POLICÍA LOCAL DE TARIFA (Página no oficial)

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sábado, 5 de marzo de 2011

Éxito total el día 9 de noviembre de 2010 en Can Calderón: CONFERENCIAS POLICIALES

Por: Alex Pérez, (Internacional Police Association, IPA Viladecans)

Como ya saben nuestros socios, a lo largo de la tarde del día 9 de noviembre, se celebró, en el Auditorio de Can Calderón de Viladecans, la Iª Jornada técnica sobre balística de efectos, cartuchería de uso policial y fisiología en el enfrentamiento armado. Para este evento, desde IPA Viladecans, se contactó con el compañero de la Policía Local de La Línea de la Concepción (Cádiz), e Instructor de Tiro de la Asociación Española de Instructores de Tiro Policial (AEITP), Ernesto Pérez Vera.

Ernesto es conocido, entre los agentes de policía de nuestro país, por su participación, como articulista-colaborador, en diversos medios técnicos profesionales. Los artículos de este policía gaditano salen a la luz pública en las revistas: War Heat Internacional, periódico ARMAS, Mouro (sindicato policial cántabro) y también, en otros momentos, en la revista Todo Seguridad.

Ernesto es, además, administrador de su propio espacio en la red de redes. En Internet se pueden leer todos sus artículos, pues él los cuelga en su blog personal. Muchos son los artículos que ha firmado con contenido directamente relacionado con los epígrafes de su conferencia de Viladecans.

La jornada comenzó a las 16:00 horas, y estuvo presidida y presentada por Carlos Miranda Tuá y Francisco Foz Dopico, presidente y vicepresidente respectivamente de la Agrupación de Viladecans, así como del vocal de la misma y organizador del evento, Alex Pérez.

La asistencia fue masiva: más de 90 asistentes, entre funcionarios de policía, militares, seguridad privada y prensa local, acudieron al lugar con la intención de oír cuanto tenía que decir el conferenciante. Los asistentes llegaron desde diversos puntos de España, principalmente, desde Aragón, País Vasco, Comunidad Valenciana, y naturalmente de muchos puntos de Cataluña: Mossos d’esquadra, Ertzaintzas, Policías Locales, Guardias Civiles y agentes del Cuerpo Nacional de Policía se dieron cita en Can Calderón aquella tarde.

El ponente no defraudó, señal inequívoca de que la organización, una vez más, hizo sus deberes. Ernesto se ganó rápidamente al público gracias a su “carácter del sur”, entre risas fue entrando en materia sobre temas muy serios.

El lugar de la celebración, un espléndido salón con buena iluminación y sonido, fue el lugar ideal para que todo transcurriera como se deseaba por todas la partes intervinientes.

Ernesto habló, entre otros temas, de los efectos que provocan en el cuerpo humano las diferentes municiones que son empleadas en la actualidad por los cuerpos policiales; de los falsos mitos existentes entorno al poder de parada, y de las reacciones cognitivas y corporales que se producen en el organismo ante una amenaza real a vida o muerte.

Todo ello amenizado con un sinfín de casos y anécdotas sobre los enfrentamientos armados en España, y su dramática experiencia personal, a la cual sobrevivió.



Expuso los diferentes temas con sencillez, sus explicaciones estaban al alcance de todos y no dudaba en preguntar si alguien tenía alguna duda o quería comentar algo. Como compañero de profesión que trabaja en la calle, su actitud se hacía cercana, hacia que fluyera la comunicación, que surgieran preguntas y comentarios, avalando sus respuestas y teorías, en materia de fisiología, con argumentos demostrados científicamente y por su experiencia personal.
Tras acabar cada una de las ponencias de la conferencia, y sobre todo al final del acto, Ernesto Pérez se vio agasajado por los compañeros asistentes. Aplausos, felicitaciones, fotografías, peticiones de dirección del correo electrónico y teléfono, fueron casi interminables.

El conferenciante agradeció las muestras de respeto, y trató, en la medida de lo que pudo, de cubrir todas las peticiones que los asistentes le hacían.

