POLICÍA LOCAL DE TARIFA (Página no oficial)

sábado, 2 de julio de 2011

Balística Casera (IIª parte): Lunas vs Impactos

Por: Ernesto Pérez Vera

Continuando con mis experimentos de balística casera, hoy le ha tocado el turno a la prueba de tiro contra la luna delantera (parabrisas) de un vehículo turismo. Sin mucho esfuerzo pude hacerme con la luna de un BMW, y para mi sorpresa estaba impecable. Solo presentaba dos leves “picotazos” de esos que a veces son producidos, accidentalmente, por pequeños trozos de piedras durante la conducción en cierto tipo de vías. El propietario la acababa de reponer por otro nuevo, y por suerte llegué a tiempo. Las especificaciones del cristal son: PILKINGTON 43R001047 AS 1 M 83-3 DOT 25, con sello de la firma BMW. El cristal laminado, como son todos los empleados en los parabrisas de coche, está diseñado para prevenir que los fragmentos dañen a los ocupantes del vehículo. El cristal laminado está construido con dos piezas de cristal separadas por una capa de plástico.

La prueba no iba encaminada a comprobar qué tipos de puntas eran capaces de atravesar el cristal, pues todos los disparos fueron efectuados con munición de 9 m/m Parabellum/Luger a una distancia de 3 metros, por tanto, todos los proyectiles tendrían capacidad para “cruzar” el objetivo. Mi idea era otra.

Tras la luna se colocaron garrafas plásticas rellenas de agua, y de 25 litros de capacidad cada una. Los contenedores de 25 litros fueron dispuestos en posición horizontal para ser impactados de “boca a base” o viceversa. En esta disposición se puede tirar sobre un cuerpo –la propia garrafa de forma rectangular- que tiene la anchura aproximada de un hombre medio –distancia entre hombros-. La idea es que, suponiendo que el objetivo fuera un ser humano, la máxima distancia a recorrer por el proyectil, en el torso, fuese la de un disparo que entrara lateralmente durante un enfrentamiento. Cada garrafa tenía una longitud, una vez colocada horizontalmente, de 44 centímetros. Sin duda alguna, todos los proyectiles empelados en el test iban a penetrar el cristal y después impactarían, como poco, en la primera garrafa, ¿pero cuántos conservarían energía bastante como para atravesar los 44 centímetros, e impactar en otro “cuerpo”?

Como ya se dijo en la primera parte de este trabajo casero balístico: “el cuerpo humano, al nacer, es agua en un 75% aproximadamente (60% en la edad adulta), y como la Gelatina Balística tiene un coste económico muy elevado para un particular, y requiere de mucha labor en su preparación, en estos trabajos empleé, sencilla y llanamente, agua. Lógicamente, hay que salvar muchas diferencias. En el cuerpo humano no existe agua estancada como en las garrafas. Las células humanas son las principales portadoras, y conservadoras, de ese agua (agua intracelular). El resto del agua es la extracelular, pues baña a todos los tejidos y circula por la sangre.”

La terna de la tarde se compuso de la siguiente munición: Geco Action 84grs, Remington Golden Saber 147grs, Remington Desintegrator Jacketed 100grs, FMJ Santa Bárbara 124grs, Remington Semi-blindado (Flat Nose) 124grs, Frangible Fiocchi 82grs, Fiocchi EMB 92grs, Fiocchi ZP 100grs, Fiocchi Black Mamba 100grs, Hirtenberger plomo desnudo, Fiocchi Plomo grafiteado Gas-Check 123grs y RUAG SeCa 99grs. El elenco entró en escena de la mano de una pistola Glock-26.

La dureza que presenta la luna de un coche hace que cualquier proyectil, incluso aquellos de los que más se puede esperar, pierda gran parte de su energía al impactarlo. De tratarse de una situación real: yo desearía que mi “bala” pudiera atravesar la luna, pero tras ello necesitaría que conservara suficiente energía como para penetrar, con eficacia lesiva, un cuerpo humano. Pero solo un cuerpo. De poseer exceso de capacidad perforante, por no haberse deformado y transferido energía bastante en el cristal, podría atravesar más de un cuerpo humano dentro del vehículo (típico de los sobrepenetradores proyectiles blindados/FMJ, y otros convencionales).

Como Policía que soy, mi idea era averiguar que tipo de proyectiles, de todos los evaluados, se detendrían en la primera garrafa (teóricamente un torso humano) sin alcanzar a otro contenedor (otro ser humano, ocupante del vehículo, al que se provocarían heridas: víctima colateral).

El resultado de la prueba, una vez más llevada acabo sin medios técnicos científicos, me ha servido para sacar conclusiones muy personales. El blindado ha hecho de las suyas. Comprobé lo que esperaba. El proyectil encamisado atravesó la primera y la segunda garrafa, pero se detuvo al golpear en la tercera (“dos cuerpos atravesados con una misma bala”). La punta semi-blindada no llegó a salir de la primera garrafa, pero la fracturó con su impacto de intento de salida. El proyectil semiblindado, con cierta deformación, fue hallado dentro de la primera garrafa. En éste caso se “comportó”, pero no suele hacerlo siempre así. La técnica científica adecuada, para éste y otros trabajos, hubiera supuesto hacer 10 disparos con cada uno de los tipos de proyectiles empleados, y del resultado obtenido se hubiera extraído una media. La cosa no se hizo así, de ahí el título del trabajo (Casero).

Un proyectil Golden Saber también salió del bidón directamente impactado, pero como el semi-blindado no penetró en el otro contendor, aunque éste fue golpeado. El Golden Saber no fue encontrado en garrafa alguna, sino en el suelo, (podría haber producido una lesión leve en el cuerpo de un tercero, y solo grave en las cuencas oculares de una víctima colateral)

Los proyectiles italianos EMB y Black Mamba, se comportaron como si fueran puntas blindadas: llegaron, tras penetrar en la luna del coche, hasta la segunda garrafa, siendo allí halladas las dos puntas. La EMB no presentaba deformación importante, es más, hasta la FMJ presentó más desperfectos en su propio cuerpo. Sin embargo, la Black Mamba se descompuso en núcleo y camisa, quedando la envuelta incrustada en la segunda garrafa, y el núcleo, totalmente deformado, en su interior.

Por su parte, la ZP (otra italiana) –a la que erróneamente se le atribuyen propiedades frangibles- entró hasta la primera garrafa y consiguió abollarla en un intento fallido de salida. La punta fue localizada casi sin deformación alguna. Buen comportamiento tuvo la punta Desintegrator de Remington: penetró solo la primera garrafa, siendo encontrada la envuelta metálica, totalmente abierta, dentro de la garrafa. Parte de la sustancia pulverulenta que conforma el núcleo de ésta punta, fue encontrada dentro de la envuelta, siendo localizado el resto del “polvo” en el fondo de la garrafa y disuelta en el agua. El proyectil suizo SeCa penetró solo en la primera garrafa, pero no presentó casi ninguna deformación. Como sostiene su fabricante, y yo mismo he comprobado: ante cuerpos blandos (cuerpo humano) se expande y trasmite toda la energía que conserva en el instante del impacto, pero ante cuerpos duros se “entaca” y se comporta cual blindado.

