POLICÍA LOCAL DE TARIFA (Página no oficial)

miércoles, 26 de enero de 2011

CONTIÚA LA PROLIFERACIÓN DE LOS GRUPOS OPERATIVOS EN LAS POLICÍAS LOCALES

Europasur-26.01.2011

El nuevo grupo operativo de la Policía recoge las demandas vecinales

Los agentes mantendrán reuniones con las asociaciones de todo el término municipal

El nuevo Grupo Operativo de Apoyo y Prevención (GOAP) de la Policía Local será presentado hoy a los colectivos vecinales de la localidad. Se trata de un grupo de actuación formado por cuatro agentes para mantener una especial atención sobre demandas básicas en materias como seguridad vial o lucha contra la droga, destacando la importancia tanto de la acción directa como de la formación y concienciación de los ciudadanos...

Noticia completa en:

Así se demuestra que cada vez son mas necesarios los cambios dentro de los Cuerpos de las Policías Locales que ayuden a mejorar y a adecuar el servicio policial a las demandas de los ciudadanos y a los cambios sociales que suscitan en estos tiempos que corren. Es por ello, que cada vez se hace mas necesaria la creación de grupos especializados y con una especial dedicación dentro de las Policías Locales, que puedan hacer frente a la auténtica realidad que en materia de seguridad padecemos en nuestras ciudades.

Desde este blog queremos mandar nuestra mas enérgica felicitación por esta importante iniciativa que han asumido estos cuatro profesionales, que me consta por desgracia, que están padeciendo, al igual que nos ocurrió en la creación del GOIP, los improperios, descalificaciones, insultos, y todo tipo de falsedades, por el único hecho de querer trabajar.

Me consta por mi propia experiencia, que estos comentarios no pueden salir de nadie mas que de quien no sabe apreciar la profesionalidad que algunos desbordan, asumiendo sin que nadie los obligue a ello, a cumplir fielmente con sus obligaciones como servidores públicos, y en definitiva, a comprometerse con la sociedad para mejorar ese servicio. A esto último que hemos mencionado, hay que incluirle un importante plus de honestidad, honradez y compromiso ya que es sabidos por todos, los difíciles momentos económicos por los que están pasando los compañeros del ayuntamiento de Los Barrios. Aun así, siguen con el mismo, o aun mas entusiasmo que nunca.
Por último quería decir que tenéis lo mas importante y necesario para que vuestro proyecto de sus frutos, LA ILUSIÓN Y LAS GANAS DE CUMPLIR CON VUESTRO DEBER, con esto os puedo asegurar que el existo en vuestro trabajo está garantizado.
Y a aquellos flojos, envidiosos y sanguijuelas de la administración, decirles que sigan haciendo lo único que por desgracia saben hacer, PONERSE EL UNIFORME Y COBRAR, que del trabajo ya se encargan LOS AUTÉNTICOS POLICÍAS.

BIENVENIDOS COMPAÑEROS Y AQUÍ TENÉIS VUESTRA CASA.

Mas información sobre grupos operativos especiales de las Policías Locales
http://policialocal.wordpress.com/category/grupos-especiales-policia-local/

GOIP

martes, 25 de enero de 2011

LOS CINCO NIVELES DE PERICIA EN MANEJO PROFESIONAL DE LAS ARMAS

Por: Ernesto Pérez Vera

Muchos Profesores del Tiro Policial, de todo el mundo, usan la clasificación de niveles de competencia y pericia en el manejo de armas que seguidamente detallaré. Aún internacionalmente muy extendida entre los profesionales de la enseñanza del tiro y la táctica policial, nadie es capaz de confirmar, con garantía, cuando, donde y quien creo tal división de niveles de capacidad profesional. En cualquier caso, creo que todos convendrán conmigo en que, la clasificación, es ingeniosa, didáctica y extremadamente acertada.

Lean y juzguen
Primer Nivel: INTENCIONALMENTE INCOMPETENTE (I.I.)
Aunque parezca mentira, estos, los I.I.s, son aquellos que están obligados a llevar armas. Son los que las portan por obligación imperiosa de la LEY. Estos, además, conocen perfectamente sus nulas habilidades, pero pese a ello se niegan -cerrándose en banda- a mejorar su pericia. El I.I., por vaguedad y miedo al ridículo, no participa de los entrenamientos de su unidad o plantilla –sabe de su torpeza en la materia-

Las páginas de los periódicos están llenas de noticias protagonizadas por sujetos de este perfil. Por desgracia, los I.I.s., con demasiada frecuencia, provocan accidentes que acaban con las vidas de vecinos, familiares, compañeros o con sus propias vidas. Por regla general, y aún siendo obligados a acudir a las tiradas reglamentarias, no se sacará nada positivo de ellos. Gastaremos tiempo, munición y esfuerzos, para nada.
Segundo Nivel: DESCONOCEDOR DE SU INCOMPETENCIA (D.I.)
El D.I. no sabe que no sabe. Es incompetente porque aún no sabe que es un Incompetente. Normalmente, estos sujetos han sido entrenados o formados de modo muy básico, a veces ni eso. Los profesionales de este perfil, seguramente, nunca se han visto en una situación real que les haya dejado al “descubierto” sus carencias. Sin embargo, conozco casos de D.I. que ante una situación real se han sentido, y se han sabido, NO PREPARADOS. Pese a todo, han preferido gastar su tiempo en cualquier cosa antes de asumir que requerían de formación “extra”. Me atrevo a decir que dentro de este perfil es donde más profesionales de las Fuerzas de Seguridad se encuentran.

Son Desconocedores de su Incompetencia aquellos que solo acuden a los ejercicios de tiro reglamentarios en su institución policial, pero lo hacen sin interés alguno. Estos mismos dan por buena y sobrada esa formación o entrenamiento periódico –demasiadas veces, muy periódico-

La mayor parte de los que están dentro del perfil D.I., se dan cuenta de sus lagunas y paupérrimas habilidades en los peores momentos. A veces es demasiado tarde: descubren sus miserias cuando ya han sido agredidos de modo grave con armas de fuego u otros instrumentos. La mayoría nunca lo descubrirá.

