POLICÍA LOCAL DE TARIFA (Página no oficial)

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sábado, 2 de julio de 2011

Balística Casera (IIª parte): Lunas vs Impactos

Por: Ernesto Pérez Vera

Continuando con mis experimentos de balística casera, hoy le ha tocado el turno a la prueba de tiro contra la luna delantera (parabrisas) de un vehículo turismo. Sin mucho esfuerzo pude hacerme con la luna de un BMW, y para mi sorpresa estaba impecable. Solo presentaba dos leves “picotazos” de esos que a veces son producidos, accidentalmente, por pequeños trozos de piedras durante la conducción en cierto tipo de vías. El propietario la acababa de reponer por otro nuevo, y por suerte llegué a tiempo. Las especificaciones del cristal son: PILKINGTON 43R001047 AS 1 M 83-3 DOT 25, con sello de la firma BMW. El cristal laminado, como son todos los empleados en los parabrisas de coche, está diseñado para prevenir que los fragmentos dañen a los ocupantes del vehículo. El cristal laminado está construido con dos piezas de cristal separadas por una capa de plástico.

La prueba no iba encaminada a comprobar qué tipos de puntas eran capaces de atravesar el cristal, pues todos los disparos fueron efectuados con munición de 9 m/m Parabellum/Luger a una distancia de 3 metros, por tanto, todos los proyectiles tendrían capacidad para “cruzar” el objetivo. Mi idea era otra.

Tras la luna se colocaron garrafas plásticas rellenas de agua, y de 25 litros de capacidad cada una. Los contenedores de 25 litros fueron dispuestos en posición horizontal para ser impactados de “boca a base” o viceversa. En esta disposición se puede tirar sobre un cuerpo –la propia garrafa de forma rectangular- que tiene la anchura aproximada de un hombre medio –distancia entre hombros-. La idea es que, suponiendo que el objetivo fuera un ser humano, la máxima distancia a recorrer por el proyectil, en el torso, fuese la de un disparo que entrara lateralmente durante un enfrentamiento. Cada garrafa tenía una longitud, una vez colocada horizontalmente, de 44 centímetros. Sin duda alguna, todos los proyectiles empelados en el test iban a penetrar el cristal y después impactarían, como poco, en la primera garrafa, ¿pero cuántos conservarían energía bastante como para atravesar los 44 centímetros, e impactar en otro “cuerpo”?

Como ya se dijo en la primera parte de este trabajo casero balístico: “el cuerpo humano, al nacer, es agua en un 75% aproximadamente (60% en la edad adulta), y como la Gelatina Balística tiene un coste económico muy elevado para un particular, y requiere de mucha labor en su preparación, en estos trabajos empleé, sencilla y llanamente, agua. Lógicamente, hay que salvar muchas diferencias. En el cuerpo humano no existe agua estancada como en las garrafas. Las células humanas son las principales portadoras, y conservadoras, de ese agua (agua intracelular). El resto del agua es la extracelular, pues baña a todos los tejidos y circula por la sangre.”

La terna de la tarde se compuso de la siguiente munición: Geco Action 84grs, Remington Golden Saber 147grs, Remington Desintegrator Jacketed 100grs, FMJ Santa Bárbara 124grs, Remington Semi-blindado (Flat Nose) 124grs, Frangible Fiocchi 82grs, Fiocchi EMB 92grs, Fiocchi ZP 100grs, Fiocchi Black Mamba 100grs, Hirtenberger plomo desnudo, Fiocchi Plomo grafiteado Gas-Check 123grs y RUAG SeCa 99grs. El elenco entró en escena de la mano de una pistola Glock-26.

La dureza que presenta la luna de un coche hace que cualquier proyectil, incluso aquellos de los que más se puede esperar, pierda gran parte de su energía al impactarlo. De tratarse de una situación real: yo desearía que mi “bala” pudiera atravesar la luna, pero tras ello necesitaría que conservara suficiente energía como para penetrar, con eficacia lesiva, un cuerpo humano. Pero solo un cuerpo. De poseer exceso de capacidad perforante, por no haberse deformado y transferido energía bastante en el cristal, podría atravesar más de un cuerpo humano dentro del vehículo (típico de los sobrepenetradores proyectiles blindados/FMJ, y otros convencionales).