Al igual que el ZP y el Desintegrator, el resto de proyectiles penetraron solo en la primera garrafa. No me sorprendió el resultado de la punta Frangible de Fiocchi: tras cruzar el duro cristal, penetró, con capacidad lesiva, en la garrafa. El proyectil fue recuperado en el interior de la garrafa, habiendo perdido, aproximadamente, un 50% de su masa. La parte delantera de la bala se desintegró en el impacto y cruce de la luna laminada. Esto confirma lo que ya sabemos, y es que los frangibles solo cumplen su misión desintegradora ante cuerpos muy, muy duros. Ante cuerpos blandos, o “medianos”, se comportan como una bala convencional. Dicho esto, no subestimemos la duraza de la luna, pues consiguió deformar, más de lo esperado, incluso al proyectil blindado.

Las puntas Golden Saber y Action se deformaron muy bien incluso atravesando el cristal. Pero como vimos antes, el Golden tocó a un bidón “colateral”. Por contra, el Action fue, para mí, el vencedor de la prueba: solo penetró un cuerpo, y además transfirió suficiente energía al agua del contenedor, pues quedó casi completamente expandido, sin perder masa. Y todo eso después de romper y cruzar la luna. Las puntas expansivas, sean o no sean del tipo hueco, están diseñadas y construidas para que se deformen homogéneamente al impactar en cuerpos blandos (cuerpos carnosos/acuosos como el humano). La deformación del proyectil hace aumentar su sección, y con ello se consigue transmitir más energía al cuerpo impactado. Esto también reduce, y mucho, el riesgo de sobrepenetración. Pero todo ello, a la par, aumenta el canal o conducto de la herida que afecta a los órganos corporales alcanzados en un cuerpo.

Buen comportamiento mostraron los dos proyectiles de plomo que se usaron la prueba. Me sorprendieron. Ambos actuaron del mismo modo. Uno era grafiteado (punta color negro con grafito para lubricar el cañón y reducir el emplome del mismo) y además con Gas-Check (chapa metálica en la base del proyectil de plomo, con la idea de que los gases y la pólvora no entren en contacto con el plomo). La otra punta era de plomo desnudo, y ambas, tras penetrar la luna, quedaron alojadas en el primer bidón. Las dos puntas fueron recuperadas con una buena deformación. Naturalmente, no podremos saber hasta que punto penetraron con energía en la garrafa. Lo ideal hubiera sido que hubieran alcanzado con energía, aproximadamente, los primeros 25 centímetros de recorrido dentro de la garrafa. Esa distancia, en un cuerpo humano, permitiría alcanzar órganos vitales en la caja torácica, y también por debajo de ella.

En cualquier caso, todos los proyectiles, tras el impacto, provocaron la eyección de trozos de cristal. Esos trozos, tanto por su tamaño como por la fuerza de la propia eyección, podrían producir lesiones oculares al propio tirador (caso de estar excesivamente cerca del vehículo sin protección ocular). También se produjeron proyecciones de cristal hacia el interior del vehículo, lo cual, también, podría producir lesiones oculares a los ocupantes del vehículos, tanto a los más cercanos al punto de impacto como a los que estén algo más distanciados. De realizarse prácticas de este tipo, es conveniente usar gafas de protección adecuadas (en realidad se deben usar en todos los entrenamientos con armas).




La lógica y la sensatez nos indican que NO es aconsejable el uso de proyectiles que proporcionan riesgos extras, al menos no es lo ideal para misiones de seguridad y defensa. En el caso de los blindados/FMJ, tenemos que saber que son los proyectiles que más ampliamente se emplean en España, y eso que es sabido, o debiera ser así, que son los que más perforan (atraviesa más de un cuerpo). También son los que más favorecen el rebote.

El borrador del nuevo Reglamento de Armas, que será aprobado mediante RD si nadie lo remedia, va a prohibir a particulares, para las armas cortas, el uso de proyectiles expansivos. En el vigente Reglamento –con fecha de caducidad- se prohíbe, para particulares y en armas cortas, el uso de las Puntas Huecas, pero los proyectiles del tipo SeCa y Action pasaban el “filtro”, pues no presentan oquedad alguna; por tanto no son Puntas Huecas desde ningún punto de vista, tampoco desde el administrativo. En breve, cuando el borrador se convierta en la realidad de un Reglamento en vigor, todo proyectil que esté diseñado para deformase, aún no siendo Punta Hueca, (caso de SeCa y Actión, por ejemplo) quedará prohibido para los particulares. Un error no perdonable.

Puede que un tirador que ampara sus armas cortas en la Licencia “F” (tiro deportivo) no precise de proyectiles expansivos, de acuerdo, lo admito, pero estos no son los únicos particulares que usan armas cortas. Los ciudadanos con Licencia “B” también las usan, y además las portan por las calles. Estos ciudadanos con Licencia tipo “B” son todos esos particulares, sean jueces, fiscales, funcionarios de prisiones, detectives privados o joyeros, que están legitimados para portar, las 24 horas del día, su arma bajo la ropa. Pero el hecho de poseer esa “codiciada” licencia no les rebaja de seguir siendo particulares.

Para el Reglamento de Armas solo existe otra “especie” reconocida, y es la de los funcionarios armados (FAS, FYCS y SVA). Por tanto, los ciudadanos que pueden portar sus armas defensivas, no podrán emplear más que municiones convencionales (con el que será nuevo Reglamento, principalmente blindadas), precisamente las menos aptas para defensa. Un gran contrasentido.

¡Bueno¡ hay más. El innombrable borrador prohíbe todo proyectil expansivo, por ello puede que el legislador considere al semi-blindado un proyectil de ese tipo. Si eso es así, ni tan siquiera los Vigilantes de Seguridad y Escoltas Privados podrán emplear las municiones semi-blindadas, pero sí las de plomo y las blindadas. ¡Patético!. Pero digo yo, ¿es que las puntas de plomo no son más expansivas y deformables que las FMJ, por ejemplo…? Pues sí, lo son. En cuerpos duros, las puntas de plomo se deforman y expanden mucho más que las semi y las blindadas.

¡Ufff! Al final veremos a ver: solo se van a poder usar las blindadas. Eso sería tremendo, otra vez aumentaría el empleo de la munición que más sobrepenetra y que más rebota.■

miércoles, 22 de junio de 2011

Curso: Teoría del Tiro Táctico Policial y de Defensa

La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, a través de su Centro de Formación Continua, inaugura un nuevo curso online sobre la “Teoría del Tiro Táctico Policial y de Defensa”. El principal docente de este curso será el agente e instructor de tiro policial Ernesto Pérez Vera, habitual colaborador de Armas.es.

