieron disparos en la cabeza. Los que sí fueron impactados en el chaleco, no pudieron sacarle partido: fueron disparados con calibres excesivamente potentes, como son los de arma larga antes referidos. Ningún chaleco policial convencional, de uso interior –tampoco los exteriores de nivel de protección IIIA, que son los de uso normal para proyectiles de arma corta- detiene los proyectiles de arma larga que se describieron en el test Leoka/2009. En algunos casos se impactó en el pecho, pero entrando la bala de modo lateral, o sea por la sisa. Si levantamos los brazos en posición de tiro, y nos disparan semilateralmente…pueden entrarnos los disparos por la zona de las axilas. Esto es frecuente por desgracia. Se me viene a la mente el asesinato del policía nacional francés, en marzo de 2010, Jean-Serge Nérin a manos de la banda de perros mafiosos eta (lo escribo en minúsculas a propósito). Nérin murió por un impacto que entró por la sisa del chaleco balístico que portaba en el momento del tiroteo.

Entre los 48 policías asesinados en 2009, había funcionarios de todos los empleos y escalas: Agentes, Cabos, Sargentos, Tenientes y Capitanes. Se ve que allí no todos los que mandan se esconden detrás de la mesa de un despacho. Ya me gustaría ver a mí a más de uno, de los que yo conozco, a las tres de la madrugada en la puerta de una discoteca deteniendo a sujetos violentos…

Muchos de los agentes asesinados no fueron capaces de hacer fuego de réplica con sus armas, pero otros sí lo consiguieron incluso estando gravemente heridos. Más difícil todavía: en un caso se produjo una traba en el arma durante el enfrentamiento. La mayoría de los enfrentamientos fueron muy rápidos, y todos muy violentos. Duraron, casi todos, entre uno y cuatro segundos, pero en otros casos hubo que usar a unidades especiales para localizar a sujetos atrincherados. No hubo muchos disparos en casi ninguno de los enfrentamientos, pero es de destacar el caso de un Capitán asesinado cuando atendía un atraco: disparó su pistola 13 veces, antes de morir, y consiguió herir a su homicida.

Entre los asesinados había funcionarios muy veteranos, y otros algo menos experimentados, pero no abundaban los novatos, auque los había. La mayoría de los policías tenían entre 30 y 40 años de edad, y contaban con una media de 8 a 10 años de antigüedad en el Cuerpo. Dos de los 48 asesinados estaban fuera de servicio. Uno de ellos acababa de terminar su turno de servicio y decidió acompañar a los policías entrantes de turno a una situación violenta: allí perdió la vida casi sin bajar de su coche. Otro agente franco de servicio, con menos de 30 años de edad y con muy poco tiempo de servicio, fue impactado con un proyectil del calibre 9 m/m Corto en la frente. Este joven agente detectó una riña en la misma urbanización en la que él residía, y decidió intervenir para separar a las partes: perdió la vida. En mi opinión, estos dos agentes, si cabe, merecen un extra de respeto y reconocimiento. El calibre que mató a ese agente, el 9 m/m Corto, no es especialmente potente, pero amigos, lo importante no es la bala sino la zona del cuerpo donde ésta acabe. Especialmente “débil” son los calibres “.22”, pero sin embargo varios agentes murieron impactados por ese calibre.

El país del que hablamos, U.S.A., es muy grande en cuanto a extensión física, y el uso de las armas de fuego, en todos los ámbitos, está ampliamente extendido, no como en España –en ese caso, gracias a Dios-. Las armas de fuego en los Estados Unidos son parte de su propia cultura. Pero no nos engañemos: todos los años hay muchos tiroteos en nuestro país, entre “buenos y malos”. Es más, que no caigan más agentes españoles en enfrentamientos no es siempre por el hecho de que no existan armas en las calles, seguramente sea otro el factor que propicia el resultado; porque armas sí que hay, ¡y ustedes lo saben!

Seguro que todos conocemos casos, en nuestras unidades, de llamadas ciudadanas en las que se habla de riñas con uso de armas de fuego, ¿verdad que todos acudimos a esas llamadas? Pues bien, seamos sinceros, ¿todos los agentes acuden con celeridad y determinación a esos comunicados de la Sala Operativa de Transmisiones…? Lo sé. Yo también conozco “sangrantes” casos de agentes que, ante esas comisiones de la Sala, rodean la ciudad para llegar cuando el violento armado se haya marchado… Bueno, en realidad muchos acuden con esa falta de compromiso a todas las llamadas, no solo a las que entrañan más riesgo.