A todos los asistentes a la Jornada se les entregó, por parte de esta organización, una camiseta conmemorativa y un diploma acreditativo de su presencia en el evento. Al propio conferenciante se le hizo entrega de un diploma de agradecimiento por su colaboración. Significar que a la entrada del auditorio, Ernesto había dispuesto un buen número de ejemplares del periódico ARMAS, en los cuales aparecían algunos artículos de interés policial, los cuales fueron “devorados” por aquellos que pudieron alcanzar un ejemplar.

Nuestra valoración de esta jornada ha sido muy positiva y recomendable para todo aquel que quiera quitarse las orejeras, y ampliar su campo de visión más allá de lo que se imparte en las Academias de Policía.

Desde ésta agrupación queremos agradecer, públicamente, el esfuerzo que han hecho todos los asistentes, en especial los que se tuvieron que desplazar de otras comunidades autónomas. También al Ayuntamiento de Viladecans le corresponde una cuota de agradecimientos, pues sin la prestación del auditorio no se hubiera podido disfrutar de tan magnífico foro de encuentro.

Y como ya viene siendo habitual, hay que dar las gracias a la tienda de equipamiento policial GAMS y al gimnasio DyM (Defensa y Motivación), pues fueron colaboradores muy cercanos en este evento.

Gracias a todos ellos seguiremos intentando hacer jornadas y cursos de calidad e interés.

lunes, 6 de septiembre de 2010

El incidente del Sgto. Marcus Young (UN CASO REAL)

Desarmado, con cuatro impactos y sin manos: el incidente de Marcus Young
Por: Ernesto Pérez Vera


Este es el relato de un incidente policial ocurrido en Norteamérica. Mi amigo Ender, en su día, lo publicó en su blog. Ender lo tradujo de la lengua inglesa a la española, ¡y por Dios!, mereció la pena. Su blog: El último azul ( http://elultimoazul.blogspot.com/ ), tiene varios relatos publicados, y en todos ellos se pueden leer situaciones extremas de enfrentamientos a vida o muerte entre “malos” y policías. De la lectura de estos relatos, se pueden obtener conjeturas muy significativas. Muchas de esas historias han sido tratadas en artículos profesionales, algunos de ellos, publicados en este blog.

Situación operativa:
El criminal vacía, sobre el agente, un revólver del calibre .38 Especial, dejándole su brazo diestro paralizado, y después le destroza la otra mano. Por si no fuera suficientemente… el “malo” saca un fusil de asalto.

Empezamos. Es el 7 de marzo de 2003 y el Sargento Policía Marcus Young se encuentra en el inicio de su turno de noche. Ese día está patrullando por un barrio del Departamento de Ukiah (California). Young es veterano de la Marina y segundo dan de Karate Shorinryu, y además lleva 18 años dando el callo en la calle con su uniforme y su placa.

Le acompaña un chaval de 17 años, un explorador de la policía –una especie de auxiliar policial- que se llama Julián Covella. Young es un marido devoto y un padre modelito, tiene cuarenta años y es el director de la APA del colegio de sus hijos. Su propio hijo está pensando en entrar en los cadetes de la policía para ver, como acompañante de una patrulla, el trabajo desde dentro. Por eso Young ha cogido esta noche a Julián, para ver como funciona la cosa antes de llevar a su hijo.
La radio emite una llamada de rutina: una persona intentando hurtar algunas cosillas en un Wal Mart. El Sargento se hace cargo de la llamada y se traslada al lugar. En los próximos minutos, él y su joven cadete, se salvaran la vida el uno al otro.

A las 21:48 horas ya están el lugar comisionado por la sala de transmisiones. Mientras, el cadete vigila la escena. El Sgt. Young tiene ya, en custodia, a la que parece ser la “pequeña” ladrona. La sospechosa de hurto resulta ser: Mónica Winnie de 18 años pero aparenta tener 30 años. El Guardia de Seguridad de Wal Mart, Brett Schott, también se encuentra en el lugar, y observa como Young, traslada, amablemente, a la señorita hasta el asiento trasero del coche patrulla.