Como Policía que soy, mi idea era averiguar que tipo de proyectiles, de todos los evaluados, se detendrían en la primera garrafa (teóricamente un torso humano) sin alcanzar a otro contenedor (otro ser humano, ocupante del vehículo, al que se provocarían heridas: víctima colateral).

El resultado de la prueba, una vez más llevada acabo sin medios técnicos científicos, me ha servido para sacar conclusiones muy personales. El blindado ha hecho de las suyas. Comprobé lo que esperaba. El proyectil encamisado atravesó la primera y la segunda garrafa, pero se detuvo al golpear en la tercera (“dos cuerpos atravesados con una misma bala”). La punta semi-blindada no llegó a salir de la primera garrafa, pero la fracturó con su impacto de intento de salida. El proyectil semiblindado, con cierta deformación, fue hallado dentro de la primera garrafa. En éste caso se “comportó”, pero no suele hacerlo siempre así. La técnica científica adecuada, para éste y otros trabajos, hubiera supuesto hacer 10 disparos con cada uno de los tipos de proyectiles empleados, y del resultado obtenido se hubiera extraído una media. La cosa no se hizo así, de ahí el título del trabajo (Casero).

Un proyectil Golden Saber también salió del bidón directamente impactado, pero como el semi-blindado no penetró en el otro contendor, aunque éste fue golpeado. El Golden Saber no fue encontrado en garrafa alguna, sino en el suelo, (podría haber producido una lesión leve en el cuerpo de un tercero, y solo grave en las cuencas oculares de una víctima colateral)

Los proyectiles italianos EMB y Black Mamba, se comportaron como si fueran puntas blindadas: llegaron, tras penetrar en la luna del coche, hasta la segunda garrafa, siendo allí halladas las dos puntas. La EMB no presentaba deformación importante, es más, hasta la FMJ presentó más desperfectos en su propio cuerpo. Sin embargo, la Black Mamba se descompuso en núcleo y camisa, quedando la envuelta incrustada en la segunda garrafa, y el núcleo, totalmente deformado, en su interior.

Por su parte, la ZP (otra italiana) –a la que erróneamente se le atribuyen propiedades frangibles- entró hasta la primera garrafa y consiguió abollarla en un intento fallido de salida. La punta fue localizada casi sin deformación alguna. Buen comportamiento tuvo la punta Desintegrator de Remington: penetró solo la primera garrafa, siendo encontrada la envuelta metálica, totalmente abierta, dentro de la garrafa. Parte de la sustancia pulverulenta que conforma el núcleo de ésta punta, fue encontrada dentro de la envuelta, siendo localizado el resto del “polvo” en el fondo de la garrafa y disuelta en el agua. El proyectil suizo SeCa penetró solo en la primera garrafa, pero no presentó casi ninguna deformación. Como sostiene su fabricante, y yo mismo he comprobado: ante cuerpos blandos (cuerpo humano) se expande y trasmite toda la energía que conserva en el instante del impacto, pero ante cuerpos duros se “entaca” y se comporta cual blindado.

Al igual que el ZP y el Desintegrator, el resto de proyectiles penetraron solo en la primera garrafa. No me sorprendió el resultado de la punta Frangible de Fiocchi: tras cruzar el duro cristal, penetró, con capacidad lesiva, en la garrafa. El proyectil fue recuperado en el interior de la garrafa, habiendo perdido, aproximadamente, un 50% de su masa. La parte delantera de la bala se desintegró en el impacto y cruce de la luna laminada. Esto confirma lo que ya sabemos, y es que los frangibles solo cumplen su misión desintegradora ante cuerpos muy, muy duros. Ante cuerpos blandos, o “medianos”, se comportan como una bala convencional. Dicho esto, no subestimemos la duraza de la luna, pues consiguió deformar, más de lo esperado, incluso al proyectil blindado.

Las puntas Golden Saber y Action se deformaron muy bien incluso atravesando el cristal. Pero como vimos antes, el Golden tocó a un bidón “colateral”. Por contra, el Action fue, para mí, el vencedor de la prueba: solo penetró un cuerpo, y además transfirió suficiente energía al agua del contenedor, pues quedó casi completamente expandido, sin perder masa. Y todo eso después de romper y cruzar la luna. Las puntas expansivas, sean o no sean del tipo hueco, están diseñadas y construidas para que se deformen homogéneamente al impactar en cuerpos blandos (cuerpos carnosos/acuosos como el humano). La deformación del proyectil hace aumentar su sección, y con ello se consigue transmitir más energía al cuerpo impactado. Esto también reduce, y mucho, el riesgo de sobrepenetración. Pero todo ello, a la par, aumenta el canal o conducto de la herida que afecta a los órganos corporales alcanzados en un cuerpo.