Huir del conflicto es una buena forma de sobrevivir, no en vano es uno de los mecanismos humanos de supervivencia; ¡pero por Dios! nosotros, los POLICÍAS, no debemos, por ética y aplicación del Derecho, rehuir del compromiso profesional. Si con celeridad y compromiso se atendieran todas las llamadas, en las que se habla de uso de armas de fuego, las cifras de agentes abatidos en España serían otras.

En posteriores artículos, narraré algunos de los 35 sucesos que han formado parte del estudio Leoka/2009. Las circunstancias que rodearon a esos incidentes, a todos ellos, nos resultará de gran valor revelador. Como ya apunté antes, muchos de los compañeros “gringos” fueron abatidos durante la realización de actuaciones sencillas y cotidianas de nuestras vidas profesionales: interponer una denuncia por exceso de velocidad, mediar en una riña o tratar de detener a un vulgar ladrón, puede acabar con un policía derramando su sangre en el asfalto de una carretera o en la entrada de una vivienda o supermercado.

Cuídense mucho ahí fuera, sus familias se lo agradecerán más que sus jefes, pero no dejen de cumplir con sus obligaciones, eso sí, tomando precauciones. ¡Ah!, no confundan lo de tomar precauciones con el abandono de las obligaciones. Algunos venden humo, otros venden profesionalidad, ¿que venden ustedes? Por cierto, sin medios, pero con compromiso y profesionalidad, se vende algo más: dignidad, orgullo y honor. De todos modos, ¿de qué estamos hablando…? ¡Demasiados no creen en lo que representan…!■

martes, 3 de agosto de 2010

CONCLUSIONES EXTRAÍDAS DEL ANÁLISIS DE ENFRENTAMIENTOS ARMADOS

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo


El agente de policía por lo general NO está psicológicamente preparado para afrontar un enfrentamiento armado real, y para colmo, la inmensa mayoría de los planes de formación y entrenamiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en España, no guardan relación con la realidad del enfrentamiento.

Esto es algo que ya fue asumido en Estados Unidos. Allí se analizan y estudian todos y cada uno de los casos en los que un agente de la ley (aquí en España denominado Agente de la Autoridad) se ve envuelto en un enfrentamiento en el que se hace uso de las armas de dotación reglamentaria. Estos análisis se realizan tanto si el agente fallece como si resulta herido o indemne pero siempre se hace un análisis y estudio de todo lo ocurrido.

Para el análisis, se obtienen datos relativos a la distancia de los enfrentamientos, tiempos de reacción, número de disparos y de impactos, calibres usados, comportamiento de los proyectiles, etc., y de todo ello se obtienen conclusiones que pueden ser tenidas en cuenta para diseñar o programar entrenamientos más eficaces.

El FBI ha realizado un estudio concienzudo sobre detalles relacionados con el fallecimiento de agentes del orden de su país. Este trabajo revela datos referidos a la década de los años 90 del siglo pasado. Así pues, pueden afirmar que el 66% de los agentes que fallecieron por ataque de un delincuente, lo fueron en acto de servicio como agentes patrulleros uniformados y un 22% cayeron durante tareas de investigación.

Las circunstancias en que se produjeron los encuentros armados fueron muchas, detallando en este artículo solo las más significativas. El 21% fallecieron cuando trataban de detener a un delincuente por un delito común. Otro 21% lo hicieron cuando procedían a identificar a sospechosos o infractores de tráfico. El 19% fueron asesinados cuando mediaban en riñas o peleas. El 18% estuvieron envueltos en enfrentamientos con atracadores de establecimientos varios. El 21% restante fueron abatidos en circunstancias variadas. Dentro de estos porcentajes, es de destacar que la mayoría se produjo en horas nocturnas.

Aún siendo los datos anteriores referidos a casos en Norteamérica, serían perfectamente extrapolables a la realidad de nuestro país.

Podríamos en consecuencia, llegar a las siguientes conclusiones:

1º.- En el enfrentamiento real, nuestro agresor dispara o ataca con arma blanca contra nosotros antes de que nos demos cuenta de que se está produciendo un ataque, o de que está apunto de iniciarse.