El periodo de matriculación para este curso online ya está abierto. Dicho curso tendrá una duración de 50 horas y el importe de la matrícula es de 90 euros por alumno. La fecha de celebración será del 20 de junio al 20 de octubre de este año.

Objetivos del curso
La regulación legal de las empresas de armas y su uso es poco conocida. Además son muchos los mitos e ideas erróneas existentes en torno a diversos aspectos relacionados con el tiro táctico policial y de defensa y el comportamiento humano frente a una situación extrema. Bastantes de estas ideas erróneas se encuentran presentes en la mentalidad policial y en sus consiguientes intervenciones. A lo largo de este curso, el alumno conocerá el estado actual de los diversos ámbitos de la operativa policial aplicada al tiro táctico y de defensa, proporcionándoles una herramienta más para el perfeccionamiento de su trabajo policial.


Más información en;


miércoles, 27 de abril de 2011

ESTADÍSTICAS POLICIALES ¿SON REALMENTE NECESARIAS?

Por: Jorge Benítez.
Oficial de la Policía Local de Tarifa
Experto en Criminología y Seguridad Pública.

Desde hace varios días hemos puesto a disposición de los seguidores de nuestro blog y de todo aquel que lo desee, las estadísticas de la Policía Local de Tarifa. A mi humilde entender, debemos otorgar a las memorias policiales la máxima importancia como herramienta objetiva y eficaz para la publicitación, comprensión y defensa de la tan incomprendida, y en muchas ocasiones menospreciada labor policial.



Unas estadísticas policiales no deben ser tan solo un número determinado de actuaciones que una vez aglutinadas, ilustradas y encuadernadas, duerman el sueño eterno en el cajón del primer político o jefe de turno que se precie.

Este registro de actuaciones puede tener tantas ramificaciones como estudios a nivel generalizado o específico queramos hacer de cualquier asunto relacionado con las funciones encomendadas a los agentes policiales, de las relaciones entre estos y los ciudadanos, de las relaciones entre los funcionarios policiales y otras áreas de la administración a la que pertenezcan, o porque no, de estos con otras administraciones externas, etc…


También encontramos que internamente se pueden valorar y analizar cuestiones tan relevantes dentro de las administraciones públicas como la producción efectiva de los funcionarios afectados (muy demandada en la actualidad, y que cada vez más, se estudia la posibilidad de vincular esta productividad a las retribuciones de los empleados públicos), el nivel de efectividad en las medidas aplicadas para las mejoras de la seguridad, índices de criminalidad, etc…

Como podemos observar, las estadísticas policiales se prestan a intentar solucionar desde una perspectiva puramente objetiva las cuestiones planteadas sobre un tema concreto, o entrar porque no, a valorar el funcionamiento correcto o defectuoso de un sistema establecido, sin dejar de lado la obviedad de que las estadísticas también se prestan a ser sesgadas por aquellos que las realizan o las mandan a realizar, dándole la orientación que mas beneficie a sus intereses eludiendo lo verdaderamente importante, que es la solución efectiva del problema.


Dejando claro que esta segunda opción ha de ser tenida en cuenta, vamos a soslayarla y centrarnos en los registros reales que son aquellos que verdaderamente nos ofrecerán unos resultados ecuánimes, permitiéndonos afrontar de manera correcta y regia las cuestiones que se nos planteen.

Las estadísticas policiales deben y tienen que ser la herramienta que cumpla una serie de objetivos primordiales, aunque ya ha quedado aclarado que son múltiples los factores que pueden ser objeto de análisis estadístico.

A continuación nos centraremos en aquellos aspectos que afectan de una manera generalizada a la función policial.

El primero de ellos lo encontramos en el hecho de dar a conocer a los ciudadanos el trabajo que realiza su policía, siendo esta la única forma de materializar la labor que los funcionarios policiales llevan a cabo. Con la divulgación de las estadísticas policiales logramos hacer efectivo el Principio de Participación, principio a través del cual la administración pone a disposición de sus administrados los datos objetivos y necesarios que permitan el acercamiento y la implicación en las políticas de seguridad, favoreciendo con ello una participación ciudadana que contribuya a la elaboración y el apoyo en las iniciativas políticas dirigidas a mejorar la seguridad en nuestras ciudades. De este modo, aumentamos la probabilidad de contar al menos con ideas y comentarios generalizados, cargados de fundamento o que al menos estén nutridos, en la medida de lo posible, de la mayor cantidad de objetividad posible.


Teniendo en cuenta la inmensa responsabilidad que vienen soportando los alcaldes de las ciudades en las últimas décadas en cuanto a la seguridad ciudadana que afecta a sus municipios, la iniciativa de promulgar y dar la máxima publicidad al trabajo policial realizado se hacen aún mas necesario, ya que por todos es sabido, el poder influyente que tienen sobre los gobernantes, (pertenezcan de la administración que pertenezcan), los comentarios y opiniones perniciosas que sobre los asuntos de interés público hace la ciudadanía, y mas aún si cabe, cuando el asunto a tratar es sobre la seguridad pública, dada la negativa influencia social que tienen los problemas derivados de la inseguridad ciudadana por las alarmas sociales que generan, sean estas razonadas o no, de ahí que el contenido de dichas opiniones deba estar lo mas fundado posible para que puedan ser contrastadas, o de lo contrario, pueda rebatirse tomando con ello decisiones NO impulsadas por las expresiones vacías y basadas en simples apreciaciones o experiencias personales que no reflejan la realidad social que en un momento determinado se vive. Esta falta de contenido en las opiniones y la consecuente toma de decisiones políticas basadas en ellas, genera en la mayoría de los casos una alarma social infundada y las posteriores repercusiones negativas para los funcionarios encargados de la seguridad, traduciéndose esto en una falta de apoyo social hacia los cuerpos policiales, desconfianza y un malestar generalizado hacia los mismos. Esta repercusión final a la que nos referimos, experimenta por el contrario una reacción que se contrapone precisamente con las expectativas esperadas por los gobernantes y ciudadanos, vertiendo nuevamente la culpabilidad sobre los funcionarios policiales, por los evidentes malos resultados debido a la equívoca toma de decisiones ausentes del imprescindible y preceptivo análisis.

Tras el análisis de esta primera función asignada a las estadísticas, los profesionales que nos dedicamos a la seguridad empezamos a sentir y a imaginarnos una sensación satisfactoria, experimentada ante el hecho de vernos apoyados y arropados por la inmensa mayoría de los ciudadanos, ya que siendo sinceros y realistas, nunca contaremos con el apoyo total de estos por los evidentes motivos que ya todos conocemos.

