POLICÍA LOCAL DE TARIFA (Página no oficial)

sábado, 19 de junio de 2010

POSICIÓN SUL O GUARDIA BAJA PLEGADA

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo


La posición SUL, también llamada Guardia Baja Plegada, es una posición o técnica que permite mantener el arma corta empuñada, con garantías de eficacia y seguridad, en situaciones de ALERTA.

Considero que la posición SUL es una técnica de excelentes posibilidades para el sujeto que porta arma corta, tanto a nivel profesional, como a nivel de defensa personal civil. Ofrece la posibilidad de mantener el arma controlada por el portador, mientras dirige la boca de fuego al suelo, para, con ello, minimizar el riesgo de lesión accidental por disparo no deseado; esa fue la primordial idea del creador de la técnica.

Siempre que usemos la Técnica SUL estaremos ante una situación de riesgo potencial o inminente, incluso puede que la estemos usando justo después de un enfrentamiento, es por lo que esta técnica debe ser considerada de seguridad y de alerta.

La técnica que nos ocupa, fue creada en 1997 en Sao Paolo, (Brasil) cuando un Marine norteamericano estaba instruyendo a una unidad especial de la Policía de esa ciudad, que por cierto, junto a Río de Janeiro son las ciudades del mundo donde más enfrentamientos armados policiales se producen y donde más bajas se causan a las Fuerzas del Orden (1). También, estas dos ciudades son donde las Fuerzas de Seguridad causan más bajas a los narcotraficantes y demás delincuentes a los que se enfrentan.

Este instructor privado, y ex-Marine, se dio cuenta de que los agentes a los que estaba instruyendo, no mantenían las normas de seguridad durante sus ejercicios y manipulaciones del arma. Se percató de que en las progresiones en equipo, siempre dirigían la boca de fuego hacia el compañero que les precedía o incluso hacia lugares donde un disparo, no deseado, podría alcanzar a personas ajenas al escenario. Con esta técnica, su creador, consiguió que el arma dirigiera la boca de fuego hacia el suelo, por eso se bautizó a la posición con el nombre SUR, (punto cardinal) lo que en portugués, (idioma oficial en Brasil) se escribe SUL; “el SUR está hacia abajo, como el suelo”

Se puede decir que es una técnica de Seguridad porque, al mantener la boca de fuego hacia abajo, hacia el suelo, estamos evitando que en caso de disparo no deseado, el proyectil alcance por accidente y de modo directo a alguien a quien, en principio, no teníamos intención de disparar. No olvidemos que si estamos en posición SUL es por que existe una situación hostil grave, y eso, aunque no queramos y no nos demos cuenta, nos altera metal y físicamente, lo cual implica un potencial riesgo de accidente. Esta técnica, también es ideal para realizar progresiones de equipos tácticos en lugares cerrados, de ese modo, el arma nunca está dirigida a la espalda del agente que se sitúa inmediatamente delante.

Para esto, las progresiones y entradas dinámicas y tácticas, se emplean otras técnicas, como la que dirige la boca de fuego del arma, hacia arriba. Esto ha suscitado, y sigue haciéndolo, infinitas polémicas sobre: ¿arma hacia arriba o abajo? Pero eso podría ser el tema de otro trabajo, aunque ya existen muy buenos artículos al respecto, como el de mi amigo Cecilio Andrade.

La Posición SUL, como técnica de alerta, es extremadamente eficaz. Para sacar el máximo partido de ella, se debe obtener un entrenamiento dirigido de modo adecuado. Desde la posición SUL, se pasa, de modo muy rápido y eficaz, a posición de fuego con dos manos, alcanzando sobresalientes resultados en el blanco, en distancias cortas de hasta siete metros. Una vez se detecta la necesidad de abrir fuego, el empuñamiento que se consigue es muy simétrico y permite hacer fuego eficaz, sin tomar miras, sin elevar el arma a la altura de la cara. Naturalmente, esto dependerá de la distancia que nos separa del sujeto agresor, por tanto esa distancia determinará también la velocidad con la que hay que abrir fuego.

En cualquier caso, el primer y segundo disparo se podría hacer con el arma prácticamente pegada al esternón, (tercer ojo “alto”) y si aún hay tiempo y necesidad…se elevaría el arma a la altura de la cara sin deshacer el agarre. De ese modo, podríamos hacer disparos más precisos. El uso, bien entrenado, de esta técnica, asegura una eficacia extrema de los impactos. Sin perder tiempo alguno, se puede continuar disparando desde la primera posición, hasta la de arma encarada.

La Técnica SUL es ideal para situaciones relativamente cotidianas en el trabajo policial, por ejemplo para cubrir a un compañero mientras se realiza un cacheo a un sospechoso; o durante la aproximación, o identificación, a un conductor de un vehículo o a sus ocupantes; naturalmente siempre que la situación nos lo aconseje. También, durante los instantes posteriores a un enfrentamiento armado, tanto si hemos participado como si hemos llegado de refuerzo y apoyo, la Técnica SUL puede ser muy aconsejable.