En los entrenamientos del 80% de los cuerpos policiales de España, eso no se recrea jamás. En nuestro país se entrena de forma estática contra blancos estáticos, y muchas veces se inicia el ejercicio con el arma en la mano y no desde la funda. Tampoco el instructor inculca instinto de supervivencia, el cual puede hacer salir el instinto animal que todos debemos tener escondido en algún sitio.

En esos casos de enfrentamientos reales, es difícil sobrevivir al primer disparo pero en caso de seguir vivo, hay que iniciar cuanto antes una defensa reactiva. No lo olviden, los “buenos” siempre dispararán ante el ataque de los “malos”, por ello casi siempre, el agente resultará herido aún cuando consiga repeler con eficacia el ataque.

2º.-
La inmensa mayoría de los ataques, con cualquier tipo de arma (fuego, blanca o contundente) se producen por sorpresa, provocando un shock en el agente atacado.

Si el atacado queda paralizado por el shock, puede estar perdido, pero si consigue reaccionar, normalmente antes de repeler el ataque, se planteará cuestiones sobre las repercusiones legales y mediáticas de su acción

3º.- La reacción instintiva de defenderse debe ser súbita, bien reducir silueta (es natural y a veces se realiza sin que el propio atacado se de cuenta) o bien moverse y ponerse a cubierto y abrir fuego hacia el agresor; esto evitará que el atacante continúe su agresión con tranquilidad y aún sin que provoquemos su puesta fuera de combate, es casi seguro que él errará en sus disparos, nadie es capaz de permanecer tranquilo mientras recibe fuego de réplica.

4º.- Ante todo hay que tener la firme voluntad de sobrevivir, si eso es algo en lo que no estamos entrenados mentalmente o es algo en lo que no hemos meditado antes, no será fácil salir airoso.

5º.- La inmensa mayoría de los enfrentamientos armados se producen entre un metro y siete metros de distancia y sobre todo entre un metro y tres metros o incluso menos.

¿Lleva usted cartucho en recámara? Si no lo lleva, ¿Cree que un agresor dispuesto a matarle a esa distancia le permitirá tiempo para montar el arma? Aunque en la galería de tiro sea usted muy rápido incluso montando el arma con una mano, sepa que eso no podrá hacerlo a cinco metros del agresor, él ya habrá atacado y usted no tendrá tiempo de casi nada, es más, seguramente ya estará usted herido. Cuando usted tenga tiempo de algo…habrá perdido toda habilidad motora fina (habilidad digital aprendida) y ya puede ser tarde…

6º.- Hay que oponerse al instinto natural de huir de un enfrentamiento a las distancias referidas antes. En caso de hacerlo, podremos ser fácil blanco por la espalda.

En los EE.UU. se han dado casos de agentes que se entregaron a sus atacantes, quizás esos agentes creyeron que no saldrían vivos del enfrentamiento y no se defendieron con violencia y con decisión, muchos de esos agentes fueron asesinados con sus propias armas.

7º.- Ante el primer signo de riesgo, el agente debería desenfundar su arma o bien empuñarla desde la funda, presta para el desenfunde. Esto en U.S.A. es norma, pero en España es impensable aún. Llevar un cartucho en recámara y estar adiestrado en el tiro desde Doble Acción, ayuda mucho a salir mejor parado, a veces es decisivo.

No olvidemos de todos modos que lo más difícil es detectar el ataque antes de que éste se produzca, quienes pudieron predecirlo sobrevivieron casi siempre. Hay que mantener siempre activados los estados de alerta.

8º.- El primer instinto ante un ataque es el de agacharse y/o moverse, si eso es lo que va a pasarnos en la realidad (vuelvo a lo mismo del primer punto) ¿Por qué la mayoría de programas de entrenamiento no lo contemplan en sus planes de formación?

9º.- Un agente de policía debe saber que en cualquier momento de su servicio puede ser víctima de una agresión mortal, incluso en situaciones de lo menos sospechosas, como pudiera ser la entrega de una citación en un domicilio. Debe saberlo y debe estar concienciado de ello.

También debe mentalizarse de que ante esos hechos tendrá que defenderse de tal modo que puede provocar la muerte de otro ser humano. Esto es algo que no se inculca en nuestro país, quizás todo lo contrario, aquí se suelen crear tabúes que llevan al miedo y falsos mitos, y que a su vez crean la duda permanente en el agente, haciéndolo inseguro.

10º.- La inmensa mayoría de los enfrentamientos NO suelen durar más de tres segundos, salvo casos muy concretos de asedio a delincuentes atrincherados. Aún así, se debe ir provisto de cargadores de repuesto, porque el “malo” nunca avisa de su ataque y menos todavía de la duración del mismo, además nunca sabremos que circunstancias se pueden dar.