De manera súbita, mientras el Sargento está identificando a la chica, aparece un varón en el lugar donde se lleva acabo la actuación policial. El tipo no es ni muy alto ni muy bajo, es de tamaño medio. El sujeto se mueve rápido y directo hacia ellos a través del aparcamiento. Viste chaqueta y lleva las manos metidas en los bolsillos. Su cara es la de Satanás y no es un efecto de la luz del parking…

Neal Beckman es el nombre de quien parece el mismo demonio, y es el compañero de la detenida. Beckman tiene 35 años, es caucásico y tiene un largo y malvado historial policial a sus espaldas. Es miembro de los Nazi Low Riders, una peligrosa banda, y se le busca por el robo en una casa, cuyo botín es de 100.000 dólares. Su aspecto no es casual: lleva bigote y perilla de carnero, y se ha tatuado dos cuernos demoníacos en la frente. También lleva un enorme demonio tatuado en la espalda. En el bolsillo izquierdo de la cazadora, su mano empuña un cuchillo de caza, y con la mano derecha empuña un revólver S&W modelo 637 Airweight de cinco disparos.

Young, hasta ahora, no ha detectado la presencia de Beckman en la escena… y cuando lo hace…es tarde. Ya está demasiado cerca. Young le grita y ordena: “…SACA TUS MANOS DE LOS BOLSILLOS…”. No hay respuesta. El agente le repite la orden y entonces Beckman, con una sonrisa satánica, le dice: “…TENGO UN CUCHILLO…”. Young reacciona rápido. Como policía y como experto en artes marciales, logra agarrarle el brazo del cuchillo y le hace una luxación. En el forcejeo nota que algo ha crujido en el brazo del sospechoso, pero Satanás no suelta el cuchillo.

Ambos forcejean sobre el chasis del coche. De pronto: un flash, calor y olor a chamusquina. El Sargento Young se acaba de dar cuenta que ese maldito hijo de puta le ha disparado a bocajarro en su rostro. ¡Que putada! En el torbellino de acontecimientos que sigue, todo ocurre muy rápido, aunque a los ojos del agente Young todo se mueve a cámara lenta. Sabe que está recibiendo más impactos de bala: ve el resplandor, pero no oye nada.

Empieza a notar que el brazo derecho le arde, y también la espalda. Para colmo, y a la par, siente como un “martillazo” en el lado izquierdo del cuerpo, como si un bateador le hubiese dado en los riñones con todas sus fuerzas.

Lo curioso es que en medio de ese infierno, Young oye perfectamente gritar, con histeria, a la detenida que permanece aún en la parte trasera del coche patrulla. Brett Schott, -el Guardia de Seguridad- que está desarmado, se mete en la pelea sin pensárselo, y carga contra Beckman. El Guarda de Seguridad agarra el revólver y tras forcejear con él, logra arrebatárselo. Ni siquiera se da cuenta de que el arma está descargada: “Satanás” ha disparado ya los 5 tiros, y cuatro le han impactado al policía en diversas zonas de su anatomía.

El demonio se cambia el cuchillo de mano, se revuelve violentamente contra el Guardia de Seguridad y lo apuñala brutalmente. La hoja le penetra el pecho y en el acto le colapsa el pulmón. Beckman hace palanca con la hoja y agrava la herida, cortando por completo el deltoides de su víctima.

Schott –el Guarda de Seguridad- logra quitarse de encima a Beckman, y sabiéndose debilitado y al borde de la muerte por shock hipovolémico, corre buscando desesperado cobertura entre los vehículos estacionados en el aparcamiento.

Mientras tanto, Young ha logrado incorporarse y ha decidido desenfundar su arma, una Beretta 96G del calibre .40 SW. Su idea es tumbar a su adversario, y pretende levantar el arma a la altura de sus ojos, una vez desenfunde; pero se da cuenta de que la orden mental no ha llegado al brazo. Un proyectil del .38 Spl. le ha pulverizado el húmero, y de camino le ha dañado el nervio principal del brazo. Lo intenta otra vez pero no sirve de nada. Su entrenamiento hace efecto y recuerda que en su Departamento de Policía se instruye a los agentes para que usen la mano débil ante un caso como este.