Del mismo modo las estadísticas deben ser planteadas como punto de partida ante los gobernantes que suelen atender de manera infundada y principalmente movidos por intereses exclusivamente electoralistas, a aquellos ciudadanos que cuentan con una percepción distorsionada de lo que realmente es un problema grave de seguridad, que requiera de medidas o de un planteamiento específico, y evitar con ello la toma de decisiones apresuradas, equivocadas y que llegan a distorsionar la realidad sobre el problema en el que se pretende intervenir.

El segundo de los planteamientos sobre las estadísticas policiales está basado en criterios técnico policiales. Las estadísticas deben representar de la forma más extensa y nítida posible la realidad dentro de la función policial. Esta debe estar estructurada en varios apartados matrices y en otros que de manera específica atienda a los problemas o dificultades que se planteen en el tiempo. Este estudio nos permitirá abordar el problema, apoyados en un preciso análisis generalizado y en otro de índole particular que nos ayude a comprender y nos permita estudiar la forma mas adecuada de atender el conflicto, procurando con ello el mayor nivel de éxito posible en su resolución.

Otra de las propuestas va dirigida a la organización y mejoras dentro del funcionamiento interno del cuerpo policial, ya que se pueden justificar de forma fundada un posible aumento de plantilla, la adquisición o la adaptación de materiales diversos, la modificación en el organigrama de la plantilla policial, la creación de unidades específicas, etc. Igualmente nos permitirá conocer la realidad que se esconde dentro de las plantillas formadas por funcionarios policiales, ya que el nivel de compromiso, profesionalidad, metas, etc. no se encuentra al mismo nivel en cada unos de los integrantes de la organización.

Parece interesante la idea de proyectar las estadísticas policiales como instrumento que contribuya a la correcta optimización de los recursos humanos dentro del propio organigrama. Para conseguir dicho objetivo, se necesita de ese previo conocimiento de la realidad a la que antes nos referíamos y posteriormente aplicar mecanismos de recompensa que sean proporcionales a las tareas realizadas, propiciando la motivación e impulsando la iniciativa dentro de un trabajo que requiere de forma imperiosa de estos dos requisitos (motivación e iniciativa), ya que los niveles mínimos productivos nacerán de los planteamientos o directrices marcadas por los superiores jerárquicos y de aquellos servicios demandados por los ciudadanos, al igual que los niveles máximos de producción serán fruto de la suma de las causas que motivan los niveles mínimos anteriormente enumerados, mas la suma de la propia iniciativa y celo profesional de los agentes.


Como hemos dicho anteriormente, la iniciativa debe necesariamente ir acompañada de aquellos mecanismos motivacionales, alcanzando con ello entrar en un círculo vicioso que propicie una retroalimentación que ayudará muy positivamente a alargar la vida laboral de los agentes en unas condiciones óptimas, teniendo en cuenta, como no podía ser de otra manera, la edad de los mismos, ya que el paso del tiempo revertirá negativamente en las necesarias condiciones psicofísicas para el buen desempeño de las funciones y tareas asignadas a los funcionarios policiales.

Ante la pregunta que encabeza este artículo “Estadísticas policiales ¿son realmente necesarias?”, solo cabe destacar, y para finalizar, que las estadísticas policiales se constituyen como la herramienta primordial para el buen funcionamiento de los cuerpos policiales, ya que si se plantean de la mejor forma, nos desvelará esa tan necesaria realidad que vivimos los profesionales de la seguridad, y nos ayudará a solucionar ese amplio abanico de conflictos que inciden negativamente en estos colectivos profesionales sometidos de manera incesante a presiones internas y externas que influyen negativamente en lo mas profundo y obvio de nuestra función principal, que es nuestra total entrega al servicio de los ciudadanos. Basados en estos registros, contribuiremos a que los ciudadanos conozcan la realidad diaria que vivimos los policías, cooperará igualmente con ese necesario aumento en la motivación de los agentes, las iniciativas y en las aspiraciones profesionales de cualquier buen policía que se precie. Este aumento viene propiciado por la observación que de estos registros hacen los propios agentes, apreciando el fiel reflejo del trabajo realizado y disfrutando con ello de esa sensación placentera que se experimenta al poder comprobar que un año mas hemos contribuido y hemos aportando nuestro granito de arena en mejorar nuestra sociedad y con ello, pretender lo que todos aquellos que nos dedicamos a la función pública deberíamos desear, y que es la consecución de una convivencia segura y pacífica, aunque se de sobra, que suena un tanto idílico.

jueves, 21 de abril de 2011

¡¡CUIDADO AHÍ FUERA!!

El pasado miércoles recibí la tan desagradable noticia de que dos agentes de la Policía Local de San Roque habían sido agredidos por un caco cobarde que arremetió contra uno de los compañeros por la espalda, dejándolo medio inconsciente e intentando posteriormente rematarlo con una botella, como si de un animal se tratara. Afortunadamente tenemos que decir que no consiguió su macabro objetivo, gracias a su propia intervención e instinto de supervivencia y la de su binomio , que aunque a punto de desvanecerse por el fuerte golpe en la cara en el que llegó a fracturarle el tabique nasal, llevaron a cabo una acertada decisión en ese momento, intimidando y evitando con ello que la cosa fuese a mas y tuviésemos que lamentar alguna otra desgracia.

En primer lugar, quisiera felicitar a estos dos compañeros por su actuación, ya que dentro de la gravedad en este desafortunado asunto, consiguieron lo mas importante y preciado para los profesionales que nos dedicamos a la seguridad, y que es VOLVER VIVOS A CASA.

En segundo lugar, quisiera mandar mi mas sincero y enérgico mensaje de apoyo y deseos para que os recuperéis pronto y volváis al tajo, ya que esta puta sociedad sigue demandando y necesitando policías que cuenten con el nivel de profesionalidad y entrega que ustedes habéis demostrado.

Como un buen luchador, sabías que no podías caer y no caíste. Por desgracia tengo que decir nuevamente que tengo otro compañero con el que poder revivir una desafortunada intervención de la que ningún profesional de la seguridad está exento (excepto los que ya todos conocemos). Si tanto decimos que hay que sacar lo positivo de las cosas, lo único que podemos hacer es esperar a que te recuperes y charlemos un rato, nos comentes tu experiencia y aprendamos de ello.

UN FUERTE ABRAZO DE UN POLICÍA Y CRIMINÓLOGO A OTRO.

J. Benítez.


martes, 12 de abril de 2011

CURSO DE INSTRUCTOR DE LA ACADEMIA DE POLICÍA DE LA COMUNIDAD DE MADRID

El curso de Instructor de Tiro Policial que imparte la Academia de Policía de la Comunidad de Madrid, ya es más famoso. Durante el año 2009 se llevó acabo el primer curso de Instructor en ese centro formativo, y varios medios especializados se hicieron eco del mismo. Incluso Antena 3 TV emitió, en las noticias, unos minutos comentados sobre el curso. Yo mismo redacté, como miembro de esa primera promoción, un texto que vio la luz en el periódico ARMAS y en la revista WAR HEAT. Ahora, el 6 de febrero de 2011, el diario ABC Madrid vuelve a dar pábulo a este curso que cobra, por año, más prestigio.