11º.- Casi nunca los agentes hacen más de 4 disparos, no alcanzando el blanco los primeros y sí los últimos disparos, quizás esto en España ocurre porque tratamos de intimidar con disparos al aire o a objetos próximos a la amenaza, de ahí que los primeros disparos no alcancen al agresor. En muy pocos casos se precisa de cambio de cargador, aún así es necesario llevar alguno/s de repuesto. Nunca sabremos que tipo de acción hostil vamos a encontrar o si acaso vamos a perder el cargador del arma durante una carrera, salto de muro o valla, trepas, o forcejeos. (Me reitero apropósito en lo de los cargadores de repuesto)

12º.- Cuando el delincuente está bajo los efectos de drogas o alcohol (es muy frecuente), suele fallar sus disparos, aún así, él es quien inicia siempre la confrontación y si es a muy corta distancia, puede causar baja en el agente incluso cuando sus disparos vayan bajos.

El delincuente en nuestro país por lo general no está adiestrado en el manejo de armas (esto cada vez es menos cierto) así pues sus disparos suelen irse hacia abajo aún cuando los dirija al pecho de agente. Esto sería positivo si los disparos se producen a distancias largas pero la mayoría de las veces sabemos que se producen a muy cortas distancias, de modo que a 3 metros si el malhechor dispara al pecho del agente, sus disparos podrán ir a la zona baja del mismo, tocando órganos importantes por debajo del esternón.

Según la distancia a la que dispare el agresor y si sus disparos se desvían hacia abajo, se pueden producir rebotes que podrían acabar impactando en la zona media alta del cuerpo de agente atacado. Esto es fácil de comprobar recreando la situación en el campo de tiro, con suelo firme, duro y con una silueta.

13º.- El calibre usado por el agente no siempre es decisivo, ni tampoco el tipo de proyectil. Lo realmente decisivo es el lugar del cuerpo donde se consiga impactar al atacante, si bien el impacto en un punto concreto de la anatomía humana, puede ser más eficaz con determinados calibres y/o tipos de proyectil.

Ante situaciones límite de enfrentamiento real, solo un agente extremadamente entrenado será capaz de impactar en la zona deseada y aún así, él no maneja todos los factores que intervienen. ¿Qué prefieren impactar a 3 metros en su agresor con un 9mm Corto en la frente o con un .357 Magnum en el pie?

Seguidamente se exponen algunos casos cercanos en el tiempo y en el espacio, casos reales ocurridos en nuestro país.

Así pues, el 12 de agosto de 2002 falleció un Inspector del C.N.P. en Madrid, el agente fallecido estaba acompañado de otros tres agentes del mismo cuerpo y trataban de identificar, para posteriormente detener, a un ciudadano colombiano de 39 años que se hallaba implicado en la muerte de otro sudamericano. Todos los agentes del dispositivo eran de la Brigada Provincial de Homicidios, todos ellos resultaron heridos por los disparos que el colombiano efectuó en un portal donde los agentes le esperaban. Solo uno de los agentes del dispositivo fue capaz de hacer fuego efectivo y herir de un disparo en el abdomen al criminal colombiano.

El día 1 de marzo de 2003 un agente de P.L. de Marbella resultó herido grave al recibir en su cuerpo un impacto de bala. Los hechos se produjeron cuando el agente trató de identificar a dos sujetos que conducían un vehículo sustraído, si bien existían sospechas de que los sujetos hubieran participado en un tiroteo. Los hechos ocurrieron en el Trapiche (barrio marbellí). Uno de los delincuentes resultó herido pero de menos gravedad que el agente, en cualquier caso parece que no fue detenido. Los delincuentes portaban chalecos antibalas, que fueron hallados días después con varios impactos. Se contabilizaron hasta 30 disparos en la escena del suceso. Se da la circunstancia de que el agente herido es el Instructor de Tiro de la P.L. de Marbella y ya ha tenido dos enfrentamientos similares.