Tercer Nivel: El CONSCIENTEMENTE INCOMPETENTE (C.I.)
Si el Desconocedor de su Incompetencia sobrevive a su primer encuentro armado, o es testigo próximo de algo similar en la persona de un compañero, se convertirá en un Conscientemente Incompetente –ahora, sabe que NO SABE-. Seguramente, tan pronto tenga tiempo, buscará ayuda formativa. Ha despertado y “le ha visto las orejas al lobo”. Ahora ha salido de las cavernas “de Platón”, y además por la puerta grande. Ahora sabe algo más: no quiere que vuelva a ocurrir. ¡Desde ya¡ se convierte en un tipo con interés por el tiro y el manejo del arma. Atenderá las explicaciones y lecciones de los instructores, y estará motivado. Ahora no criticará a los que se entrenaban mientras él no lo hacía. Ahora, quiere alcanzar cierto grado de pericia.

Cuarto Nivel: El CONSCIENTEMENTE COMPETENTE (C.C.)
Con la filosofía adecuada del entrenamiento, y con interés por parte del alumno, el C.I. se convierte en un C.C. El Conscientemente Competente llegará a manejar su arma con habilidad y seguridad, solventará interrupciones y desenfundará con celeridad ante la señal del instructor. Llegará a entender que su disparo debe impactar en el blanco que él quiere impactar, pues de no ser así, dará donde no quiere impactar, y ello puede provocar lesiones o daños innecesarios. Un riesgo muy alto que nunca se debe correr. Nosotros somos lo “buenos”, es el “malo” el que, por serlo, se puede permitir cualquier cosa.

El C.C. conoce las posiciones de tiro. Conoce variadas técnicas defensivas para usar en determinados supuestos y se siente cómodo en la galería aún cuando se le instruye bajo presión. Pero pese a todo eso, todavía no reacciona de modo instintivo ante situaciones extremas.

Quinto Nivel: El INCONSCIENTEMENTE COMPETENTE (I.C.)
El I.C. es el menos común de los perfiles. Este perfil se puede denominar como: de Maestría. No es fácil encontrar a muchos Inconscientemente Competentes en una misma plantilla. El I.C., tras muchas horas de entrenamiento, miles de disparos, años y años de repetición de ejercicios, maniobras y manipulaciones con su arma, ante el indicio de un ataque es capaz de reaccionar instintivamente y salir de la línea de tiro de su potencial agresor. Sabrá cubrirse de modo eficaz, y a la par que sale de la línea de tiro de su atacante, será capaz de desenfundar y dirigir su arma hacia él.

El I.C. también ha preparado su mente -no solo su cuerpo y equipo- para el enfrentamiento a vida o muerte. Ha reflexionado mil veces sobre la posibilidad de tener que usar su arma contra otra persona que pudiera tratar de quitarle la vida. Ante esa reflexión, asume que llegado el caso…lo hará: disparará contra quien tenga que hacerlo –siempre con la estricta observancia de lo que el Ordenamiento Jurídico establece respecto al empleo de armas y la legítima defensa-
El Inconscientemente Competente es ese que ante una interrupción de su arma, y tan pronto ésta se produce, consigue resolverla y devolver el arma a situación de fuego eficaz; y todo en décimas de segundos.

CONCLUYENDO
Estoy seguro de que todos los que están ahora leyendo este artículo conocen a compañeros que podrían perfectamente encajar en todos los niveles que se han descrito, ¿verdad que sí?. También estoy seguro de que la mayoría de esos compañeros “identificados” como integrantes de alguno de estos niveles, encajan en los perfiles de los niveles 1º, 2º y 3º.

Llegados a esa conclusión: les insto a ustedes a que participen de algún modo en mejorar las capacidades de sus semejantes más próximos. Traten de hacerles entender que deben tomarse más enserio esta materia. Intente hacer llegar este artículo a esos compañeros. Puede que algún día, tanto ustedes como ellos, se sientan mejor sabiendo que al menos se intentó…

Además de a sus compañeros, trasladen este texto, o su filosofía, a sus mandos o responsables políticos y sindicales, pues ellos, más que nadie, son los responsables de los “estancamientos”. Recuérdenles que la Administración está obligada a formar de modo continuo y permanente a los funcionarios, y que esta materia, la de tiro y armamento, no pica, no provoca ronchas, no contagia enfermedades, todo lo contrario.

De una mala formación se deriva una mala praxis, y de ella se pueden derivar daños y lesiones propias y ajenas, y a veces muertes innecesarias. De esas muertes, después, no solo el funcionario deberá responder ante la Justicia, sino que la propia Administración también tendrá que hacerlo en muchos casos.

Esta ingeniosa clasificación que acabamos de conocer, está basada en la programación neurolingüística (PNL), que es el estudio de los procesos mentales con el fin de obtener un modelo formal y dinámico de cómo funciona la mente y la percepción humana. La PNL intenta definir patrones directos sobre la conducta humana relacionados con el lenguaje. La programación neurolingüística tiene sus orígenes en las investigaciones publicadas en 1973 por Richard Bandler y John Grinder.

Bandler estudió psicología, matemáticas e informática en la Universidad de California, culminando sus estudios en esta universidad en 1973. Y Grinder, además de ser especialista en lingüística inglesa, por la Universidad de California, cursó estudios de psicología en la Universidad de San Francisco. Durante la guerra fría fue Capitán de operaciones especiales del Ejército norteamericano, estando destinado siempre en Europa. También, en esa época, ingresó en la CIA.■

Periódico ARMAS de agosto/septiembre de 2010

sábado, 8 de enero de 2011

CRÓNICAS DEL NORTE: el día en el que el tabaco me salvó la vida

Con este relato de aires novelescos, pero de hechos ciertos y reales, abro una serie de episodios vividos y narrados por un amigo. Como comprobareis, o mejor dicho deduciréis, mi amigo peina canas, muchas canas…

Disfruten de la calidad narrativa y la experiencia de Víctor.