La segunda promoción de instructores de tiro, de la Academia de Madrid, culminó su formación durante el mes de noviembre de 2010. Durante el curso estuvo presente una redactora del diario ABC Madrid, la cual recabó datos para redactar un artículo al respecto. Su trabajo tardó un poco en salir a la luz, pero salió. Hoy lo daremos a conocer en este blog. También se ha hecho eco del artículo mi amigo José Jiménez Ortiz, del blog: tiropolicialbalisticaforense.blogspot.com

Ortiz ha formado parte, con aprovechamiento, de la segunda promo de ese curso. (Ernesto Pérez Vera)

Un curso de instructor de tiro de la Policía de la Comunidad: “enseña a neutralizar a delincuentes, sin daños a terceros”

Por: Mª. José Álvarez, desde Madrid.


«Un vehículo embistió un coche policial y se dio a la fuga. Agoté el cargador disparando a las ruedas sin éxito, y los delincuentes, además de seguir disparando, huyeron. Al final, destrozaron los dos coches patrullas que les perseguían. Hoy actuaría de otra forma», asegura David Martínez, cabo encargado de instrucción de tiro de la Policía Local de Móstoles.

Eso le ocurrió cuando sólo llevaba 24 meses en el cuerpo. Han pasado 14 años desde entonces, y la experiencia, unida a su profesionalidad, le han enseñado a no cometer errores. Él es uno de los 33 alumnos del curso de instructor de tiro que imparte, por segundo año consecutivo, la Academia de la Policía Local de la Comunidad de Madrid. El mejor curso de España. Está considerado el «mejor curso de España» por los expertos, no en vano,… “7” de las 33 plazas corresponden a agentes de otras regiones (Palma de Mallorca, Gerona, Tenerife, Sevilla...). Incluso hay un miembro del Ejército. El cursillo, gratuito, va dirigido a agentes en activo que se encargan de la Seguridad Ciudadana, la seguridad de las personas o escoltas. Forma parte de la formación continúa de los agentes del cuerpo, explicó Agustín Carretero, director gerente de la Academia.

«Es una especie de master; además, para poder acceder a él hay que ser monitor de tiro —está capacitado para dirigir prácticas de tiro en sus plantillas— o, en su defecto, acreditar los conocimientos y la experiencia suficiente en este ámbito», indica Ángel Luis Giménez, coordinador de Operativa Policial de la Academia regional.

Hay una regla de oro: utilizar el arma como último recurso, y en caso de tener que hacerlo, el objetivo de todo policía es no producir daños a terceros ni efectos mortales a otras personas y neutralizar al delincuente lo antes posible. Para lograrlo, es esencial, además de emplear la munición y situarse a la distancia adecuada, conocer la trayectoria de la bala, su velocidad así como los efectos y los daños que causa en el organismo, en función de su capacidad de penetración. De todo ello versa la instrucción de tiro para policías, de la que se encargan los cuatro profesores que imparten el curso a 33 alumnos.

Instrucción realista.

Usar la carga adecuada «El daño solo lo tiene que recibir el delincuente con el menor número de disparos posibles, y para ello hay que emplear la munición adecuada»

Con la titulación de instructor, el agente se convierte en el responsable de tiro de los distintos cuerpos locales de los ayuntamientos y traslada los conocimientos adquiridos, solicita la munición adecuada y colabora en el plan de formación. La instrucción de tiro policial forma parte del último escalón en la materia, tras la técnica de tiro de defensa, tiro táctico —edificios y situaciones complicadas de baja luminosidad...— y monitor.

«El carácter novedoso de esta enseñanza es que es cien por cien realista, es decir, analizamos qué ocurre con los distintos tipos de munición, algo que nunca se había visto hasta el momento», subraya Javier Pecci, responsable de la unidad de tiro de la Academia y ex miembro de la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil, similar al de los GEO en la Policía Nacional. Otra de las novedades es «que las prácticas se realizan en una gelatina de uso balístico con una resistencia y densidad similar a la del cuerpo humano, incluidos huesos, músculos y tendones».

Son pruebas reales, alejadas de los bulos que crean las series de televisión. En la práctica prueban con siete tipos diferentes de proyectiles en dos bloques de gelatina puestos de costado —la peor de las situaciones — que simulan los torsos de dos personas. Los dos primeros son los convencionales, usados por los cuerpos policiales: blindado y semiblindado, al ir la bala recubierta de latón. «Son una temeridad en la vía pública por ser muy penetrantes; pueden dañar hasta a tres sujetos ajenos al delincuente y aumentar los daños al no ser compactas por los fragmentos que se diseminan y los rebotes», aclara Pecci.

«Te enseñan a no disparar»

Además, se da la circunstancia de que cada municipio utiliza un tipo de carga diferente. La munición semiblindada es la más nociva y la más mortal, cuando se pensó que supondría una mejora respecto a la blindada. Un ejemplo de ello ocurrió en la Puerta del Sol, cuando un turista perdió el ojo a causa de la esquirla de una bala hace unos meses. «Se trata de que el daño sólo lo reciba la persona al que va dirigido y para ello hay que emplear la munición adecuada; en caso contrario, un sujeto puede recibir múltiples impactos sin conseguir el efecto deseado».

Por ello, este experto, junto a sus experimentados alumnos, aboga porque se homologue la munición para todos los cuerpos locales y autonómicos. A todo ello, añade la necesidad de poder utilizar armas largas en caso de lucha antiterrorista o rehenes, y no cortas, como ahora.

En la región puede mejorar la situación ya que se está ultimando un nuevo reglamento. «En contra de lo que pueda parecer, aquí te enseñan a no disparar. La formación te permite controlar el arma y el nivel adecuado de respuesta», indica José Jiménez, encargado de tiro… «Cuando haces uso de ella es porque la amenaza es letal», tercia David Martínez de Móstoles. Imprescindible en la galería de tiro: hacer uso de los cascos. Con cada detonación, el sonido cambia, al igual que las balas: unas se deforman y otras no. Lo mismo sucede con los casquillos. «Lo ideal es disparar de frente, con el arma a la altura de la nariz o de la frente y a unos cinco o seis metros», asevera el profesor.

Hay muchas falsas creencias debidas a la ignorancia, indicó. Entre ellas, la de que los agentes tienen que disparar a extremidades. «Cuando se quiere incapacitar a alguien en casos de grave riesgo para las personas se apunta al abdomen, procurando hacer las mínimas detonaciones. He vivido casos de terroristas que han recibido varios tiros en las piernas y siguen corriendo, y lo que es peor, disparando porque los efectos de las heridas no son inmediatos».