El 29 de diciembre de 2004 dos agentes del C.N.P. de la Unidad de Motos se adentraron en un edificio de la barriada de las Tres Mil Viviendas de la ciudad de Sevilla, en dicho edificio se trapicheaba con pequeñas dosis de droga y los agentes, una vez dentro del bloque, llamaron a una puerta que se hallaba abierta y donde sabían que a veces se vendían papelinas de cocaína y heroína. Los agentes iban solos, sin más apoyo, se disponían a realizar un servicio que para cualquier agente cumplidor, sería rutinario. Una vez los moradores de la vivienda advirtieron la presencia policial en la puerta de la casa, sin mediar palabras abrieron fuego con escopetas de caza, los agentes repelieron el fuego con sus armas cortas de dotación. El resultado fue que murió uno de los traficantes, tres más resultaron heridos y ambos agentes heridos también, uno por golpes severos en la cabeza con barra de acero y el otro por disparos en las piernas.

El 6 de abril de 2006 un agente de la G.C. destinado en la Comandancia de Segovia resultó gravemente herido por arma de fuego durante la realización de un control de carretera, los autores de los disparos resultaron ser delincuentes habituales que huyeron del lugar en vehículo. Según parece, los agentes de la G.C. del Dispositivo Estático del Control, no fueron capaces de herir a ninguno de los atacantes, pese a estar todos los agentes en un dispositivo donde se trabaja con una especial sensibilidad y atención, además de dotados supuestamente de armas largas.

El 29 de mayo de 2006 en la ciudad madrileña de Parla, un agente de P.L. que se hallaba franco de servicio, fue víctima de un robo con violencia e intimidación a la salida de un banco en el que acababa de realizar gestiones particulares. El funcionario fue agarrado por el cuello y asaltado por tres personas que con armas punzantes le hirieron a la vez que golpeaban su cabeza en el suelo. Por suerte este agente iba armado con una pistola personal, no de dotación reglamentaria y cuando tuvo ocasión y aún estando herido de gravedad, consiguió abatir de un disparo a uno de sus atracadores. El delincuente falleció prácticamente en el acto por un disparo en la cabeza, el cual tuvo entrada por mentón y salida por occipital, con trayectoria ascendente. Según parece, se da la circunstancia de que este agente es Instructor de Tiro Policial Reactivo.

El 10 de febrero de 2008 un agente de la P.L. de Granada fue herido por arma de fuego durante la identificación del conductor de un vehículo que iba a ser denunciado administrativamente por conducción negligente. El disparo alojó un proyectil del calibre .22 L.R. cerca de la base del pene del agente. Parece que el disparo se produjo desde un edificio próximo al lugar donde el agente realizaba la identificación.

El día 23 de marzo del 2008 un agente del C.N.P. que patrullaba en unión de otro compañero, recibió durante la madrugada un disparo a corta distancia durante la identificación de dos sospechosos en un barrio marginal de la ciudad de Benidorm, el agente herido recibió el disparo en el pecho y le provocó gravísimas heridas al agente. Los autores de los disparos no fueron ni heridos ni detenidos, los agentes no fueron capaces de hacer uso de sus armas.

El 28 de noviembre de 2008 en la ciudad alicantina de Petrer, se produjo un tiroteo entre los dos atracadores de una entidad bancaria y agentes de la P.L. y del C.N.P. Como resultado de la refriega, dos agentes del C.N.P. resultaron heridos por los disparos, uno de ellos recibió tres impactos, de los cuales uno, impactó en la mandíbula. Los atracadores también recibieron varios disparos. Uno de los delincuentes acabó herido por dos impactos en el pecho y el otro falleció tras recibir siete impactos repartidos por distintas partes de su cuerpo, pero incluso cuando ya había recibido los tres primeros disparos, seguía esgrimiendo su arma hacia los agentes.

El 13 de febrero de 2009, un agente de la Policía Municipal de Madrid resultó herido por arma blanca en una mano y por disparo de arma de fuego en un píe. En la misma actuación, un agente del CNP recibió una cuchillada en un hombro. Las heridas de arma blanca de ambos agentes, la produjo un ciudadano de Ghana que se mostró agresivo y violento cuando era identificado; mientras que la herida de arma de fuego en el píe del PM de Madrid, la provocó un disparo del agente del CNP. Finalmente el ciudadano de Ghana fue detenido tras recibir un disparo en una pierna, aunque con el impacto en la extremidad, consiguió huir varios cientos de metros del lugar de los hechos.