CRÓNICAS DEL NORTE: el día en el que el tabaco me salvó la vida
No fuméis; está demostrado que el tabaco mata o, en el mejor de los casos, acorta la vida. Paradójicamente a mí me la salvó.

En abril de 1976 el panorama estaba muy tenso. Los miembros del pequeño grupo antiterrorista de Guipúzcoa, el AT (grupo antiterrorista), conocíamos perfectamente la infraestructura y el pensamiento de ETA tras la caída, durante el Estado de Excepción de 1975, de Miguel Goiburu Mendizábal, alias “Goyerri” y “Pelotas”, junto al “Rubio”, Miguel Gardoqui Azpiroz, que resultó muerto en el enfrentamiento y que estaba casado con Mercedes Alcorta, incluida en el sumario por el atentado al Presidente de Gobierno Carrero Blanco.

Habíamos mitificado a Mendizábal, al “Pelotas”, por lo que al tenerlo delante nos defraudó. Era bajo (creíamos que era casi un gigante), y fofo.

Durante la detención había resultado herido en el brazo derecho, cuatro dedos por debajo del hombro. Un disparo de entrada y salida sin consecuencias graves. En ese servicio resultó herido en una pierna, y en el dedo índice de la mano derecha, nuestro compañero Carretero. A su caída, Mendizábal era el segundo responsable de la organización terrorista y su información fue de vital importancia en aquel momento.

Nunca he vuelto a conocer a un marxista–leninista tan bien estructurado en su pensamiento. Quizás por el llamado “Síndrome de Estocolmo”, había días que, tras interrogarle, regresaba a casa replanteándome sus argumentos y pensando que quizás el equivocado era yo. Naturalmente no me refiero a ETA.

Mendizábal decía, en aquellas ya lejanas fechas, que los separatistas vascos estaban equivocados con ellos. Que no eran los “gudaris” que aquellos esperaban para la “liberación” de Euskalerría; que en la lucha internacional marxista sólo pretendían la independencia de Euskadi como plataforma para la conquista definitiva del Estado Español. Y yo era un joven de veintiséis años en canal…

Aquella mañana de primavera salí de casa, (estaba casado y tenía dos hijos) del portal número 10 de Isabel II, y crucé la Avenida de Madrid buscando la parada de taxis que quedaba enfrente. Como casi siempre, iba tarde, (siempre me ha gustado trasnochar por diferentes motivos, entre ellos escribir) y aunque la distancia era mínima nunca me ha gustado caminar deprisa.

Al abrir la puerta, el taxista bajó la bandera y cuando ya me iba a sentar en el asiento trasero recordé que no tenía tabaco. Le dije al taxista que esperara un momento y me di la vuelta de forma rápida, ya que a mis espaldas había un bar donde comparaba Winston de contrabando, más fresco y mejor que el de Tabacalera.

Al darme la vuelta me los encontré de frente. Eran dos individuos algo mayores que yo. Nunca podré olvidar aquellos ojos de desconcierto, muy abiertos, que no se apartaban de los míos. Pese a ser un bonito día de primavera llevaban “tres cuartos” oscuros, hasta las rodillas, y el de mi izquierda tenía la mano metida entre la solapa, y en gesto característico de desenfundar. En una fracción de segundo me hice cargo de la situación y un escalofrío recorrió mi espalda: ¡Iban a por mí!

Afortunadamente la práctica de tiro era mi pasión. Había ganado, años antes, el campeonato de Guipúzcoa y estaba mental y físicamente preparado gracias a Guillermo, mi gran Maestro.

Siempre que recuerdo aquel momento la imagen aparece como “congelada”, lenta. Instantes de vacilación por parte de ellos; yo inicio el desenfunde del revólver, un 357 Mag. y amartillo encañonándoles, ellos hacen un respingo a mi derecha y salen corriendo hacia el cruce con Isabel II, unos cincuenta metros, donde les está esperando un Seat 127 color beige con la puerta trasera abierta. Tengo tiempo de apuntar y de hecho lo hago, pero la acera está concurrida a esas primeras horas de la mañana. Desamartillo mientras veo como se meten en el coche y éste emprende la marcha a toda velocidad, con la puerta trasera aún abierta, hacía Loyola. Guardé el revólver, entré en el bar y pedí la cajetilla de cigarrillos. Entré en el taxi y pedí al taxista que me llevase a Comisaría.

Le conté a D. Manuel Ballesteros, a la sazón Comisario Jefe de Guipúzcoa, lo que me había pasado, solicitando mi urgente traslado. Luego a los compañeros del Grupo.

A los quince días de haber llegado a la nueva plantilla me llamaron desde Donostia. El comando había caído; uno muerto y el otro detenido y, para mi sorpresa, el informador había sido el sobrino de la dueña del bar donde compraba el tabaco, el mismo que luego, recordando, me dio muy nervioso aquella mañana la cajetilla de tabaco.

Tengo 60 años y sigo fumando. En eso no sigáis mi ejemplo, pues acabará matándome, aunque me haya prolongado la vida 34 años.

VÍCTOR

sábado, 1 de enero de 2011

Si te quedas atrás, y nunca te implicas, siempre serás lo mismo: un listo muy...

A través de la prensa hemos sabido que, en tu ciudad, agentes uniformados de un cuerpo policial del Estado han sido víctima del ataque de varios sujetos. Según parece, los funcionarios trataban de mediar en una riña familiar en la que se estaba haciendo ostentación de armas blancas, y demás objetos peligrosos. Los agentes fueron recibidos a pedradas, y alguno incluso fue amenazado con un arma punzante. Como resultado, algunos agentes recibieron golpes que les produjeron lesiones, y los cristales de un coche oficial fueron fracturados.