«SI ME OCURRE A MÍ NO LO CUENTO» BALAS CONTADAS.

Los agentes municipales usan proyectiles de 9 milímetros. Los agentes de Policía Local tiene la munición tasada: cien proyectiles al año y no pueden tener fusil. En cambio, se da la paradoja de que los cazadores utilizan cargas más potentes y pueden comprar entre mil y cinco mil balas al año según el tipo de arma. La Policía Local tiene vedado el uso de armas largas. Usan revólveres de seis cartuchos “o pistolas semiautomáticas” y las balas son siempre de 9 milímetros. En el mercado negro, los infractores adquieren todo lo que desean y lo manipulan para causar más daño. Se enfrentan a bandas con kalashnikovs y fusiles de asalto.

Pruebas reales. Las prácticas se realizan en una gelatina especial con una resistencia y densidad similar a la del cuerpo humano. Los delincuentes siempre van por delante de la Policía. Ésta, cada vez más, se enfrenta a miembros de peligrosas bandas organizadas que usan Kalashnikov, fusiles de asalto y revólveres. Es un combate desigual en el que se sienten limitados. De ahí, la necesidad de utilizar armas largas, de la formación y la unificación de criterios, indicó Juan Santadreu, responsable del departamento de Armas de Tiro en Llucmaior. Una opinión que es compartida por sus compañeros.

«Viví una situación límite. Fue en 2007 y de no tener los conocimientos adecuados no habría salido vivo de ella. Así lo explica un agente municipal gaditano. Fue arrastrado por un individuo al que trató de identificar por circular a velocidad excesiva. Éste huyó dejando la puerta abierta y arrastrando al policía 50 metros marcha atrás; por suerte pudo aferrarse a duras penas a la ventanilla para no acabar en los bajos del vehículo. En su camino, impactó con diez coches aparcados. Sufrió unas lesiones gravísimas. Al final, su pericia hizo que pudiera sacar su arma reglamentaria y disparar al conductor, quien se dio a la fuga. Era un delincuente con múltiples antecedentes y con una orden de busca y captura internacional. «Menos mal que te ha ocurrido a tí, yo no lo habría contado», le dijo un compañero. ¿El motivo? Haber sabido usar su arma con cabeza. El tribunal médico dictó su incapacidad permanente parcial. El año pasado él, todo un experto en tiro defensivo, fue uno de los alumnos del primer curso de instrucción de la Academia regional de Policía Local. «Es muy bueno, emplea técnicas sencillas, nada complejas para salir airoso lo antes posible de cualquier enfrentamiento o situación de peligro teniendo en cuenta los cambios fisiológicos que el organismo experimenta en una situación de estrés».■

lunes, 14 de marzo de 2011

Agresión con arma de letalidad natural e instintiva: EL CUCHILLO

Por: Ernesto Pérez Vera

Casi siempre, en el seno de la comunidad policial, se debate y se habla del enfrentamiento armado con armas de fuego, o sea, sobre el ataque que el agente de seguridad recibe desde un sujeto armado, generalmente, con pistolas o revólveres. En determinadas zonas del mundo es frecuente que el policía sea objeto de acometimientos con esas armas, en otros sitios incluso es cotidiano recibir la agresión con armas largas automáticas o con explosivos. Pero hay otro tipo de arma muy letal de uso frecuente y diario: el arma blanca.

Al nacer, nadie recibe en sus manos una pistola, un fusil de asalto o un lanza granadas, sin embargo, todos somos instruidos, desde niños, en el manejo de una herramienta de uso diario y de por vida, el cuchillo. Desde que somos niños, nuestros padres o tutores nos adiestran en modales y buenas costumbres, es ahí donde, entre otros instrumentos, se nos enseña a manejar, en la mesa y para comer, el cuchillo. Por tanto, desde niños tenemos contacto con un “útil” que, de ser usado de modo antisocial, puede ser letal, como otros tantos.

Después, con el devenir de los años, aprenderemos a usar el cuchillo, aunque sea de cocina, como una herramienta eficaz de ámbito doméstico. La usaremos para cortar cosillas durante determinados juegos y quehaceres. Lo usamos también como palanca para abrir tarros o botes de alimentos, ¿es cierto o no…?. Lo dicho, se usa desde siempre para todo. Se adquiere cierta destreza en el empleo del cuchillo doméstico, tanto para el uso de destino “primitivo” como para los destinos que vayan surgiendo dentro del ámbito del hogar o profesional.

Casi todos manejamos, o al menos asimos, el cuchillo sin miedo. Está en nuestras manos desde hace miles de años. Seguramente, hace miles o millones de años pasaba lo mismo, pero en esa época su empleo tenía otro destino: la supervivencia. Algo que cortara, se clavara o pinchara -lo que hoy es un cuchillo- servía para sobrevivir cazando, esto es, matando a otro ser vivo con el cual alimentarse. Otras veces, y ahí nace lo innato del empleo letal del cuchillo, se usaba para sobrevivir en situaciones de peligro por el acecho de un igual o de un ser vivo “superior” en la cadena alimentaría. Por tanto, desde hace millones de años el cuchillo está en nuestras manos y por ello su empleo, para atacar a un igual, suele ser muy natural, eficaz y letal.

Si a un lego en el empleo de armas le dejamos en una mesa una pistola con un solo cartucho, y un machete, y le pedimos que ataque súbitamente cuando reciba una señal, será más eficaz con un solo golpe de cuchillo que con ese único disparo. Es lógico, ya lo hemos dicho antes, todos sabemos “empuñar” un cuchillo, o al menos lo hemos hecho millones de veces. Motivado por ese instinto “animal”, que aún nos queda de cuando corríamos delante de los animales “superiores”, sabemos lanzar el puño/cuchillo hacia el lugar donde queremos impactar o clavar.

Por lo anteriormente comentado, muchos instructores adiestran a sus alumnos en el empleo del cuchillo de combate o navaja táctica. Algunos no lo ven acertado, pero la verdad es que, como dice -entre otros instructores- mi amigo y Maestro Cecilio Andrade (recientemente, en su blog, ha escrito de modo sobresalientemente sobre este tema), en determinados casos, la navaja puede ser una útil arma defensiva in extremis. A veces, puede ser “el último cartucho”, otras veces el único.

En nuestro país, España, están proliferando, contra los agentes de policía, los ataques con armas de fuego por parte de delincuentes comunes -sin contar con el empleo que se hace de las armas en las bandas terroristas, pues en ese ámbito siempre ha sido una constante-. El empleo del arma de fuego está aumentando en general, y muy particularmente durante la perpetración de delitos de robo. Pero una cosa es más cierta, y además muy contrastable: diariamente, por parte de los agentes policiales que trabajan en tareas de seguridad ciudadana, se incautan ingentes cantidades de armas blancas por el mero hecho de ser portadas, me refiero al porte, sin uso. Como es preceptivo, esas incautaciones están amparadas por el ordenamiento jurídico positivo.