Young lo intenta ahora con su mano débil, pero algo no va bien. Se mira la mano izquierda y se da cuenta de que la tiene partida por la mitad, huesos, músculo y tendones fuera. La cosa se complica al extremo. El sospechoso se desplaza y se va corriendo hacia el coche patrulla, cuando lo alcanza… se pone a rebuscar en su interior.

Young se asusta aun más, se ha dado cuenta de que Beckman no pretende salir huyendo de allí en el coche policial. El criminal está buscando un interruptor oculto que existe en los coches patrulla, ese interruptor da acceso a dos armas repletas de munición y mucho más letales que el revólver que usó antes.

El Departamento de Ukiah dota a todos los patrulleros con dos armas largas para cada coche. Una es una escopeta Remington 870 de corredera, del calibre 12 y munición “00” Buckshot. El otro arma está asegurada en el techo, por encima del reposa cabezas, y es aun peor que la escopeta. Se trata de Fusil de Asalto, un HK-33. No solo es del calibre 5,56x45mm, si no que además tiene selector de fuego automático.

El tío que acaba de dejar fuera de juego a dos hombres, ahora está punto de tener acceso a un arma que es, literalmente, una “ametralladora”. La cosa se ha puesto muy jodida, pero cuando hay agallas y ganas de sobrevivir… casi todo se puede.

El Cadete/Explorador Julián Covella ha estado presenciando esta carnicería. Ha permanecido quieto, impávido y sin moverse. El Departamento obliga a los cadetes, mediante cláusula, a NO intervenir bajo ninguna circunstancia en las intervenciones de los policías, tampoco pueden involucrarse físicamente bajo ningún concepto.

El chaval está dividido entre obedecer la norma o seguir su instinto del deber. Cada célula de su cuerpo le pide actuar. Ya ha esperado demasiado, está más que justificado que ataque. Young lo llama y le dice que le desenfunde el arma y se la ponga en la mano. Covella obedece y saca la Beretta 96G, colocándosela en la deforme mano izquierda que no para de sangrar.

Young, más tarde, le dio las gracias a sus instructores por haberle enseñado a disparar con la mano izquierda. Arrodillándose, levanta el arma hasta el nivel de los ojos, no apunta, le resulta imposible, simplemente coloca el arma a esa altura.

En el coche, Satanás intenta desesperadamente sacar las armas de sus anclajes para acabar con lo que ha empezado. Young tiene que disparar a través de la puerta, porque Beckman está medio agachado. Dispara una vez, (la munición es calibre .40 de Punta Hueca) pero no aprecia reacción, así que dispara de nuevo, pero nada… la bala no parece atravesar la puerta del coche.

Momento para el Plan B. Nuevamente levanta el arma, pero está alarmado por los ineficaces primeros disparos. El delincuente se gira dentro del coche y mira por la ventana… mira hacia abajo y ve, a su altura, al agente de rodillas. La mirada de Satanás va de la boca de fuego de la Beretta, a los ojos del policía. Antes de que pueda reaccionar, Young dispara a unos centímetros de su cara y lo hace desde el otro lado del cristal. Le impacta en la cara. El adversario se agacha y Young dispara de nuevo.

Tras mantenerse a cubierto durante un tiempo, –a él le pareció una eternidad- se da cuenta de que todo ha acabado. El “malo” está fuera de combate. Sabe que ha sido herido múltiples veces en el torso, la cara, la espalda y las manos y no sabe cuanto va a poder permanecer despierto. El sargento puede ver al Guardia de Seguridad nadando en sangre y al cadete, intacto, en medio de aquel matadero.

Le dice a Julián que pida ayuda por la radio. Luego, siguiendo lo que aprendió en las clases del Coronel Dave Grossman (el autor de On Killing), Young procura relajar la respiración y continuar…

Acabando
La ambulancia llegó rápido y la actuación de los sanitarios fue eficaz, pero el centro médico donde lo trasladaron solo estaba equipado con un quirófano. Solo una persona podría ser atendida. El heroico Guardia de Seguridad estaba muy grave, casi a punto de morir, había perdido la mitad de su sangre, así que fue atendido primero. Los médicos tardaron tres horas en estabilizarle pero consiguieron salvarle la vida.