Saquen sus propias conclusiones.
En los casos reales anteriormente expuesto de forma tan sucinta, quedan reflejados supuestos varios, en los cuales podemos advertir correctas actuaciones policiales, otras quizás menos correctas, otras de las actuaciones denotan gran pericia y habilidad y otras quizás, adolecen de ella. En cualquier caso, todos los agentes, tuvieron el añadido de la mala suerte. Seguro que todos los que sobrevivieron, se preguntaron ¿Por qué a mi…por que yo…?. Muy sencillo, porque ustedes estaban trabajando y cumpliendo con una obligación que no siempre es reconocida como merece por quien corresponde, una veces por los mandos, otras por los compañeros y otras por los ciudadanos.■

PUBLICADO EN EL NÚMERO DE ABRIL/MAYO 2009 DEL PERIÓDICO ARMAS.ES Y EL 20 DE AGOSTO DE 2009 EN LA REVISTA Nº80 DE WAR HEAT INTERNACIONAL

jueves, 10 de junio de 2010

ESTUDIO REALIZADO POR EL F.B.I.: ENCUENTROS ARMADOS EN LA ERA DEL 2000

Por: Ernesto Pérez Vera

Los que habitualmente siguen mis comentarios, ideas, reflexiones, y experiencias, plasmadas en artículos, sabéis lo mucho que enfatizo en todo que rodea al encuentro armado y a su dinámica. Tanto es así, -lo anteriormente expresado- que tengo “títulos” totalmente dedicados a ese asunto, y cuando el título es otro y el artículo va por otros derroteros, siempre acabo buscando un resquicio donde recalcar y puntualizar aspectos, a veces, claves en un encuentro armado.

Una vez más, aparezco con el mismo tema, y por más que me repita en esta materia, siempre será poco. Pretendo con ello que, tras leer, reflexionen y que además lo hagan con mucha sinceridad y honestidad; seguro que ello les ayudará a ver las cosas de un modo real y alejado de lo que hasta ahora, a casi todos, nos han contado.

En el transcurso de la celebración del congreso anual de la International Association of Chiefs of Police (IACP), el F.B.I. norteamericano, recientemente, expuso los resultados obtenidos tras un estudio elaborado, durante cinco años, expresamente sobre: Los enfrentamientos armados. Para ello, los agentes encargados del estudio, analizaron las pruebas y evidencias de 40 casos, -todos producidos en lo que va de década- de personas que, con armas de fuego, acometieron a funcionarios policiales. También, fueron encuestados 50 agentes de policía involucrados en encuentros armados.

Las conclusiones obtenidas no son nuevas para los que estamos comprometidos con este tema. Muchas de las conclusiones, del estudio, ya han sido expuestas y estudiadas en numerosos artículos al respecto, algunos de lo cuales, están, con mi firma, publicados en este blog.

Una de las cosas que, claramente, quedaron de manifiesto fue que los delincuentes que, sin remordimientos, atacaron a los agentes, tenían experiencia previa de lucha en la calle, no siendo así en el caso de los agentes. Muchos de los entrevistados en prisión, admitieron que tenían experiencia en enfrentamientos con armas. De ellos, bastantes pertenecen a bandas callejeras enfrentadas con otras bandas. El 25% de los encuestados, tenía experiencia en más de 5 tiroteos.

Algunos admitían que solían entrenar con armas de fuego, llegando, alguno de ellos, a manifestar textualmente: "No tienes que dudar en disparar ni un momento. Si dudas, estas muerto. O tienes el instinto o no lo tienes, y esto, si no lo tienes, tendrás problemas en la calle”. Así funciona la mente de estos delincuentes. La nuestra, del lado de La Ley, debería funcionar igual.

La mayoría usó armas cortas de fuego. En el 99% de los casos analizados, las armas, fueron obtenidas de modo ilícito en el “mercado negro”. Algunos de estos sujetos portaban dos armas, esto fue así en un 40% de los casos. Casi todos admitieron entrenar, con cierta frecuencia, el manejo del arma y del tiro, aduciendo, uno de ellos: “si los policías entrenar con frecuencia…nosotros debemos hacerlo también”. Precisamente, el preso que manifestó eso, estaba condenado por disparar a un agente: 12 veces, impactándolo con 3 proyectiles. Por el contrario, el agente que recibió esos 3 impactos, disparó sobre su agresor: 7 veces, y ningún proyectil impactó en el que ahora está preso.

El estudio reflejó que, los “malos” impactaron sobre sus objetivos, -Policías- el 70% de sus disparos, mientras que los agentes, no superaron el 40% de impactos sobre sus criminales agresores. El 90%, de los delincuentes “analizados”, dispararon a los agentes policiales antes de que estos se percataran de la amenaza, motivo por el cual, muchos de ellos respondieron al fuego una vez ya estaban heridos. Otros, no pudieron responder al fuego.