Piensen que al tener el arma empuñada a la altura del pecho, ésta, no es fácilmente visible, (el arma podría confundirse con el color oscuro del polo, camisa o jersey policial) o al menos, es menos visible que si se usa la típica técnica de guardia baja a 45º o prevenido, la cual, además de ser más llamativa y provocar miradas externas, pueden provocar pánico en los civiles que detectan a un agente “pistola en mano” en la plaza del pueblo. También, al estar el arma en contacto con el cuerpo, pondrá más complicado el desarme violento del agente en caso de que alguien lo intentara, siendo más fácil, el desarme, si se emplea la posición antes referida.

Ni que decir tiene que, desde posición SUL a posición de fuego eficaz, bien desde el esternón o encarando el arma, se pasa de un modo más natural y más rápido que desde la posición clásica de guardia baja de 45º, la cual, por cierto, es una técnica nacida del tiro deportivo de precisión, o sea, nada táctica.

En España son varias las escuelas privadas que adiestran en esta técnica, como por ejemplo SUAREZ INTERNATIONAL, si bien a nivel oficial, solo me consta que la enseñen en la Academia de Policía Local de la Comunidad de Madrid, donde la A.E.I.T.P., (Asociación Española de Instructores de Tiro Policial) es oída y tenida muy en cuenta. Algunos de los miembros de esta asociación de Instructores, forman parte de la plantilla de profesores del citado centro de formación de la Comunidad de Madrid. También es cierto que, cada vez son más los agentes que acuden a la formación privada en materia de tiro y por ello esta técnica se va haciendo familiar en las galerías de tiro españolas. Hay que significar que esta técnica es de aplicación muy similar en armas largas, pues comparte la misma filosofía de uso que se ha descrito en este artículo para el empleo en arma corta.■

(1) Entre 1996 y 2006 en Brasil fueron asesinados 460.000 personas, la mayoría lo fueron por armas de fuego en Río de Janeiro y Sao Paolo. Cabe destacar que entre 2004 y 2008, solo en Río de Janeiro fueron asesinados casi 600 agentes de policía. También en esta ciudad, los agentes abaten un 327% más de delincuentes que en el resto del país.

jueves, 10 de junio de 2010

ESTUDIO REALIZADO POR EL F.B.I.: ENCUENTROS ARMADOS EN LA ERA DEL 2000

Por: Ernesto Pérez Vera

Los que habitualmente siguen mis comentarios, ideas, reflexiones, y experiencias, plasmadas en artículos, sabéis lo mucho que enfatizo en todo que rodea al encuentro armado y a su dinámica. Tanto es así, -lo anteriormente expresado- que tengo “títulos” totalmente dedicados a ese asunto, y cuando el título es otro y el artículo va por otros derroteros, siempre acabo buscando un resquicio donde recalcar y puntualizar aspectos, a veces, claves en un encuentro armado.

Una vez más, aparezco con el mismo tema, y por más que me repita en esta materia, siempre será poco. Pretendo con ello que, tras leer, reflexionen y que además lo hagan con mucha sinceridad y honestidad; seguro que ello les ayudará a ver las cosas de un modo real y alejado de lo que hasta ahora, a casi todos, nos han contado.

En el transcurso de la celebración del congreso anual de la International Association of Chiefs of Police (IACP), el F.B.I. norteamericano, recientemente, expuso los resultados obtenidos tras un estudio elaborado, durante cinco años, expresamente sobre: Los enfrentamientos armados. Para ello, los agentes encargados del estudio, analizaron las pruebas y evidencias de 40 casos, -todos producidos en lo que va de década- de personas que, con armas de fuego, acometieron a funcionarios policiales. También, fueron encuestados 50 agentes de policía involucrados en encuentros armados.

Las conclusiones obtenidas no son nuevas para los que estamos comprometidos con este tema. Muchas de las conclusiones, del estudio, ya han sido expuestas y estudiadas en numerosos artículos al respecto, algunos de lo cuales, están, con mi firma, publicados en este blog.

Una de las cosas que, claramente, quedaron de manifiesto fue que los delincuentes que, sin remordimientos, atacaron a los agentes, tenían experiencia previa de lucha en la calle, no siendo así en el caso de los agentes. Muchos de los entrevistados en prisión, admitieron que tenían experiencia en enfrentamientos con armas. De ellos, bastantes pertenecen a bandas callejeras enfrentadas con otras bandas. El 25% de los encuestados, tenía experiencia en más de 5 tiroteos.

Algunos admitían que solían entrenar con armas de fuego, llegando, alguno de ellos, a manifestar textualmente: "No tienes que dudar en disparar ni un momento. Si dudas, estas muerto. O tienes el instinto o no lo tienes, y esto, si no lo tienes, tendrás problemas en la calle”. Así funciona la mente de estos delincuentes. La nuestra, del lado de La Ley, debería funcionar igual.