Y digo yo: vaya, un acto incívico y delictivo contra unos funcionarios públicos que NO escurrieron el bulto cuando el deber los demandó. Me alegro de que aún existan algunos. Espero que ya estén detenidos e imputados todos los participantes en la algarada. En este caso, ha sido una patrulla de ese cuerpo del Estado la que ha tenido que sufrir el envite de unos seres despreciables, que seguro sobran en la sociedad. Según se rumorea, hasta ostentación de armas largas, por parte de la policía, se tuvo que hacer, y lo veo proporcionado. Pero por desgracia, esos hechos se repiten con cierta frecuencia en tu ciudad -en otros tiempos fue más habitual- pero no siempre con los funcionarios dependientes del Gobierno de la Nación como víctimas protagonistas.

Verás. Contra la Policía Local de tu ciudad se consumieron, y aún se hace, litros de tinta destructiva, y todo porque hace una década (ahora se cumple ese periodo) comenzó a cumplir, con ganas, interés y autoridad –lo que jamás había mostrado hasta entonces-, con sus obligaciones. Por ende, el cuerpo local empezó a hacer cumplir la Ley a los ciudadanos infractores, tanto en temas graves como leves. Algo tan sencillo como no escurrir el bulto, derivó en infinitos incidentes como el expresado arriba, y peores. Desde esas fecha, y hasta hace poco, ese cuerpo de P.L. ha estado presente, y con compromiso, allá donde el delito demandaba su presencia –de un tiempo a esta parte, otros son los ánimos de gran parte de la plantilla. Y en algún caso, justificación hay- De esos incidentes, se derivaron detenciones y lesiones propias e impropias.

Los críticos, ignorantes unos e interesados otros, decían que la P.L. no sabía hacer su trabajo. ¡Qué rápidos fueron algunos con la lengua y la pluma!

En tu ciudad jamás se utilizó, por ejemplo, el casco de protección en los vehículos de dos ruedas. Miles de ciudadanos conducían careciendo de Permiso de Conducción y/o Seguro de Automóvil. Eso pasó a la historia. Ahora las incidencias de esa índole son muy bajas, en cualquier caso, mucho más bajas que la media de cualquier ciudad española. Para que aquello quedara en el pasado, muchos "palos" dieron, (uso legítimo de la fuerza), y recibieron los agentes de la Policía Local tu ciudad.

Por interponer una sencilla denuncia administrativa, familias enteras tuvieron que ser detenidas. Los padres impedían, a la fuerza y con violencia, que sus hijos fuesen denunciados. Cuando no eran padres, otros eran los grados de parentesco que, de modo antijurídico, impedían la acción policial contra sus parientes o amigos. Pero de los cuerpos de P.L. no solo se debe y puede esperar y demandar actuaciones policiales en materia de tráfico de vehículos y de circulación. Servicios en el orden de la seguridad ciudadana y orden público son exigibles, por Ley, a los funcionarios locales.

Aún recuerdo la entrevista mantenida, allá por 2002, en tu ciudad, con quien mandaba en un cuerpo estatal. El encuentro se produjo cuando agentes de la P.L. procedieron a la detención de varios miembros de un clan familiar dedicado, durante décadas, al tráfico de heroína y cocaína. Aquel Gran Jefe no valoró positivamente que los funcionarios locales sorprendieran, aún vistiendo uniforme, una venta de varias papelinas de cocaína; tampoco vio con buenos ojos que consiguieran identificar al comprador e incautar la sustancia intercambiada. Que va, eso le pareció aberrante. Dijo que eso es cosa de las unidades especializadas en la persecución de esos delitos. Vamos, que tácitamente dijo que los PP.LL. debieron dejar que la droga corriera por las calles y por sus rostros, sin perseguirla, aún cuando nadie estaba investigando, in situ, el asunto. Tampoco valoró positivamente que, una vez detenida la vendedora, tras la venta detectada, fuera hallada, entre sus ropas, una bolsa con otras 16 papelinas monodosis de cocaína.

Lo único que le preocupaba a ese señor era que, como la detención se efectuó, -porque allí haberse cometido el delito in fraganti- en la puerta de acceso a la vivienda del traficante, muchos familiares del detenida trataran de impedir la detención policial. Como fruto de todo aquello, vecinos y familiares, como en el caso comentado al inicio del texto, apedrearon y agredieron a los funcionarios locales. Lógico, si son seres despreciables que venden drogas de todo tipo, y usan armas, no iban a dejar que se llevasen a uno de los suyos.

De aquel ataque a los funcionarios, se derivaron lesionados y daños por ambas partes. Algún cristal fue fracturado en los vehículos policiales, y lesiones leves fueron producidas a dos agentes. Por parte de los delincuentes también se sufrieron lesiones. Ese era el problema según el Jefe “estatal”: “como los PP.LL. no saben actuar…pues 50 personas exaltadas les rompieron el coche a los 4 funcionarios intervinientes…” Seguramente él, con otros tres de los suyos, hubiera controlado a los 50, hubiera detenido e incautado, y no hubiera sufrido lesiones ni daños. Un genio.

Tremendos comentarios tuvimos que oír en esa entrevista (yo no estaba solo): proponía que la P.L., aún siendo agentes de la autoridad (como establece la L.O. 2/86 para todos los integrantes de las FYCS), no interviniera en asuntos de drogas en la ciudad. Hombre, eso sería lo lógico si ya estuviera actuando, “ahí, y ahora” (un servicio concreto que ya está llevando otra unidad) otro cuerpo, y sobre todo si los que ya están el “tajo” son de una unidad especializada. Pero si nadie más está en el lugar, y es detectado el delito,… ¿deberían los PP.LL dejarlo ir…? Pues sí, eso proponía ese señor: que los PP.LL cometieran Delito de Omisión del Deber de Perseguir Delitos. ¡Ahí es nada! Llegó a insinuar que el atestado contenía falsedades, pues decía NO constar, a nadie, que esa familia tuviese conexiones con las drogas... ¡Cuanta maldad!