Cualquier agente de policía que mínimamente esté comprometido con el servicio incautará, anualmente, un buen número de cuchillos, machetes y navajas. Durante cacheos de sospechosos, tanto en controles de policía como en otras habituales circunstancias policiales, muchas de estas armas serán localizadas. La mayoría de la veces, las armas blancas, al igual que las de fuego o las sustancias estupefacientes, se encontrarán ocultas entre las ropas de los sujetos sospechosos e infractores, en los maleteros, las guanteras o bajo los asientos o alfombrillas de los vehículos en los que viajan o conducen.

Las estadísticas lo demuestran, afortunadamente se retiran de las calles más armas blancas que armas de fuego, y la causa es lógica: la gente no se “pasea”, tan alegremente, con pistolas ilegales, pero si lo hace con las navajas y machetes. En el primer caso siempre se cometerá delito, con las consecuencias lógicas que ello acarrea. En el caso segundo se incurrirá, siempre, en infracción administrativa.

Tras lo anteriormente expuesto, hay que decir que si en los enfrentamientos armados -con armas de fuego- las agresiones se inician a cortas distancias, con las armas “de filo” será, como mínimo, la misma distancia la que se use para el acometimiento, cuando no menor. Lo que es un hecho seguro es que, en el instante del apuñalamiento el contacto será más “intimo”, será de “piel contra piel”. Por tanto, quien ha determinado agredir con arma blanca será, casi siempre, altamente eficaz al buscar la letalidad. En España, por suerte para la comunidad policial, no hay un excesivo número de agentes fallecidos por ataques homicidas con estas armas.

Donde la cifra es alta, lamentablemente, es entre la ciudadanía. Se comenten muchísimos ataques mortales o graves con cuchillos, principalmente durante el transcurso de robos, riñas o desavenencias familiares. Daré un dato objetivo, y para mí, cercano: en la ciudad donde ejerzo como policía, durante 2009 se produjeron una decena de homicidios, unos consumados y otros en grado de tentativa. Algunos de estos homicidios han sido especialmente brutales e inhumanos. De esa decena de casos, en el 80 por ciento fueron empleadas armas blancas. La ciudad tiene una población que no supera los 70 mil habitantes. Las cifras de los delitos de lesiones cometidos con armas blancas, sin llegar al homicidio tentando, fueron mucho mayores.

Para el ser humano es más difícil esperar o predecir un ataque con arma blanca. El arma de fuego, incluso si es de tamaño muy reducido, muy difícilmente será ocultada en una mano cuando ya se tiene empuñada el arma. A poco se tenga iluminación, y se preste atención a los movimientos de manos del sospechoso, podrá ser detectada la presencia de una pistola o revolver en las manos de una persona. Con un cuchillo no siempre será tan sencillo. Seguro que muchos de ustedes han encontrado, durante los cacheos, cuchillos ocultos en el ante brazo -bajo la manga de la camisa-. En esas circunstancias el arma “cae” a la mano de forma inmediata y con amplias posibilidades de uso. En esa misma ubicación es imposible portar el arma de fuego, al menos con capacidad súbita y eficaz de uso.

En el año 1992, el agente de policía e instructor de defensa personal/policial Darren Laur, realizó un concienzudo trabajo sobre las reacciones de los policías acometidos con armas blancas. Laur es agente de seguridad en Victoria, BC (Canadá). El trabajo consistió en emplear a 85 agentes durante la requisa o cacheo de un calabozo. Todo lo que ocurriera en la celda sería grabado para su posterior estudio y análisis.

Al preso -en realidad una persona que actuaba como tal- se le pidió que fingiera estar herido o enfermo, de modo que cuando el agente de seguridad se le aproximara para “levantarlo”, lo acometiera con un cuchillo simulado. El arma tenía el filo de la hoja manchada de tiza, así cuando fuera usado para cortar o clavar, sobre el funcionario, dejaría surcos o trazas en la ropa del agente: trayectorias de las puñaladas. El agresor, para desorientar y conseguir mayor desorden, además de apuñalar insultaría y amenazaría con gritos. Ni que decir tiene que los agentes no sabían que iban a ser asaltados, y menos aún en que momento y de que forma.

El resultado del análisis de las filmaciones fue el que seguidamente se expone:

- 72 de los agentes, de un total de 85, no supieron que estaban siendo atacados con un arma blanca. Una vez acabado el “trabajo” fueron invitados a localizar, en sus prendas de vestir, las trazas dejadas por la tiza que se había untando a la cuchilla del machete.
- 10 de los agentes, durante el ataque, fueron consiente de que estaban siendo apuñalados.
- 3 agentes, antes de entrar en contacto con el que iba a ser su agresor, detectaron la presencia del arma en las manos del “homicida”.
- Se alcanzaron varias conclusiones: la mayoría de los agentes fueron sorprendidos por el ataque y agacharon la cabeza a la par que la protegieron por la zona del cuello. Para ello usaron ambas manos y brazos. Esta mayoría se “abandonó” ante su agresor, motivo por el que recibieron muchísimas cuchillas. No fueron capaces de reaccionar de modo reactivo o defensivo.

Los agentes que predijeron el ataque, cuando éste se inició, consiguieron bloquear la mano portadora del arma y comenzaron a golpear, al hostil, con las rodillas y los codos. En estos casos, algo muy instintivo es -todo el mundo lo hace- el huir hacia atrás para ganar distancia. En realidad el cerebro nos ordena ganar distancia, pero no solo nos echamos para atrás con ese fin. Al distanciarnos obtenemos mayor información de lo que ocurre y así podemos tomar una más efectiva medida contra la acción hostil. Como en cualquier otra situación de estrés máximo, algunos de los agentes que neutralizaron la mano atacante no recordaban haber visto el cuchillo.

Una vez más, en este artículo, refiero a Cecilio Andrade. Este instructor y articulista, en su último trabajo publicado trata el tema del arma blanca desde el punto de vista de arma defensiva en casos extremos. Yo, en mi trabajo -éste-, trato el tema desde la perspectiva del empleo letal del arma de “filo”, pero no como defensa sino como arma de la cual proceden muchos ataques contra personas. Por cierto, en el trabajo de Andrade es muy interesante este dato que aporta: el 60 por ciento de las personas atacadas con armas de fuego, sobreviven, pero, por contra, el 60 por ciento de los atacados con armas blancas…fallecen. Tomen nota. Esos datos han sido leídos, ya, en más de un informe técnico. (en la imagen: Cecilio Andrade durante un entrenamiento)

La inmensa mayoría de plantillas policiales entrenan -si acaso lo hacen- supuestos policiales poco reales. Pocas plantillas forman a sus funcionarios en el empleo del arma a distancias extremadamente cortas, cual pudiera ser la de contacto físico y distancia imprescindibles cuando se recibe un ataque con armas blancas. Siempre que puedo lo digo, ahora también: hay que modificar no solo los programas de formación de los agentes, sino la de muchos de sus instructores. Mientras no se reciclen programas y “mentes”, no se modernizará y adecuará la formación a la realidad que se vive día a día en las calles.