La mayoría usó armas cortas de fuego. En el 99% de los casos analizados, las armas, fueron obtenidas de modo ilícito en el “mercado negro”. Algunos de estos sujetos portaban dos armas, esto fue así en un 40% de los casos. Casi todos admitieron entrenar, con cierta frecuencia, el manejo del arma y del tiro, aduciendo, uno de ellos: “si los policías entrenar con frecuencia…nosotros debemos hacerlo también”. Precisamente, el preso que manifestó eso, estaba condenado por disparar a un agente: 12 veces, impactándolo con 3 proyectiles. Por el contrario, el agente que recibió esos 3 impactos, disparó sobre su agresor: 7 veces, y ningún proyectil impactó en el que ahora está preso.

El estudio reflejó que, los “malos” impactaron sobre sus objetivos, -Policías- el 70% de sus disparos, mientras que los agentes, no superaron el 40% de impactos sobre sus criminales agresores. El 90%, de los delincuentes “analizados”, dispararon a los agentes policiales antes de que estos se percataran de la amenaza, motivo por el cual, muchos de ellos respondieron al fuego una vez ya estaban heridos. Otros, no pudieron responder al fuego.

En el 70% de los casos, los delincuentes usaron técnicas de tiro puramente instintivas, -sin alineamientos de miras-. Uno de los preguntados al respecto, dijo: "no consideramos el aspecto de la precisión. Simplemente vamos a disparar en tu dirección, sin importar si te damos en la cabeza, el pecho o las piernas. Cuando dispare y te caigas al suelo, entonces decidiré si quiero ejecutarte, para entonces, sí podría considerar hacer un disparo más preciso..."

A los agentes del FBI que trataron y analizaron la información obtenida en el estudio, no les cabe duda alguna de que, los delincuentes del siglo XXI son más “ligeros” a la hora de usar las armas contra los agentes de policía. Esto último, quedó recalcado en varias ocasiones.

Muy preocupante es este dato: más del 60% de los agentes encuestados, -50 policías fueron objeto del estudio- aun teniendo razones legales y morales para usar sus armas, y disparar, no lo hicieron. Esos agentes, optaron por medidas menos lesivas, y en estos casos, menos eficaces, pues las razones para abrir fuego eran objetivas y justificadas a todas luces. Esto fue así porque, como ellos mismos admitieron, tenían miedo a las repercusiones de sus disparos, y a ese pensamiento llegaron por dejarse llevar por miedos, mitos y leyendas urbanas y sobre todo, por saberse NO preparados en el empleo del arma.

Como algunos ya saben, el Departamento de Justicia de Norteamérica, mediante el F.B.I., analiza los enfrentamientos armados en los que se producen fallecimientos policiales; seguidamente se expondrán datos relativos al estudio elaborado respecto a los 57 agentes asesinados, en acto de servicio, durante el año 2007.

La media de edad de los agentes fallecidos en 2007, en encuentros armados, fue de 37 años, alcanzado la inmensa mayoría los 10 años de antigüedad en sus respectivas organizaciones policiales. El 50% de los fallecidos recibió el ataque desde una distancia no superior a dos metros de distancia. Del total de 57 agentes fallecidos, solo 16 de ellos intentaron usar sus armas, de ellos, tan solo 11 consiguieron usarlas, sin bien, al final, fallecieron. Significar que, de los 57 asesinados, más de la mitad, 36, portaban chaleco balístico. Lamentablemente, muchos de ellos recibieron disparos en la cabeza, otros los recibieron en la zona alta del torso.

Un total de 16 agentes fueron asesinados mientras realizaban detenciones. En emboscadas fallecieron otros 16 funcionarios. Durante tareas propias de agentes de tráfico, -denunciando o identificando infractores- fueron 11 los policías abatidos. Mientras verificaban llamadas ciudadanas de alteraciones del orden, 5 agentes recibieron ataques mortales. Durante tareas de investigación policial, fueron 4 agentes los abatidos. Y en misiones de entradas y registros de viviendas objetos de delitos, 3 agentes cayeron bajo el “fuego” enemigo.


En cuanto al tipo de servicio encomendado, durante los encuentros armados mortales, 40 de los agentes estaban en funciones de radiopatrulla. 11 agentes estaban en misiones de infiltración en organizaciones delictivas. Durante actuaciones francas de servicio, 6 agentes fueron asesinados cuando, por obligación legal y moral, decidieron intervenir al detectar la comisión de acciones delictivas que requerían de la actuación de ellos.

Respecto al tipo de armas empleadas por los asaltantes, 38 agentes fueron disparados con armas cortas de fuego, 8 con armas largas rayadas y 8 con armas largas de ánima lisa. Dos, de los 57 agentes, fallecieron por el fuego de sus, arrebatas, armas cortas. Otros fueron asesinados por armas blancas, contundentes, o incluso arrollados deliberadamente por vehículos a motor.