El Sargento Young, durante todo ese tiempo, aguantó sin sedantes, como un campeón. Había perdido más de un litro de sangre y su tensión era muy baja, por lo que no pudo ser anestesiado. Luego manifestaría que no empezó a sentir verdadero dolor hasta 45 minutos después del tiroteo. La Adrenalina, Noradrenalina y el Cortisol, hicieron su trabajo ¿les suena…?

La primera bala le dio en la mejilla izquierda y salió por detrás del cuello, por fortuna no toco nervios ni cerebro .Nunca perdió la conciencia. Él no recordaba exactamente la frecuencia de los disparos, solo recordaba, con claridad, el disparo que recibió en el brazo derecho.

Otra bala atravesó el chaleco, quedando alojada en su espalda. Esta herida provocó graves heridas internas que necesitaron (como la herida del brazo) una gran operación primaria, y otras tantas en el futuro. El impacto de la bala en su lado derecho fue parado por su chaleco Point Blank Level III-A (el nombre le viene que ni pintado, “A quemarropa”). Dejó un moratón enorme con su posterior derrame, pero no pasó de ahí. Los Doctores dirían en su informe posterior que si el proyectil NO hubiera sido parado por el Kevlar, hubiera provocado heridas no compatibles con la vida, matando a Young en el acto. La herida de la mano izquierda también tuvo que ser operada varias veces para reparar los tendones.

“Satanás” fue encontrado muerto en el interior del coche patrulla. El tercer disparo de Young le había dado en plena frente, pero no fue ese impacto el que provocó su muerte. El proyectil entró bajo la piel de la cabeza y salió por “el pellejo” del cuello. Al moverse dentro del coche, y al recibir el impacto, mientras se giraba, -quizás para salir del coche por la puerta contraria- se puso de espaldas al agente, dejando las posaderas en la línea de tiro, y fue ese último disparo de Young, a través de la ventana, el que impactó en el trasero. Ese proyectil se abrió camino y penetró muy profundamente “de culo a cabeza”. Ese proyectil afectó el hígado y terminó su recorrido alojándose en la base del cuello. Este disparo fue mortal de necesidad.

Ambos implicados recibieron disparos en la cabeza, y sin embargo ninguna de las heridas fue lo suficientemente grave como para producir la muerte o la paralización. La bala que mató al criminal y la que podría haber matado al policía entraron por la zona baja de la espalda (dato este a tener en cuenta)

Aquella noche fatal, Young no llevaba un segundo arma. Manifestó que de haber llevado una segunda pistola, al alcance de la mano débil, habría acabado con su atacante antes, probablemente antes de que éste accediera al coche.

Young continúa usando el chaleco antibalas religiosamente. En enero del 2004, Young ingresó en el “Kevlar Survivors Club” durante la conferencia anual de la American Society for Law Enforcement en ST. Louis. Se unió a los más de 3.000 hermanos y hermanas que deben su vida a la tecnología. Young tiene oficialmente reconocido ser el miembro nº 2.751 que salvó su vida gracias al chaleco.

Young da crédito al entrenamiento recibido en su Departamento y a lo aprendido del Coronel Dave Grossman, así como a los cursos privados realizados por su cuenta; y también a su entrenamiento en artes marciales. Todo esto le ayudó a resistir las heridas y mantener la mente clara, optando por una solución creativa de supervivencia, manteniendo la calma. Supo lo que debía hacer estando herido y encontrándose en una situación terrorífica.

En la misma conferencia de ST Louis, el Doctor French Anderson, especialista en el análisis del tiroteo del FBI de 1986 –mítico, histórico y archi-estudiado tiroteo- hizo referencia directa al Incidente de Young, sentenciando su discurso con: “…SI PUEDES PENSAR Y PUEDES MOVERTE, ENTONCES ERES CAPAZ DE SEGUIR PELEANDO…”.

Curiosamente, ésta era la tercera vez que un criminal le apuntaba a la cabeza con un arma de fuego. Antes de este incidente, Young había sufrido pesadillas en las que revivía que le apuntaban a la cabeza y cuando él disparaba su arma, para defenderse, ésta NO funcionaba. Desde aquella noche fatídica, con feliz final, las pesadillas cesaron inmediatamente. (¿Curación accidental de estrés post-traumático por confrontación de una situación igual pero resuelta satisfactoriamente?)