En el 70% de los casos, los delincuentes usaron técnicas de tiro puramente instintivas, -sin alineamientos de miras-. Uno de los preguntados al respecto, dijo: "no consideramos el aspecto de la precisión. Simplemente vamos a disparar en tu dirección, sin importar si te damos en la cabeza, el pecho o las piernas. Cuando dispare y te caigas al suelo, entonces decidiré si quiero ejecutarte, para entonces, sí podría considerar hacer un disparo más preciso..."

A los agentes del FBI que trataron y analizaron la información obtenida en el estudio, no les cabe duda alguna de que, los delincuentes del siglo XXI son más “ligeros” a la hora de usar las armas contra los agentes de policía. Esto último, quedó recalcado en varias ocasiones.

Muy preocupante es este dato: más del 60% de los agentes encuestados, -50 policías fueron objeto del estudio- aun teniendo razones legales y morales para usar sus armas, y disparar, no lo hicieron. Esos agentes, optaron por medidas menos lesivas, y en estos casos, menos eficaces, pues las razones para abrir fuego eran objetivas y justificadas a todas luces. Esto fue así porque, como ellos mismos admitieron, tenían miedo a las repercusiones de sus disparos, y a ese pensamiento llegaron por dejarse llevar por miedos, mitos y leyendas urbanas y sobre todo, por saberse NO preparados en el empleo del arma.

Como algunos ya saben, el Departamento de Justicia de Norteamérica, mediante el F.B.I., analiza los enfrentamientos armados en los que se producen fallecimientos policiales; seguidamente se expondrán datos relativos al estudio elaborado respecto a los 57 agentes asesinados, en acto de servicio, durante el año 2007.

La media de edad de los agentes fallecidos en 2007, en encuentros armados, fue de 37 años, alcanzado la inmensa mayoría los 10 años de antigüedad en sus respectivas organizaciones policiales. El 50% de los fallecidos recibió el ataque desde una distancia no superior a dos metros de distancia. Del total de 57 agentes fallecidos, solo 16 de ellos intentaron usar sus armas, de ellos, tan solo 11 consiguieron usarlas, sin bien, al final, fallecieron. Significar que, de los 57 asesinados, más de la mitad, 36, portaban chaleco balístico. Lamentablemente, muchos de ellos recibieron disparos en la cabeza, otros los recibieron en la zona alta del torso.

Un total de 16 agentes fueron asesinados mientras realizaban detenciones. En emboscadas fallecieron otros 16 funcionarios. Durante tareas propias de agentes de tráfico, -denunciando o identificando infractores- fueron 11 los policías abatidos. Mientras verificaban llamadas ciudadanas de alteraciones del orden, 5 agentes recibieron ataques mortales. Durante tareas de investigación policial, fueron 4 agentes los abatidos. Y en misiones de entradas y registros de viviendas objetos de delitos, 3 agentes cayeron bajo el “fuego” enemigo.


En cuanto al tipo de servicio encomendado, durante los encuentros armados mortales, 40 de los agentes estaban en funciones de radiopatrulla. 11 agentes estaban en misiones de infiltración en organizaciones delictivas. Durante actuaciones francas de servicio, 6 agentes fueron asesinados cuando, por obligación legal y moral, decidieron intervenir al detectar la comisión de acciones delictivas que requerían de la actuación de ellos.

Respecto al tipo de armas empleadas por los asaltantes, 38 agentes fueron disparados con armas cortas de fuego, 8 con armas largas rayadas y 8 con armas largas de ánima lisa. Dos, de los 57 agentes, fallecieron por el fuego de sus, arrebatas, armas cortas. Otros fueron asesinados por armas blancas, contundentes, o incluso arrollados deliberadamente por vehículos a motor.

En lo que respecta a calibres empleados, existe una gran variedad de ellos, tanto empleados en armas cortas como largas. Algún dato, relativo al calibre, en este estudio, es altamente revelador.