En lo que respecta a calibres empleados, existe una gran variedad de ellos, tanto empleados en armas cortas como largas. Algún dato, relativo al calibre, en este estudio, es altamente revelador.

Seguidamente se exponen datos y posteriormente sacaremos conclusiones:

Calibre .22Long Rifle, 3 agentes asesinados
Calibre .22 Magnum, 1 agente asesinado
Calibre 6,35mm, 4 agentes asesinados
Calibre 7,65mm, 2 agentes asesinados
Calibre .357 Magnum, 1 agente asesinado
Calibre .38 Especial, 5 agentes asesinados
Calibre 9m/m Corto 2 agentes asesinados
Calibre .45 ACP, 5 agentes asesinados
Calibre 9m/m Parabellum, 10 agentes asesinados
Calibre .40 SW, 2 agentes asesinados
Calibre 7,62x51mm, 1 agente asesinado (arma larga)
Calibre 7,62x39mm, 2 agentes asesinados (arma larga)
Calibre 5,56x45mm, 2 agentes asesinados (arma larga)
Calibre .30-06, 3 agentes asesinados (arma larga)
Calibre 12, 7 agentes asesinados (arma larga de ánima lisa)
Calibre 20, 1 agente asesinado (arma larga de ánima lisa)

Merece la pena destacar que, el calibre más empleado contra los agentes, con arma corta, fue el universal 9mm Parabellum, esto no es nada extraño, pues al ser el más extendido, para pistola, es de suponer que abundan, en manos de delincuentes, muchas armas recamaradas en para este cartucho.

Si que es importante reseñar que, siendo el calibre .22LR y el calibre 6.35mm, calibres de potencia marginal, o sea, muy por debajo de lo que se pretende de un cartucho de defensa, han conseguido, esos calibres, arrebatar la vida a 7 agentes. Quizás este último extremo venga a reafirmar la teoría, que yo mismo defiendo, de que lo realmente importante, en un encuentro armado, es la colocación del impacto en zonas concretas de cuerpo del adversario. Como siempre digo: Ante un atacante que avanza hacia usted, con la intención de matarlo, con una Katana en sus manos ¿qué prefería, impactarle con un poderoso .357 Magnum en un hombro o con un “pobre” .22LR en el entrecejo?...Ustedes mismos.

Al hablar de distancias de enfrentamientos, las cosas son como en todos los países “civilizados”, a distancias muy cortas. En párrafos anteriores, hemos dicho que la mayoría de enfrentamientos se produjo a distancia no por encima de los dos metros; seguidamente, se exponen datos más concretos.

27 agentes perdieron la vida en encuentros a distancias que iban de entre 0-1,6 metros.
Otros 10 agentes acabaron sus días ante ataques producidos entre 2-3metros. Entre 3-6 metros, 6 funcionarios cayeron bajo el “fuego” de sus agresores. 5 agentes murieron a distancias de entre 6 y 15 metros. A más de 15 metros solo 4 agentes fueron abatidos, y en 3 casos no existieron datos suficientes como para suponer la distancia de ataque.

Al abrir el artículo, ya se dijo: muchos de las conclusiones que este estudio del FBI ha dejado de manifiesto, se han leído antes en trabajos de muchos Instructores comprometidos con esta especialidad policial. Sin ir muy lejos en el tiempo, hace unas semanas, en mi blog y en dos publicaciones, vio la luz un texto, algo extenso, sobre estos temas, su título: Conclusiones Extraídas del Análisis de los Enfrentamientos Armados. Os dejo enlace directo a dicho artículo:
http://tirodefensivocampodegibraltar.blogspot.com/2009_08_28_archive.html

Para acabar. Hay que decir que, en ese mismo año, en 2007, otros 83 agentes policiales norteamericanos fallecieron por accidentes en el cumplimiento del deber. De ellos, 49 perdieron la vida con sus coches oficiales de trabajo, en accidentes de tráfico; otros 6 perdieron la vida cuando circulaban en motocicletas del Cuerpo y otros 3 en accidentes aéreos. 12 fueron atropellados por vehículos, bien por estar los agentes cortando carreteras o calles, o bien al identificar, en la calzada, a los ocupantes de otro vehículo. Uno de los agentes estaba fuera de servio y ayudando a un automovilista. Otros seis, fallecieron por accidentes eléctricos o explosiones accidentales. Dos fallecieron ahogados y otro murió por lesiones producidas en tras una caída.

La edad media de los agentes fallecidos en accidentes es muy similar a la de agentes fallecidos en enfrentamientos, 37 años de edad y 9 años de antigüedad en el Cuerpo. Reseñar que de los 83 fallecidos en accidente, cuatro de los agentes fueron alcanzados por disparos producidos por armas de fuego, bien como consecuencia de accidentes o bien por fuego cruzado en enfrentamientos que ya estaban en “marcha”.