Durante este artículo he hablando de armas blancas, o sea, armas clásicas como las navajas, cuchillos o machetes, pero dentro de esta clasificación, y solo a los efectos que aquí hemos tratado, debemos incluir otras herramientas. Me refiero a utensilios que son concebidos, en principio, para otros menesteres, pero que demasiadas veces se portan y utilizan con ilícitos fines. La tijera, el vaso de vidrio o el destornillador, por ejemplo, son utensilios de diario uso personal, doméstico y profesional, pero en muchas ocasiones son, ambos, empleados en acciones violentas. Por ello, estas armas punzantes o cortantes, siempre que se usen para lesionar, serán tan peligrosas como cualquier machete o navaja, cuando no más lesivas.

De todo lo dicho aquí, la conclusión más elocuente que quizás se pueda desprender es que a distancias habituales de identificaciones o cacheos, estas armas o herramientas son tan peligrosas, o más, que las propias armas de fuego. La mayoría de agentes policiales lo saben, pero no siempre es así entendido y sabido por las autoridades judiciales, tampoco por el ciudadano particular lego en temas de seguridad.■

sábado, 5 de marzo de 2011

Éxito total el día 9 de noviembre de 2010 en Can Calderón: CONFERENCIAS POLICIALES

Por: Alex Pérez, (Internacional Police Association, IPA Viladecans)

Como ya saben nuestros socios, a lo largo de la tarde del día 9 de noviembre, se celebró, en el Auditorio de Can Calderón de Viladecans, la Iª Jornada técnica sobre balística de efectos, cartuchería de uso policial y fisiología en el enfrentamiento armado. Para este evento, desde IPA Viladecans, se contactó con el compañero de la Policía Local de La Línea de la Concepción (Cádiz), e Instructor de Tiro de la Asociación Española de Instructores de Tiro Policial (AEITP), Ernesto Pérez Vera.

Ernesto es conocido, entre los agentes de policía de nuestro país, por su participación, como articulista-colaborador, en diversos medios técnicos profesionales. Los artículos de este policía gaditano salen a la luz pública en las revistas: War Heat Internacional, periódico ARMAS, Mouro (sindicato policial cántabro) y también, en otros momentos, en la revista Todo Seguridad.

Ernesto es, además, administrador de su propio espacio en la red de redes. En Internet se pueden leer todos sus artículos, pues él los cuelga en su blog personal. Muchos son los artículos que ha firmado con contenido directamente relacionado con los epígrafes de su conferencia de Viladecans.

La jornada comenzó a las 16:00 horas, y estuvo presidida y presentada por Carlos Miranda Tuá y Francisco Foz Dopico, presidente y vicepresidente respectivamente de la Agrupación de Viladecans, así como del vocal de la misma y organizador del evento, Alex Pérez.

La asistencia fue masiva: más de 90 asistentes, entre funcionarios de policía, militares, seguridad privada y prensa local, acudieron al lugar con la intención de oír cuanto tenía que decir el conferenciante. Los asistentes llegaron desde diversos puntos de España, principalmente, desde Aragón, País Vasco, Comunidad Valenciana, y naturalmente de muchos puntos de Cataluña: Mossos d’esquadra, Ertzaintzas, Policías Locales, Guardias Civiles y agentes del Cuerpo Nacional de Policía se dieron cita en Can Calderón aquella tarde.

El ponente no defraudó, señal inequívoca de que la organización, una vez más, hizo sus deberes. Ernesto se ganó rápidamente al público gracias a su “carácter del sur”, entre risas fue entrando en materia sobre temas muy serios.

El lugar de la celebración, un espléndido salón con buena iluminación y sonido, fue el lugar ideal para que todo transcurriera como se deseaba por todas la partes intervinientes.

Ernesto habló, entre otros temas, de los efectos que provocan en el cuerpo humano las diferentes municiones que son empleadas en la actualidad por los cuerpos policiales; de los falsos mitos existentes entorno al poder de parada, y de las reacciones cognitivas y corporales que se producen en el organismo ante una amenaza real a vida o muerte.

Todo ello amenizado con un sinfín de casos y anécdotas sobre los enfrentamientos armados en España, y su dramática experiencia personal, a la cual sobrevivió.



Expuso los diferentes temas con sencillez, sus explicaciones estaban al alcance de todos y no dudaba en preguntar si alguien tenía alguna duda o quería comentar algo. Como compañero de profesión que trabaja en la calle, su actitud se hacía cercana, hacia que fluyera la comunicación, que surgieran preguntas y comentarios, avalando sus respuestas y teorías, en materia de fisiología, con argumentos demostrados científicamente y por su experiencia personal.
Tras acabar cada una de las ponencias de la conferencia, y sobre todo al final del acto, Ernesto Pérez se vio agasajado por los compañeros asistentes. Aplausos, felicitaciones, fotografías, peticiones de dirección del correo electrónico y teléfono, fueron casi interminables.

El conferenciante agradeció las muestras de respeto, y trató, en la medida de lo que pudo, de cubrir todas las peticiones que los asistentes le hacían.

A todos los asistentes a la Jornada se les entregó, por parte de esta organización, una camiseta conmemorativa y un diploma acreditativo de su presencia en el evento. Al propio conferenciante se le hizo entrega de un diploma de agradecimiento por su colaboración. Significar que a la entrada del auditorio, Ernesto había dispuesto un buen número de ejemplares del periódico ARMAS, en los cuales aparecían algunos artículos de interés policial, los cuales fueron “devorados” por aquellos que pudieron alcanzar un ejemplar.

Nuestra valoración de esta jornada ha sido muy positiva y recomendable para todo aquel que quiera quitarse las orejeras, y ampliar su campo de visión más allá de lo que se imparte en las Academias de Policía.

Desde ésta agrupación queremos agradecer, públicamente, el esfuerzo que han hecho todos los asistentes, en especial los que se tuvieron que desplazar de otras comunidades autónomas. También al Ayuntamiento de Viladecans le corresponde una cuota de agradecimientos, pues sin la prestación del auditorio no se hubiera podido disfrutar de tan magnífico foro de encuentro.

Y como ya viene siendo habitual, hay que dar las gracias a la tienda de equipamiento policial GAMS y al gimnasio DyM (Defensa y Motivación), pues fueron colaboradores muy cercanos en este evento.

Gracias a todos ellos seguiremos intentando hacer jornadas y cursos de calidad e interés.