Buen comportamiento mostraron los dos proyectiles de plomo que se usaron la prueba. Me sorprendieron. Ambos actuaron del mismo modo. Uno era grafiteado (punta color negro con grafito para lubricar el cañón y reducir el emplome del mismo) y además con Gas-Check (chapa metálica en la base del proyectil de plomo, con la idea de que los gases y la pólvora no entren en contacto con el plomo). La otra punta era de plomo desnudo, y ambas, tras penetrar la luna, quedaron alojadas en el primer bidón. Las dos puntas fueron recuperadas con una buena deformación. Naturalmente, no podremos saber hasta que punto penetraron con energía en la garrafa. Lo ideal hubiera sido que hubieran alcanzado con energía, aproximadamente, los primeros 25 centímetros de recorrido dentro de la garrafa. Esa distancia, en un cuerpo humano, permitiría alcanzar órganos vitales en la caja torácica, y también por debajo de ella.

En cualquier caso, todos los proyectiles, tras el impacto, provocaron la eyección de trozos de cristal. Esos trozos, tanto por su tamaño como por la fuerza de la propia eyección, podrían producir lesiones oculares al propio tirador (caso de estar excesivamente cerca del vehículo sin protección ocular). También se produjeron proyecciones de cristal hacia el interior del vehículo, lo cual, también, podría producir lesiones oculares a los ocupantes del vehículos, tanto a los más cercanos al punto de impacto como a los que estén algo más distanciados. De realizarse prácticas de este tipo, es conveniente usar gafas de protección adecuadas (en realidad se deben usar en todos los entrenamientos con armas).




La lógica y la sensatez nos indican que NO es aconsejable el uso de proyectiles que proporcionan riesgos extras, al menos no es lo ideal para misiones de seguridad y defensa. En el caso de los blindados/FMJ, tenemos que saber que son los proyectiles que más ampliamente se emplean en España, y eso que es sabido, o debiera ser así, que son los que más perforan (atraviesa más de un cuerpo). También son los que más favorecen el rebote.

El borrador del nuevo Reglamento de Armas, que será aprobado mediante RD si nadie lo remedia, va a prohibir a particulares, para las armas cortas, el uso de proyectiles expansivos. En el vigente Reglamento –con fecha de caducidad- se prohíbe, para particulares y en armas cortas, el uso de las Puntas Huecas, pero los proyectiles del tipo SeCa y Action pasaban el “filtro”, pues no presentan oquedad alguna; por tanto no son Puntas Huecas desde ningún punto de vista, tampoco desde el administrativo. En breve, cuando el borrador se convierta en la realidad de un Reglamento en vigor, todo proyectil que esté diseñado para deformase, aún no siendo Punta Hueca, (caso de SeCa y Actión, por ejemplo) quedará prohibido para los particulares. Un error no perdonable.

Puede que un tirador que ampara sus armas cortas en la Licencia “F” (tiro deportivo) no precise de proyectiles expansivos, de acuerdo, lo admito, pero estos no son los únicos particulares que usan armas cortas. Los ciudadanos con Licencia “B” también las usan, y además las portan por las calles. Estos ciudadanos con Licencia tipo “B” son todos esos particulares, sean jueces, fiscales, funcionarios de prisiones, detectives privados o joyeros, que están legitimados para portar, las 24 horas del día, su arma bajo la ropa. Pero el hecho de poseer esa “codiciada” licencia no les rebaja de seguir siendo particulares.

Para el Reglamento de Armas solo existe otra “especie” reconocida, y es la de los funcionarios armados (FAS, FYCS y SVA). Por tanto, los ciudadanos que pueden portar sus armas defensivas, no podrán emplear más que municiones convencionales (con el que será nuevo Reglamento, principalmente blindadas), precisamente las menos aptas para defensa. Un gran contrasentido.

¡Bueno¡ hay más. El innombrable borrador prohíbe todo proyectil expansivo, por ello puede que el legislador considere al semi-blindado un proyectil de ese tipo. Si eso es así, ni tan siquiera los Vigilantes de Seguridad y Escoltas Privados podrán emplear las municiones semi-blindadas, pero sí las de plomo y las blindadas. ¡Patético!. Pero digo yo, ¿es que las puntas de plomo no son más expansivas y deformables que las FMJ, por ejemplo…? Pues sí, lo son. En cuerpos duros, las puntas de plomo se deforman y expanden mucho más que las semi y las blindadas.