En el coche del sospechoso se encontraron varias bombas caseras, la ladrona fue acusada del robo, posesión de explosivos y de otros delitos pendientes. Brett Schott y Julián Cavella recibieron innumerables honores y agradecimientos, así como menciones y condecoraciones. Cavella, el cadete/explorador, ahora está terminando su formación como piloto de la Marina.

Young ha recibido todas las condecoraciones que se pueden conceder a un Policía en U.S.A., y ahora, trabaja como policía en labores administrativas. Su Incidente es materia de estudio en las Academias de Policía de Estados Unidos. Es un devoto defensor de las técnicas de control de miedo en situaciones de crisis, recomienda siempre una mentalización adecuada, entrenar en todas las circunstancias operativas posibles y ¡NUNCA JAMÁS RENDIRSE!

Los Nazi de Low Ryders, le han amenazado de muerte, y Young está preocupado y preparado, pero NO ASUSTADO.■

sábado, 19 de junio de 2010

POSICIÓN SUL O GUARDIA BAJA PLEGADA

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo


La posición SUL, también llamada Guardia Baja Plegada, es una posición o técnica que permite mantener el arma corta empuñada, con garantías de eficacia y seguridad, en situaciones de ALERTA.

Considero que la posición SUL es una técnica de excelentes posibilidades para el sujeto que porta arma corta, tanto a nivel profesional, como a nivel de defensa personal civil. Ofrece la posibilidad de mantener el arma controlada por el portador, mientras dirige la boca de fuego al suelo, para, con ello, minimizar el riesgo de lesión accidental por disparo no deseado; esa fue la primordial idea del creador de la técnica.

Siempre que usemos la Técnica SUL estaremos ante una situación de riesgo potencial o inminente, incluso puede que la estemos usando justo después de un enfrentamiento, es por lo que esta técnica debe ser considerada de seguridad y de alerta.

La técnica que nos ocupa, fue creada en 1997 en Sao Paolo, (Brasil) cuando un Marine norteamericano estaba instruyendo a una unidad especial de la Policía de esa ciudad, que por cierto, junto a Río de Janeiro son las ciudades del mundo donde más enfrentamientos armados policiales se producen y donde más bajas se causan a las Fuerzas del Orden (1). También, estas dos ciudades son donde las Fuerzas de Seguridad causan más bajas a los narcotraficantes y demás delincuentes a los que se enfrentan.

Este instructor privado, y ex-Marine, se dio cuenta de que los agentes a los que estaba instruyendo, no mantenían las normas de seguridad durante sus ejercicios y manipulaciones del arma. Se percató de que en las progresiones en equipo, siempre dirigían la boca de fuego hacia el compañero que les precedía o incluso hacia lugares donde un disparo, no deseado, podría alcanzar a personas ajenas al escenario. Con esta técnica, su creador, consiguió que el arma dirigiera la boca de fuego hacia el suelo, por eso se bautizó a la posición con el nombre SUR, (punto cardinal) lo que en portugués, (idioma oficial en Brasil) se escribe SUL; “el SUR está hacia abajo, como el suelo”

Se puede decir que es una técnica de Seguridad porque, al mantener la boca de fuego hacia abajo, hacia el suelo, estamos evitando que en caso de disparo no deseado, el proyectil alcance por accidente y de modo directo a alguien a quien, en principio, no teníamos intención de disparar. No olvidemos que si estamos en posición SUL es por que existe una situación hostil grave, y eso, aunque no queramos y no nos demos cuenta, nos altera metal y físicamente, lo cual implica un potencial riesgo de accidente. Esta técnica, también es ideal para realizar progresiones de equipos tácticos en lugares cerrados, de ese modo, el arma nunca está dirigida a la espalda del agente que se sitúa inmediatamente delante.