¿Qué le molestaría a ese señor…? ¿Sería que los suyos nunca habían pillado a ese clan, hasta ese momento, y menos aún in fraganti y vistiendo uniforme?

Pero bueno, todo llega. El clan entero, -al menos los detenidos, que fueron varios- fue condenado a penas de prisión. Unos por delito contra la salud pública (tráfico de drogas) y otros por delitos de resistencia y/o atentado (acciones violentas durante la detención de la persona que traficaba). Es curioso, años después, las mismas personas encartadas en la acción de la P.L., fueron todos imputados por los mismos delitos, y esa vez sí fueron lo “chicos” de ese Jefe los que los detuvieron. Eso sí, no fue nada in fraganti, sino un buen trabajo de muchos meses. Pero para evitar lo que a los otros les ocurrió, fueron a realizar las detenciones al menos 20 funcionarios dotados de todo tipo de medios. Yo aplaudí esa segunda actuación contra el clan, pero me voy a permitir valorar, como más difícil y exitosa, (también más barata) aquella in fraganti que realizó la P.L. tu pueblo, con nada más que dos coches patrulla. Sin medios, sin apoyos, y vistiendo uniforme, consiguieron las mismas condenas que, años después, otros obtuvieron con medios y apoyos.

En fin, quizá el que no sabía trabajar, al menos en esos lugares, era el que tanta “punta sacaba al lápiz”.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Observar-Organizar-Decidir- Actuar. OODA: el iter hacia la reacción

Por: Ernesto Pérez Vera

Camino Alto y Camino Bajo, estos son los dos “caminos” que el cerebro y el cuerpo utilizan para, una vez detectada una amenaza, reaccionar ante ella. El Doctor en neurología Bruce Siddle, en uno de sus concienzudos trabajos, así lo concluyó.

Muy resumidamente, el Camino Alto consiste en:
1º.-
Mediante los sentidos, principalmente el de la vista, el cerebro recibe información sobre una amenaza, o lo que es igual, un estímulo que precisa de respuesta. En este punto: se OBSERVA.

2º.- El tálamo recibe la información que le llega desde el sentido que ha detectado la amenaza. Por tanto, el tálamo es el que ORGANIZA la información recibida.

El tálamo es una estructura neuronal que se ubica en el centro del cerebro, de ese modo está muy protegido.

3º.- La corteza cerebral recibe esos datos desde el tálamo, y comienza a evaluar la situación. En este punto se DECIDE como actuar.

La corteza cerebral se denomina también córtex cerebral y está conformado por un conjunto de terminaciones nerviosas localizadas sobre ambos hemisferios cerebrales.

4º.- Por último, la amígdala -conjunto de neuronas cerebrales- ACTÚA y ordena al cuerpo la ejecución de una acción.

Como se puede intuir, cuando el organismo actúa “por este iter” es que la reacción que se precisa no lo es ante un estímulo o ataque súbito o espontáneo, de lo contrario no se consumiría tiempo en el OODA (Observar-Organizar-Decidir-Actuar). Esta es una respuesta cognitiva, o sea que se puede “meditar” aunque sea en muy brevísimo espacio de tiempo de difícil cuantificación.

Cuando se produce un ataque súbito o un estímulo espontáneo, las cosas cambian. En estos casos, la respuesta del cuerpo debe ser mucho más rápida. Hablamos de supervivencia extrema. Por ello, los pasos interiores del cerebro se acortan, se toma el “camino bajo”. Ahora, la respuesta es totalmente emocional.

Ante una acción hostil, por total sorpresa, los pasos son los siguientes:
1º.- Como antes, y por lógica, el cerebro recibe la primera información a través de los sentidos, casi siempre por la visión: OBSERVA.

Los datos son remitidos al tálamo, que a su vez, y sin pasar por la corteza cerebral, los manda a la amígdala.

El tálamo, como antes, ORGANIZA los datos que recibe de los sentidos.

2º.-
La amígdala, de forma inmediata, establece una respuesta refleja.

Los reflejos son actos incontrolados que surgen ante sorpresas y que, en determinados casos, ayudan a la supervivencia, o la prepararan.

La amígdala “recorta” los tiempos y para aumentar las posibilidades de supervivencia: DECIDE Y ACTUA.

3º.- Ya, en estos casos, el cuerpo experimentará cambios fisiológicos, aún si la alerta era falsa.

En esta situación, la respuesta es súbita y emocional. Los reflejos son actos no controlados por quien los sufre; son actos involuntarios que, de algún modo, prevén una defensa. Un típico caso de espasmo autónomo es el cierre de la laringe -larigoespasmo- en las personas que están próximas a ahogarse. El fin es obvio: evitar, en la medida de lo posible, la inundación, por agua, de los pulmones a través de las vías aéreas.

El tema que tan resumidamente hemos visto hoy, es una “ampliación” de lo que se publicó, con mi firma, el día 8 de julio de 2009 en este otro blog. http://tirodefensivocampodegibraltar.blogspot.com/2009/07/fisiologia-en-el-enfrentamiento-armado.html

El OODA es un sistema muy sencillo que aclara los pasos que cualquier persona sigue, quiera o no quiera, antes de tomar una decisión. Esto es aplicable en todos los órdenes, no solo a nivel táctico militar o táctico policial. De hecho, nuestro cerebro actúa de este modo en cada acción que nuestro cuerpo lleva a término.

El concepto OODA lo puso en boga, tras su amplia experiencia como piloto de combate en la IIª G.M y Corea, el Coronel John Boyb de la USAF (Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos de América). Sabiendo “manejar” este sistema, podremos mandar datos erróneos a nuestro contrario y eso, en según que casos, nos podrá dar la ventaja de anticiparnos a la acción hostil. En realidad, es muy sencillo, este método lo usamos todos los días, pero cuando se trata de aplicarlo a la defensa policial o reactiva, nos cuesta más trabajo entenderlo.