Como dice mi amigo Ender, parafraseando a otro: cuídense ahí fuera.■

jueves, 3 de junio de 2010

¿Siempre hacemos todo lo que podemos y debemos…?

No veas que marrón. Ayer, mientras veía un noticiero de TV, vi y oí la noticia de un nuevo asesinato “domestico” a la española. Lamentablemente, esa noticia no lo es ya. Todos los días almorzamos con un nuevo caso de hombre que mata a su “esclava”. El tema me preocupa: soy Policía y creo en lo que hago, por ello lo defiendo. ¡Ay de aquel que no cree en lo que hace!

Algo más me preocupó en el caso de ayer en Pruna (Sevilla). Como decía antes, que G.B.M. de 41 años cayera muerta a manos de F.M.P.R. de 35 años, su pareja sentimental, no es noticia por desgracia. G.B.M. es una más de la lista que se cerrará el día 31 de diciembre del 2010. Lo que me preocupa es si esto preocupa a muchos más. Sí, parece un juego de palabras. Pero no lo es.

A la familia de G.B.M. le preocupa, no cabe duda, a sus amigos quizás también. Pero mis dudas y cuestiones nacen de lo que, con asombro, escuché en TV: G.B.M., mientras vivía, se personó, según la familia, hasta tres veces en el Puesto de La Guardia Civil del pueblo, pero no presentó denuncia nunca. La familia de la interfecta sostiene que cuando G.B.M. se personaba en las dependencias policiales siempre decía tener miedo a denunciar, por ello, aún manifestándolo ante los funcionarios, no presentaba la denuncia por escrito. ¿Es lícito tener miedo? Creo que sí. Es más, afirmo que lo es.

Pero, ¿Tienen obligación los ciudadanos de presentar denuncia aún cuando tenga miedo de presentarla? ¿El maltrato doméstico y/o en el ámbito familiar es un delito público o privado? ¿Se pone en conocimiento de la autoridad judicial toda incidencia de esta índole? ¿Pueden o deben los agentes de la autoridad, de oficio, sean del cuerpo que sean, dar conocimiento a su señoría de tales hechos públicos? Amigos, un muerto no denuncia, pero si el muerto lo es por acciones violentas, incluso imprudentes, se procede a detener al que mató, ¿o no? O al menos se intenta, ¿verdad?

Demasiadas veces, demasiados ciudadanos son ignorados. También, demasiadas veces, demasiados policías son ignorados, por los suyos, cuando, de oficio, intentan dar cuenta a la autoridad judicial de hechos de la misma naturaleza que acabó con G.B.M. Si más gente quisiera lo que hace y no hiciera lo que quiere, otro gallo cantaría en muchos campos.

Descanse en Paz la víctima número 28 ó 29. Da igual el número, al rato de fallecer G.B.M. de 35 años en Pruna, F.B., de 47 años, en Salt, se unió a ella.

Don Gonzalo

domingo, 23 de mayo de 2010

Yo, soy creyente

Soy Policía, y desde que ingresé en el Cuerpo, hace más de dos lustros, he advertido que entre mis compañeros hay varias formas de ver, sentir, pensar, actuar y comprender esta profesión. Muchos llegan a este “oficio” por beneficio, solo por eso. Tener un sueldo fijo siempre ha sido anhelado, y nada tiene de malo. En tiempos de crisis, como éstos que vivimos hoy, quizás se acentúen, más aún, estos supuestos.

Otros “recalan” en esta profesión por accidente: ¡yo pasaba por aquí…! Estos, jamás se plantearon ser agentes de Policía, quizás solo se planteaban ser funcionarios, pero no de “placa y porra”. Se conocen casos de personas que, aprovechando amistad o familiaridad, encuentran “padrino y empujón” para entrar en la Administración, si bien y afortunadamente, la mayoría ingresa “en la olla grande” por donde debe. A estos se les ofrece un “hueco” pero no donde hubieran deseado, pero si el hueco es en un cuerpo policial… ¡también sirve, esto es Jauja!

Algunos, -ojalá fueran más- ingresan en los cuerpos policiales porque les gusta el trabajo policial en general. Entre estos, se “camuflan” muchos que sienten atracción por lo policial, quizás por el estatus de “uniformado” pero no por el compromiso que debe exigirse a quien luce “porra y placa”. Lamentablemente, los menos acceden a las Cuerpos Policiales por verdadera “devoción” y vocación profesional. También vocación de servicio a otros. Estos, además de sentirse atraídos por el trabajo policial y por el uniforme, creen en la Policía y en lo que representa la institución policial. En este grupo hay gente dispuesta a servir y sacrificarse por otros, y no en sacrificar a los demás para servirse.