Para esto, las progresiones y entradas dinámicas y tácticas, se emplean otras técnicas, como la que dirige la boca de fuego del arma, hacia arriba. Esto ha suscitado, y sigue haciéndolo, infinitas polémicas sobre: ¿arma hacia arriba o abajo? Pero eso podría ser el tema de otro trabajo, aunque ya existen muy buenos artículos al respecto, como el de mi amigo Cecilio Andrade.

La Posición SUL, como técnica de alerta, es extremadamente eficaz. Para sacar el máximo partido de ella, se debe obtener un entrenamiento dirigido de modo adecuado. Desde la posición SUL, se pasa, de modo muy rápido y eficaz, a posición de fuego con dos manos, alcanzando sobresalientes resultados en el blanco, en distancias cortas de hasta siete metros. Una vez se detecta la necesidad de abrir fuego, el empuñamiento que se consigue es muy simétrico y permite hacer fuego eficaz, sin tomar miras, sin elevar el arma a la altura de la cara. Naturalmente, esto dependerá de la distancia que nos separa del sujeto agresor, por tanto esa distancia determinará también la velocidad con la que hay que abrir fuego.

En cualquier caso, el primer y segundo disparo se podría hacer con el arma prácticamente pegada al esternón, (tercer ojo “alto”) y si aún hay tiempo y necesidad…se elevaría el arma a la altura de la cara sin deshacer el agarre. De ese modo, podríamos hacer disparos más precisos. El uso, bien entrenado, de esta técnica, asegura una eficacia extrema de los impactos. Sin perder tiempo alguno, se puede continuar disparando desde la primera posición, hasta la de arma encarada.

La Técnica SUL es ideal para situaciones relativamente cotidianas en el trabajo policial, por ejemplo para cubrir a un compañero mientras se realiza un cacheo a un sospechoso; o durante la aproximación, o identificación, a un conductor de un vehículo o a sus ocupantes; naturalmente siempre que la situación nos lo aconseje. También, durante los instantes posteriores a un enfrentamiento armado, tanto si hemos participado como si hemos llegado de refuerzo y apoyo, la Técnica SUL puede ser muy aconsejable.

Piensen que al tener el arma empuñada a la altura del pecho, ésta, no es fácilmente visible, (el arma podría confundirse con el color oscuro del polo, camisa o jersey policial) o al menos, es menos visible que si se usa la típica técnica de guardia baja a 45º o prevenido, la cual, además de ser más llamativa y provocar miradas externas, pueden provocar pánico en los civiles que detectan a un agente “pistola en mano” en la plaza del pueblo. También, al estar el arma en contacto con el cuerpo, pondrá más complicado el desarme violento del agente en caso de que alguien lo intentara, siendo más fácil, el desarme, si se emplea la posición antes referida.

Ni que decir tiene que, desde posición SUL a posición de fuego eficaz, bien desde el esternón o encarando el arma, se pasa de un modo más natural y más rápido que desde la posición clásica de guardia baja de 45º, la cual, por cierto, es una técnica nacida del tiro deportivo de precisión, o sea, nada táctica.

En España son varias las escuelas privadas que adiestran en esta técnica, como por ejemplo SUAREZ INTERNATIONAL, si bien a nivel oficial, solo me consta que la enseñen en la Academia de Policía Local de la Comunidad de Madrid, donde la A.E.I.T.P., (Asociación Española de Instructores de Tiro Policial) es oída y tenida muy en cuenta. Algunos de los miembros de esta asociación de Instructores, forman parte de la plantilla de profesores del citado centro de formación de la Comunidad de Madrid. También es cierto que, cada vez son más los agentes que acuden a la formación privada en materia de tiro y por ello esta técnica se va haciendo familiar en las galerías de tiro españolas. Hay que significar que esta técnica es de aplicación muy similar en armas largas, pues comparte la misma filosofía de uso que se ha descrito en este artículo para el empleo en arma corta.■

(1) Entre 1996 y 2006 en Brasil fueron asesinados 460.000 personas, la mayoría lo fueron por armas de fuego en Río de Janeiro y Sao Paolo. Cabe destacar que entre 2004 y 2008, solo en Río de Janeiro fueron asesinados casi 600 agentes de policía. También en esta ciudad, los agentes abaten un 327% más de delincuentes que en el resto del país.