Seguidamente se exponen datos y posteriormente sacaremos conclusiones:

Calibre .22Long Rifle, 3 agentes asesinados
Calibre .22 Magnum, 1 agente asesinado
Calibre 6,35mm, 4 agentes asesinados
Calibre 7,65mm, 2 agentes asesinados
Calibre .357 Magnum, 1 agente asesinado
Calibre .38 Especial, 5 agentes asesinados
Calibre 9m/m Corto 2 agentes asesinados
Calibre .45 ACP, 5 agentes asesinados
Calibre 9m/m Parabellum, 10 agentes asesinados
Calibre .40 SW, 2 agentes asesinados
Calibre 7,62x51mm, 1 agente asesinado (arma larga)
Calibre 7,62x39mm, 2 agentes asesinados (arma larga)
Calibre 5,56x45mm, 2 agentes asesinados (arma larga)
Calibre .30-06, 3 agentes asesinados (arma larga)
Calibre 12, 7 agentes asesinados (arma larga de ánima lisa)
Calibre 20, 1 agente asesinado (arma larga de ánima lisa)

Merece la pena destacar que, el calibre más empleado contra los agentes, con arma corta, fue el universal 9mm Parabellum, esto no es nada extraño, pues al ser el más extendido, para pistola, es de suponer que abundan, en manos de delincuentes, muchas armas recamaradas en para este cartucho.

Si que es importante reseñar que, siendo el calibre .22LR y el calibre 6.35mm, calibres de potencia marginal, o sea, muy por debajo de lo que se pretende de un cartucho de defensa, han conseguido, esos calibres, arrebatar la vida a 7 agentes. Quizás este último extremo venga a reafirmar la teoría, que yo mismo defiendo, de que lo realmente importante, en un encuentro armado, es la colocación del impacto en zonas concretas de cuerpo del adversario. Como siempre digo: Ante un atacante que avanza hacia usted, con la intención de matarlo, con una Katana en sus manos ¿qué prefería, impactarle con un poderoso .357 Magnum en un hombro o con un “pobre” .22LR en el entrecejo?...Ustedes mismos.

Al hablar de distancias de enfrentamientos, las cosas son como en todos los países “civilizados”, a distancias muy cortas. En párrafos anteriores, hemos dicho que la mayoría de enfrentamientos se produjo a distancia no por encima de los dos metros; seguidamente, se exponen datos más concretos.

27 agentes perdieron la vida en encuentros a distancias que iban de entre 0-1,6 metros.
Otros 10 agentes acabaron sus días ante ataques producidos entre 2-3metros. Entre 3-6 metros, 6 funcionarios cayeron bajo el “fuego” de sus agresores. 5 agentes murieron a distancias de entre 6 y 15 metros. A más de 15 metros solo 4 agentes fueron abatidos, y en 3 casos no existieron datos suficientes como para suponer la distancia de ataque.

Al abrir el artículo, ya se dijo: muchos de las conclusiones que este estudio del FBI ha dejado de manifiesto, se han leído antes en trabajos de muchos Instructores comprometidos con esta especialidad policial. Sin ir muy lejos en el tiempo, hace unas semanas, en mi blog y en dos publicaciones, vio la luz un texto, algo extenso, sobre estos temas, su título: Conclusiones Extraídas del Análisis de los Enfrentamientos Armados. Os dejo enlace directo a dicho artículo:
http://tirodefensivocampodegibraltar.blogspot.com/2009_08_28_archive.html

Para acabar. Hay que decir que, en ese mismo año, en 2007, otros 83 agentes policiales norteamericanos fallecieron por accidentes en el cumplimiento del deber. De ellos, 49 perdieron la vida con sus coches oficiales de trabajo, en accidentes de tráfico; otros 6 perdieron la vida cuando circulaban en motocicletas del Cuerpo y otros 3 en accidentes aéreos. 12 fueron atropellados por vehículos, bien por estar los agentes cortando carreteras o calles, o bien al identificar, en la calzada, a los ocupantes de otro vehículo. Uno de los agentes estaba fuera de servio y ayudando a un automovilista. Otros seis, fallecieron por accidentes eléctricos o explosiones accidentales. Dos fallecieron ahogados y otro murió por lesiones producidas en tras una caída.

La edad media de los agentes fallecidos en accidentes es muy similar a la de agentes fallecidos en enfrentamientos, 37 años de edad y 9 años de antigüedad en el Cuerpo. Reseñar que de los 83 fallecidos en accidente, cuatro de los agentes fueron alcanzados por disparos producidos por armas de fuego, bien como consecuencia de accidentes o bien por fuego cruzado en enfrentamientos que ya estaban en “marcha”.

Como dice mi amigo Ender, parafraseando a otro: cuídense ahí fuera.■