Cuando subimos a ver a nuestro jefe para negociar vacaciones o subidas de sueldo, o incluso cuando vamos a realizar una venta o transacción de bienes, ya tenemos preparadas, en la mente, una serie de respuestas y preguntas; esto lo hacemos para no ser sorprendidos durante la reunión, negociación o transacción. Pues, en el tema de la defensa y reacción es igual, o debería serlo. Tener preparadas distintas respuestas de reacción en la mente, puede ayudar de forma muy positiva cuando somos acometidos por sorpresa.

Por cierto. Este Piloto, el Coronel Boyb, también descubrió, en su momento, que los mandos de los aviones de combate no estaban diseñados para tal fin. Descubrió que los ingenieros de aviónica diseñaban mandos “atractivos” pero nada operativos en situación real de total estrés (la Habilidad Motora Fina, o Digital, se pierde muy pronto durante una situación que se prevé gravemente hostil). Por ello, cuando un piloto se entregaba al fragor del combate aéreo, no siempre podía manejar, con eficacia y soltura, los “minúsculos” mandos y botones de aviónica de su aeronave.

Tras este y otros estudios y análisis, el Coronel y algunos de sus colaboradores fueron oídos y utilizados, durante décadas, por el Pentágono. Se convirtieron en imprescindibles asesores de estrategia para combates aéreos.■

sábado, 18 de diciembre de 2010

No es lo mismo: desgraciados afortunados y afortunados desgraciados

Por: Don Gonzalo

Con saliva y tecla, mil veces me he pronunciado sobre este asunto, pero bueno, una vez más no viene mal. Si otros siguen en sus trece…yo sigo en las mías también. Como decía Joe Rígoli: yo sigo.

Esos que tanto criticáis y zancadilleáis a vuestros compañeros de trabajo, más bien coincidentes laborales, seguís con vuestras cantinelas baratas de café de inicio de servicio. Ese café es, demasiadas veces, de inicio de servicio, de “durante” y de fin del mismo. Para vosotros el trabajo es solo tomar café. Ya está bien señores, dejad de maquinar para torpedear a los que hacen aquello que deben hacer, y sobre todo aquello que ustedes despreocupan e ignoran. Mírenlo desde otro punto de vista: ustedes son unos desgraciados afortunados. Sí, eso he dicho, pero no se me ofendan. Verán como coinciden conmigo cuando les razone mi postura.

Muchos lleváis años despotricando y elucubrando contra los que acuden a las llamadas de la Sala Operativa con la celeridad que las circunstancias demandan; seáis quienes seáis, seguís despellejando a quien, tras tomar un café a primera hora del turno, emprende el camino de la “caza” del delito o de la ayuda al prójimo. Perseguir al delito es ayudar a todos. Vosotros, una vez más, menospreciáis a quienes no beben alcohol durante el servicio, y además, los mismos desgraciados de siempre, tratáis de menoscabar, con invenciones maliciosas, la buena fama e imagen de los que hacen lo que ustedes no hacéis jamás: cumplir

Es sencillo, un desgraciado, en el terreno que nos ocupa, es aquel que no tiene nada en lo que creer. Esos sois vosotros: no creéis en vuestra presunta labor, y digo presunta porque no la cumplís, ¡y que se salve el que pueda¡

Quien va al trabajo, -y digo al trabajo y no a trabajar, que tampoco es lo mismo- con el único propósito de vagabundear y delinquir por omisión, es un desgraciado. No hay nada más triste que ser desgraciado en la profesión “elegida”. Bueno, esto de elegido debe matizarse, pues a muchos solo se os ha regalado un puesto de trabajo de por vida. En el trabajo, cuanto más desánimo se tiene, más desgraciado se es. Está clínicamente demostrado que las bajas laborales por depresión, aún cuando se finja la enfermedad –muy de moda-, acaban pasando factura. Ese desánimo y falta de interés, a la larga, llevan a la depresión real sin remisión, en fin, que finalmente seréis desgraciados con “papeles”.

La verdad es que aquellos que os encontráis dentro de este triste “corte”, tenéis más suerte de la que os merecéis, por ello os llamo: desgraciados afortunados. No me negará nadie que odiar lo que se hace, o mejor dicho, aquello que se debe hacer, desatender los obligaciones profesionales, acudir cabizbajo al trabajo y “jugar” al despelleje de aquellos compañeros que poseen un perfil marcadamente antagónico, es muy triste. ¡Pero leches!, si a final de mes te pagan, eres un afortunado. Por ello seréis siempre unos desgraciados afortunados: no hacéis lo que tenéis que hacer, porque lo odiáis, y encima os pagan. Para colmo… muchas veces os ascienden ¡Vaya suerte!

Por otra parte, y cara a cara ante vuestros bastardos principios, se encuentran los afortunados desgraciados. Estos, entre los que yo me incluyo, disfrutan del trabajo hasta cuando se mojan bajo la lluvia, pues “mojados” e implicados, profesionalmente, siempre están. O estamos. Sí, es verdad, bregar con sucios y apestosos delincuentes es desagradable; recibir insultos y pedradas también es duro; arriesgar el pellejo ante delincuentes armados es muy “shungo” también; ¿pero sabéis algo?, a algunos nos gusta esto. Muchos, aunque no lo podáis comprender, creemos en aquello que representamos. Y por cierto, los insultos y pedradas que algunos recibos en la calle, no son tan repugnantes como el olor que dejáis, muchos de vosotros, cada vez que abrís la boca para vomitar palabras envenenadas.

Hacemos lo que nos gusta y creemos en lo que hacemos, precisamente lo que no hacéis vosotros. Somos un “chollo” para vosotros: lo que no hacéis, aunque os paguen por “hacerlo”, lo haremos unos cuantos majaretas convencidos. Nos criticáis sin daros cuenta de que, para ustedes, somos un comodín en este sucio juego de mentiras, políticos y sindicatos.