Yo, pese a quien pese y aunque la expresión esté denostada en nuestro país, soy creyente. Yo creo en lo que hago: ser Policía. Creo que a los “malos” hay que perseguirlos para que la Justicia les aplique el mal que les corresponda. Yo soy de los que cree en que al ciudadano se le ayuda siempre, incluso cuando se reprime a otro ciudadano, a veces, también se ayuda al ciudadano al que se reprende. Al final del día, el trabajo policial ha beneficiado a más que a menos. Por ser creyente, tanto yo como los demás –ojalá fueran más- estamos “castigados” en nuestro propio entorno, dentro de la propia comunidad policial.

Comprendo que la rebaja salarial que se nos va a imponer dentro de unos días, por parte de la Administración, va a perjudicar a muchos, ¡joder! a todos nos va a perjudicar, también a mi. De todos modos, si siempre estamos presumiendo de profesionalidad, ¿Por qué ahora algunos han decidido trabajar a “ralentí” o trabajar mucho menos? –la verdad es que demasiados han trabajado así siempre, ahora solo tienen una excusa oficial, secundada por muchos-

¿Somos o no somos profesionales? Si hoy es delito “esto o aquello” y por ello lo perseguimos, ¿Por qué, mañana, cuando nos bajen el sueldo vamos a dejar de perseguir ese mismo delito…? Seamos coherentes, o por lo menos profesionales. Tú padre, mi abuelo, tu vecino o el primo de la mujer de cualquiera, nada tiene que ver en esto, si mañana los están atracando, puede que me necesiten a mí, o incluso a ti; igual pasará si sufren un accidente. ¿Vamos a acudir a las llamadas de socorro con la celeridad de siempre y con la misma predisposición y compromiso o vamos a NO ir? ¿O vamos a llegar tarde para JODER al Gobierno del Estado? De verdad, créeme, no joderemos a ZP, joderemos a mi primo, a tu padre, a tu abuelo y al vecino de tu hermano.

¡Amigo! ¡Compañero¡ por favor, deja que algunos sigamos creyendo. Prueba a creer, quizás estés a tiempo de salvarte.

Don Gonzalo

domingo, 16 de mayo de 2010

AGRESIÓN BRUTAL A DOS POLICÍAS LOCALES DE LLAVANERES POR UNA MULTA

AGRESIÓN BRUTAL A DOS POLICÍAS LOCALES DE LLAVANERES POR UNA MULTA

14 Mayo 2010 policialocal

Un atacante tuvo que ser reducido con una descarga eléctrica

FEDE CEDÓ
SANT ANDREU DE LLAVANERES

Dos agentes de la policía local de Sant Andreu de Llavaneres fueron agredidos de forma brutal por dos individuos el sábado al mediodía en pleno centro de la población. El motivo de la paliza fue la imposición de una multa por mal estacionamiento al vehículo de uno de los agresores, dos jóvenes de la localidad sin antecedentes policiales, que están en libertad acusados de un delito de atentado contra la autoridad, pendientes del juicio al que el Ayuntamiento de Sant Andreu de Llavaneres se personará como acusación particular.

El primer aviso de los dos agentes que el mediodía del sábado regulaban el tráfico en Llavaneres a un vehículo mal estacionado frente al Frankfurt del Poble, un establecimiento ubicado en la céntrica avenida de Catalunya, obtuvo una respuesta afirmativa del propietario. Pero al cabo de unos 15 minutos, según confirmó ayer el inspector jefe de la policía local, Luis Silva, «la patrulla volvió a pasar y observó que habían hecho caso omiso» del aviso, por lo que procedieron a multar al infractor.

La sanción fue el detonante de la agresión. Al observar que su coche era multado, los dos jóvenes salieron en tromba del bar. Uno de los dos atacantes se cebó con un policía, mientras el otro le propinó varios golpes en la cara a la segunda agente, una mujer de mediana edad. Luego, el agresor más corpulento inmovilizó al policía hombre agarrándolo por el cuello, mientras el segundo individuo le golpeaba en la cabeza produciéndole varias heridas de las que sangró abundantemente.

Tal era el estado de excitación de los agresores, que los refuerzos policiales que llegaron al lugar de los hechos alertados por los vecinos no pudieron reducirles cuerpo a cuerpo, de modo que optaron por utilizar una pistola Taser que emite descargas eléctricas inmovilizantes. Así lograron reducir al más fuerte de los dos jóvenes. Los agentes heridos explicaron que no habían podido repeler la agresión al verse sorprendidos por una reacción anormal, «ya que nadie espera que le propinen una paliza por una multa», según indicó el inspector Silva.