¡Qué cosas! Somos afortunados por hacer aquello que queremos y que amamos, pero somos desgraciados por ser víctimas del sistema que nos ordena y coordina. Aunque la verdad, hay más descontrol y descoordinación que otra cosa. Somos desgraciados por caer en vuestras lenguas y mentes huecas, por no ser reconocidos por los jefes, y por estar enfrentados a malolientes compañeros, a veces también jefes, que se llevan el fruto de nuestro trabajo. Aún así, y aunque os cueste trabajo creerlo –sois tan desgraciados e ignorantes que no llegáis a verlo- somos afortunados. Nosotros no necesitamos eso que vosotros tanto ansiáis: galones, más pasta y menos trabajo y responsabilidad. Nuestra recompensa es la de llegar a casa con la conciencia limpia y cara alta.

¡Ay de vosotros que tanto anheláis esos “premios”! Vuestra actitud delata lo podrido que estáis por dentro, y la paupérrima vida que soportáis.

He dicho.

jueves, 9 de diciembre de 2010

LEOKA 2009: “gringos” asesinados en el cumplimiento del deber

Por: Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo

Como ya saben los que me leen, por haber escrito varias veces sobre ello, el F.B.I. norteamericano analiza, anualmente, los enfrentamientos policiales que acaban con la vida de agentes de policía en aquel país. Todos los años, durante el otoño, se hace público el trabajo que una comisión especial realiza bajo el nombre de: LEOKA (Law Enforcement Officers Killed and Assaulted). Ese trabajo se efectúa sobre los datos obtenidos en aquellos escenarios en los que, durante el año anterior, cayeron, en el cumplimiento del deber, agentes de la autoridad norteamericanos. Sean agentes federales (FBI, DEA, ATF, etc.), agentes de la Policía Metropolitana (Policías Locales), policías del Estado, o agentes del Condado (Departamentos del Sheriff), todos reciben la misma consideración de cara al estudio Leoka. Existe un fuerte compromiso institucional, y el Departamento de Justicia (equivalente a nuestro Ministerio de Justicia), del cual depende la agencia federal llamada F.B.I., pretende, con estos trabajos, que se conozca la verdad del enfrentamiento para mejorar los entrenamientos policiales.

Durante el año 2009, un total de 35 casos fueron analizados en todo el territorio nacional “yanqui”, siendo 48 el número total de agentes asesinados. La cosa no mejora de modo ostensible. Seguidamente relaciono, por años, las cifras de agentes asesinados en los Estados Unidos a lo largo de la década en curso:

Año 2000: 51 agentes asesinados. Año 2001: 70 agentes asesinados.
Año 2002: 56 agentes asesinados. Año 2003: 52 agentes asesinados.
Año 2004: 57 agentes asesinados. Año 2005: 55 agentes asesinados.
Año 2006: 48 agentes asesinados. Año 2007: 58 agentes asesinados.
Año 2008: 41 agentes asesinados

Las distancias de los enfrentamientos son variadas, predominando las muy cercanas e incluso las de contacto físico entre las partes. En cuanto a los medios empleados para acabar con la vida de los agentes, hay de todo: armas largas, cortas y atropellos deliberados con vehículos a motor (2 agentes fueron brutalmente atropellados). En lo relativo a calibres de armas de fuego, también hay un buen popurrí: 9 m/m Corto, 9 m/m Parabellum, .22Lr, .32 S.W., .38 Especial, .357 Magnum, .40 S.W. y .45 A.C.P., hasta aquí todo lo que respecta a armas cortas. Bueno, la verdad es que algún arma larga del calibre 9 m/m Parabellum, y .22, también fue empleada contra los agentes asesinados. En lo que respecta a calibres puramente de arma larga, estos son los que se emplearon: .280 Rem., 5,56x45 m/m OTAN, 7,62x51 m/m OTAN, 7,62x39 m/m (AK), 7 m/m y .30-06 Springfield.

Tras leer los informes de todos y cada uno de los 35 funestos sucesos, alcanzo la conclusión de que los policías de allí atienden el mismo tipo de llamadas ciudadanas, e infracciones, que aquí atendemos nosotros: riñas familiares, riñas vecinales, conductores ebrios, atracos, malos tratos en el ámbito familiar, etc., etc. Por cierto, las riñas domésticas han aportado un buen número de bajas en el estudio que ahora conocemos en este artículo. Fueron numerosos los casos de agentes asesinados cuando acudieron a una vivienda para mediar en riñas domésticas entre cónyuges, padres e hijos o entre hermanos.

Muchos de los agentes fallecieron durante la identificación de conductores que habían cometido alguna infracción de tráfico, y siempre a una distancia no superior a los 5 metros. Muchos asesinos abrieron fuego, contra los agentes, desde dentro de los vehículos, o desde la ventanilla al sentir la aproximación policial. Especialmente brutal fue el caso de un tipo que mató a 4 agentes en una cafetería mientras los policías, al inicio del turno de la mañana, tomaban un café. Fueron tiroteados con una pistola del calibre 9 m/m Parabellum, y la distancia fue la del: “…hola, buenos días…”

En Leoka/2009 todos los homicidas, excepto uno o dos, tenían en común algo y es que eran consumidores de drogas, o traficantes de ellas. La mayoría sumaba un buen número de antecedentes policiales y se encontraban en libertad condicional. Algunos tenían problemas mentales diagnosticados. Sobre las edades, eran variopintas: los había de más de 50 años, y de poco más de 20 años de edad algunos de ellos. La edad media de los agresores era de 35 años.