AGRESIVIDAD INUSUAL / Varios vecinos consultados por este diario coincidieron con la policía en que el estado de agitación de los agresores era inusual, provocada supuestamente por un elevado consumo de sustancias estupefacientes. Un testigo confirmó que los detenidos, visiblemente excitados, se vanagloriaban de «no haberse acostado desde el día anterior» mientras seguían consumiendo alcohol en el bar.
Los dos policías heridos fueron trasladados al Hospital de Mataró para ser atendidos de sus heridas. La agente femenina, de varios golpes en la cara y el policía más joven, de un gran número de hematomas y varios cortes en la cabeza efectuados posiblemente con un anillo punzante o por unas llaves usadas a modo de puño americano. Ambos están de baja y evolucionan favorablemente de sus heridas.

sábado, 15 de mayo de 2010

LÓGICO: COSAS QUE PASAN CUANDO SE ESTÁ EN EL "TAJO"

A través de medios de prensa comarcarles, hemos sabido que, en La Línea, agentes del servicio de radiopatrullas del Cuerpo Nacional de Policía, han tenido que detener a un sujeto al que llamaron la atención por estar, con su vehículo, mal estacionado e impidiendo el buen uso de la vía. El sujeto, un salvaje, lejos de atender los requerimientos policiales, se enfrentó activamente a los funcionarios. Fruto de todo, el salvaje -no tiene otro nombre- debió ser detenido. Durante el traslado a dependencias policiales, el detenido dañó, con inumerables patadas, el vehículo policial.

Y yo digo: Vaya, un salvaje más de los que pupulan en esta bendita ciudad, ha recibido, espero, su merecido. En este caso, ha sido una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía la que se ha visto obligada “a obligar” a un salvaje, que no cumple con las normas de tráfico y urbanidad. Teniendo presente que el Cuerpo Nacional de Policía no tiene la competencia y la misión de hacer cumplir las normas de tráfico, es de aplaudir, y lo hago, que hayan actuado así, contra ese. Pero esto, a más de uno, debería hacerlo reflexionar sobre algo.

Verán. Cuando, en el año 2000, la Policía Local de esta ciudad comenzó, con ganas, interés y autoridad –lo que jamás mostró en muchos años- a cumplir con sus obligaciones, y por ende, a hacer cumplir la Ley a los ciudadanos, infinitos incidentes como este, y peores, se produjeron. De esos incidentes, se derivaron detenciones “a gogo” y lesiones propias e impropias. Se gastaron litros de tinta crítica contra la Policía Local.

La gente, ignorantes unos e interesados otros, decía que la P.L. no sabía hacer su trabajo. ¡Qué rápidos fueron algunos con la lengua y la pluma! En esta ciudad, jamás se portó, por ejemplo: casco en los vehículos de dos ruedas. Miles de ciudadanos conducían careciendo de Permiso de Conducción y/o Seguro de Automóvil. Eso pasó a la historia. Ahora, las incidencias de esa índole son muy bajas, en cualquier caso, mucho más baja que la media de cualquier ciudad española. Para que aquello quedara en el pasado, muchos "palos" dieron y recibieron los agentes de la Policía Local de La Línea.

Es lógico, ellos tienen, en el casco urbano, la total competencia en materia de tráfico. Impedir los estacionamientos prohibidos y combatir, por ejemplo, la conducción sin seguro o sin Permiso de Conducción –carnet de conducir- era, y es, competencia de la Policía Local. Dicho esto, debo aclarar algo: en esa época, y hasta hace poco, la conducción de vehículos a motor sin permiso, era una infracción administrativa, y, con el ordenamiento jurídico en la mano, la PL era la competente para su persecución. Hoy, es distinto. A fecha de ahora, es infracción penal. Hoy es un delito que todos los agentes de la autoridad, y digo todos, pueden y DEBEN perseguir. Con los seguros de vehículos a motor y ciclomotores…al revés: en aquella época era infracción penal del tipo falta y hoy, desde hace años, es infracción administrativa.

Conclusión: si quien solo de vez en cuando recrimina a un ciudadano por temas de tráfico, termina con detenciones y “golpes”, que no tendrían que soportar, años atrás, quienes por competencia TOTAL y ABSOLUTA –pero no única competencia- tenían esa: la de recriminar y denunciar infracciones de tráfico. Miren, los agentes de P.L., aquí, allí y más allá, tocan el bolsillo, o sea, los “testículos” por tanto, serán siempre los feos y los malos de la “película”. Si alguien, dos veces al año “toca” el bolsillo de un conductor y acaba las dos veces “revolcado” por el suelo…imaginen lo que pasó, y pasa, cuando día tras día y año tras año, los Policías Locales tocaron y siguen tocando…”los testículos”.