Lo que más me llama la atención es que todos los agentes usaban, en el momento de ser abatidos, chalecos antibalas. Insisto, todos tenían puesto un chaleco antibalas. Pocos fueron impactados en el pecho o espalda, y los que ahí eran alcanzados, lo eran justamente en la zona del torno no protegida, que es la zona próxima al cuello o a la tráquea. La mayoría de policías recibieron disparos en la cabeza. Los que sí fueron impactados en el chaleco, no pudieron sacarle partido: fueron disparados con calibres excesivamente potentes, como son los de arma larga antes referidos. Ningún chaleco policial convencional, de uso interior –tampoco los exteriores de nivel de protección IIIA, que son los de uso normal para proyectiles de arma corta- detiene los proyectiles de arma larga que se describieron en el test Leoka/2009. En algunos casos se impactó en el pecho, pero entrando la bala de modo lateral, o sea por la sisa. Si levantamos los brazos en posición de tiro, y nos disparan semilateralmente…pueden entrarnos los disparos por la zona de las axilas. Esto es frecuente por desgracia. Se me viene a la mente el asesinato del policía nacional francés, en marzo de 2010, Jean-Serge Nérin a manos de la banda de perros mafiosos eta (lo escribo en minúsculas a propósito). Nérin murió por un impacto que entró por la sisa del chaleco balístico que portaba en el momento del tiroteo.

Entre los 48 policías asesinados en 2009, había funcionarios de todos los empleos y escalas: Agentes, Cabos, Sargentos, Tenientes y Capitanes. Se ve que allí no todos los que mandan se esconden detrás de la mesa de un despacho. Ya me gustaría ver a mí a más de uno, de los que yo conozco, a las tres de la madrugada en la puerta de una discoteca deteniendo a sujetos violentos…

Muchos de los agentes asesinados no fueron capaces de hacer fuego de réplica con sus armas, pero otros sí lo consiguieron incluso estando gravemente heridos. Más difícil todavía: en un caso se produjo una traba en el arma durante el enfrentamiento. La mayoría de los enfrentamientos fueron muy rápidos, y todos muy violentos. Duraron, casi todos, entre uno y cuatro segundos, pero en otros casos hubo que usar a unidades especiales para localizar a sujetos atrincherados. No hubo muchos disparos en casi ninguno de los enfrentamientos, pero es de destacar el caso de un Capitán asesinado cuando atendía un atraco: disparó su pistola 13 veces, antes de morir, y consiguió herir a su homicida.

Entre los asesinados había funcionarios muy veteranos, y otros algo menos experimentados, pero no abundaban los novatos, auque los había. La mayoría de los policías tenían entre 30 y 40 años de edad, y contaban con una media de 8 a 10 años de antigüedad en el Cuerpo. Dos de los 48 asesinados estaban fuera de servicio. Uno de ellos acababa de terminar su turno de servicio y decidió acompañar a los policías entrantes de turno a una situación violenta: allí perdió la vida casi sin bajar de su coche. Otro agente franco de servicio, con menos de 30 años de edad y con muy poco tiempo de servicio, fue impactado con un proyectil del calibre 9 m/m Corto en la frente. Este joven agente detectó una riña en la misma urbanización en la que él residía, y decidió intervenir para separar a las partes: perdió la vida. En mi opinión, estos dos agentes, si cabe, merecen un extra de respeto y reconocimiento. El calibre que mató a ese agente, el 9 m/m Corto, no es especialmente potente, pero amigos, lo importante no es la bala sino la zona del cuerpo donde ésta acabe. Especialmente “débil” son los calibres “.22”, pero sin embargo varios agentes murieron impactados por ese calibre.

El país del que hablamos, U.S.A., es muy grande en cuanto a extensión física, y el uso de las armas de fuego, en todos los ámbitos, está ampliamente extendido, no como en España –en ese caso, gracias a Dios-. Las armas de fuego en los Estados Unidos son parte de su propia cultura. Pero no nos engañemos: todos los años hay muchos tiroteos en nuestro país, entre “buenos y malos”. Es más, que no caigan más agentes españoles en enfrentamientos no es siempre por el hecho de que no existan armas en las calles, seguramente sea otro el factor que propicia el resultado; porque armas sí que hay, ¡y ustedes lo saben!

Seguro que todos conocemos casos, en nuestras unidades, de llamadas ciudadanas en las que se habla de riñas con uso de armas de fuego, ¿verdad que todos acudimos a esas llamadas? Pues bien, seamos sinceros, ¿todos los agentes acuden con celeridad y determinación a esos comunicados de la Sala Operativa de Transmisiones…? Lo sé. Yo también conozco “sangrantes” casos de agentes que, ante esas comisiones de la Sala, rodean la ciudad para llegar cuando el violento armado se haya marchado… Bueno, en realidad muchos acuden con esa falta de compromiso a todas las llamadas, no solo a las que entrañan más riesgo.

Huir del conflicto es una buena forma de sobrevivir, no en vano es uno de los mecanismos humanos de supervivencia; ¡pero por Dios! nosotros, los POLICÍAS, no debemos, por ética y aplicación del Derecho, rehuir del compromiso profesional. Si con celeridad y compromiso se atendieran todas las llamadas, en las que se habla de uso de armas de fuego, las cifras de agentes abatidos en España serían otras.

En posteriores artículos, narraré algunos de los 35 sucesos que han formado parte del estudio Leoka/2009. Las circunstancias que rodearon a esos incidentes, a todos ellos, nos resultará de gran valor revelador. Como ya apunté antes, muchos de los compañeros “gringos” fueron abatidos durante la realización de actuaciones sencillas y cotidianas de nuestras vidas profesionales: interponer una denuncia por exceso de velocidad, mediar en una riña o tratar de detener a un vulgar ladrón, puede acabar con un policía derramando su sangre en el asfalto de una carretera o en la entrada de una vivienda o supermercado.

Cuídense mucho ahí fuera, sus familias se lo agradecerán más que sus jefes, pero no dejen de cumplir con sus obligaciones, eso sí, tomando precauciones. ¡Ah!, no confundan lo de tomar precauciones con el abandono de las obligaciones. Algunos venden humo, otros venden profesionalidad, ¿que venden ustedes? Por cierto, sin medios, pero con compromiso y profesionalidad, se vende algo más: dignidad, orgullo y honor. De todos modos, ¿de qué estamos hablando…? ¡Demasiados no creen en lo que representan…!■