A nadie le gusta que le pongan una multa, incluso aunque en su interior sepa, quien la sufre, que es justa y legal su imposición. Unos las aceptarán más o menos regañadientes, pero las aceptarán. Otros dirán que se les ha hablado muy mal, y ¡que ya hablarán con fulano o sultana…que somos unos chulos!, lógico: una receta de “x” euros, siempre es una ofensa, así pues… ¡tú más…! Por muy bien que trates a una persona, si le estás dando “una receta” de “x” euros, para él, eres un perro y un sinvergüenza que debería estar molestando a otro, perno nunca a mí…

En fin, que los chic@s de la Policía Local son un@s chul@s. Eso sí, si no fuera porque quitan con la grúa el coche del vecino de nuestro vado, llegaríamos tarde al trabajo. Si no fuera por las cientos de alcoholemias que realizan, mil accidentes más se producirían y más daños encontraríamos en nuestros coches los domingos por las mañanas. Si no fuera por que multan por “el casco”, más muertos y lesiones graves sufrirían nuestros hijos y vecinos todos los años.

Seguramente, muchos agentes locales seguirán, durante años, en la misma brecha, y por ello, seguirán bailando con la más fea, y seguirán siendo los malos y los feos de la “película”. ¡Cuantos detenidos tuvieron que hacer, años atrás, para poder poner una simple multa de tráfico…! Por Dios, a veces, familias enteras tuvieron que ser detenidas, incluso con lesiones y daños, por ambas partes…y todo por hacer lo que deben, lo que la Ley les obliga realizar en beneficio de todos: poner una multita. Quien no lo ha vivido y sufrido, lo tiene fácil para criticar. Esa crítica es barata, cómoda y casi siempre cobarde.

Por cierto, esos mismos Policías Locales, entre multa y multa de tráfico, muchas más pusieron, y siguen poniendo, por otros asuntos. Por la tenencia de armas y drogas, o por el consumo de estas, en vías, lugares, transportes o establecimientos públicos, mensualmente imponen cientos de denuncias; eso sin hablar, además, de las muchísimas detenciones por todo tipo de delitos, tanto antes como hoy y mañana. Así son esos feos y malos Policías Locales de su ciudad.

Sin Novedad.

Uno de ciento cuarenta, más o menos.

sábado, 8 de mayo de 2010

¡Acaso se cree que va a salvar al mundo!

Muchas veces oímos esta frase: “…este que se cree que va a salvar al mundo, o qué…”. Cuando he oído decir eso, casi siempre, salía de la boca de un policía. ¡Qué pena! compañeros míos son los que, casi siempre, usan esas palabras. Esa frase tan manida se suele usar con sorna, y se suele dirigir a personas, policías casi siempre, que hacen lo que deben, incluso cuando no les gusta hacerlo.

Lamentablemente, no son muchos los que hacen, al cien por cien, lo que deben. Los que si abundan, por desgracia, son los que NO hacen lo deben, al menos, los que no lo hacen al cien por cien. Esos abundantes, tratan de esconder sus miserables vidas profesionales y sus carencias de interés y formación, tras insultos, descalificaciones y críticas contra aquellos que, casi siempre en menor número, hacen lo que el criticón suele eludir hacer. Las causas por las que algunos polis se burlan de los que cumplen con sus obligaciones al cien por cien, o de los que se acercan a ese tanto por ciento, son muchas. Creo, por propias experiencias, que la principal causa es el aburrimiento y agotamiento mental al que llegan los criticadores. Y ese punto lo alcanzan los que consiguen una plaza de policía sin tener, desde el principio, vocación real y sincera de servir.

Muchos son los que confunden la vocación policial de servir y proteger, y de perseguir el crimen –delito en amplia expresión- con el hecho de querer ser policías. Si la vocación es realmente abundante y nace desde las entrañas, las frustraciones leves o desencantos con los jefes y los compañeros, no llevarían a la desidia a tantos compañeros. Supongo que esto ha sido así siempre, pero yo lo estoy viviendo hoy, en el siglo XXI. Es muy triste que en la época en que más ventajas sociales y económicas se han alcanzado en todos los sectores, incluyendo al policial, la mayoría de los compis se quejen por puro vicio.

Mi experiencia lo acredita: los que más se quejan de determinadas cosas, son los que más tienen que callar en general, pero también deben de callar mucho respecto al particular del cual se quejan. Señores, muchos sois irrecuperables ya, sois desechos de tienta –expresión taurina- nadie os exige nada. Es perder el tiempo, todo el mundo lo sabe. También los jefes lo saben. Por favor, no jodas a los que quiere hacer lo que tú, con creces, demuestras que NO quieres hacer o que NO sabes hacer. Si ese compañero “salvador del mundo” quiere seguir haciendo tu trabajo y el suyo, a ti te viene bien. Nadie te dirá eso de: “… ¡mira!...igualito que tú…”. De ti, se sabe que no se obtendrá fruto alguno. Deja que se siga exprimiendo al otro, a él, y a mí, nos gusta esto. No nos importa que nos sigan ordeñando más aún. Creemos en lo que hacemos. Somos más felices que tú, aunque tú vivas más cómodamente en las horas de trabajo.

Por favor, compañero, -expresión de la que tantos soléis abusar- déjanos seguir siendo felices cubriendo tus incapacidades y tus “huecos”.

Sin novedad en el servicio.

Don Gonzalo