¡Ufff! Al final veremos a ver: solo se van a poder usar las blindadas. Eso sería tremendo, otra vez aumentaría el empleo de la munición que más sobrepenetra y que más rebota.■

miércoles, 23 de febrero de 2011

TEST balístico casero: rebotes y transferencia de energía (Iª parte)

Por:Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo

En su momento redacté un artículo sobre mis experiencias balísticas sobre Gelatina, y en él dejé plasmadas las conclusiones evidentes que las pruebas dejaron al descubierto. Usando una pistola semiautomática del calibre 9 m/m Parabellum, se dispararon cartuchos montados con una gran variedad de proyectiles policiales. A grosso modo, esto es lo que se pudo comprobar sobre la Gelatina: los proyectiles convencionales de plomo, semi-blindados y blindados sobrepenetraron en exceso y no transfirieron suficiente energía como para ser considerados eficaces en la provocación de heridas de entidad mayor. Sin ser un proyectil convencional, el Frangible tampoco transfirió mucha energía a la Gelatina, y también sobrepenetró en exceso.

Por contra, los cartuchos montados con proyectiles deformables o expansivos, como los de Punta Hueca o similares, no penetraron tanto como los convencionales, solo lo justo, y además se deformaron tras el impacto. Con la modificación de su forma aumentaron su sección, y con ello consiguieron una mayor transferencia de energía en la Gelatina. Con estos resultados se producen canales superiores en las heridas. Esos canales son los conocidos como cavidades permanentes y temporales (las cavidades temporales quizás merezcan un matiz aparte). En la Gelatina se pueden estudiar y ver, muy claramente, las cavidades permanentes. También se puede medir el recorrido total, e interno, que el proyectil alcanza en el cuerpo impactado (en este caso Gelatina). Por cierto, lo ideal es, según los estudios científicos del FBI, 28 centímetros en un cuerpo humano.
(Ver:http://tirodefensivocampodegibraltar.blogspot.com/2009/08/proyectiles-de-uso-policial-y-sus.htmldegibraltar.blogspot.com/2009/08/proyectiles-de-uso-policial-y-sus.html)

Como la Gelatina tiene un coste económico muy elevado para un particular, y requiere de mucha labor en su preparación, y además el cuerpo humano al nacer es agua en un 75% aproximadamente, decidí, sin mucha parafernalia científica –ninguna-, disparar sobre agua estancada en un bidón. Más casero imposible. Lógicamente, hay que salvar muchas diferencias: el cuerpo humano es, en la edad adulta, agua en un 60% (menos que al nacer), pero ese agua no permanece estancada en puntos concretos de la anatomía. Las células humanas son las principales portadoras, y conservadoras, de ese agua (agua intracelular). El resto del agua es la extracelular, pues baña a todos los tejidos y circula por la sangre.

En una finca privada se dispuso de los medios materiales “científicos” necesarios para el test: el bidón de 200 litros de capacidad, el agua y una plataforma elevada de tres metros respecto al suelo. Desde la altura que daba un muro, se dispararon, contra el agua, numerosos cartuchos diseñados para uso policial. Para evitar la fractura del fondo del bidón, en caso de que algún proyectil estuviera “sobre alimentado”, se colocó en el interior del mismo, y en el fondo, una plancha de acero que pudiera detener a los proyectiles excesivamente “animados”.

La prueba se efectuó en “V3”, -distancia de 3 metros entre el agua y la boca de fuego- El arma empleada fue una pistola Glock-26, y el elenco de munición fue el siguiente: Fiocchi Black Mamba 100grs, Geco Action de 84grs, SeCa 99grs. de Ruag, Fiocchi EMB 92grs, Semiblindado Sellier & Bellot 124grs, Frangible Greenshield Simunition 82grs, Fiocchi ZP 100grs, Blindada de Santa Bárbara 116grs, Remington Disintegrator con proyectil Jacketed 100grs, Remington Golden Saber 147grs, y otras puntas huecas recargadas de Hornady y Winchester, ambas de la serie XTP 124grs. de sus respectivas firmas.

La prueba iba demostrar lo que yo ya conocía: los proyectiles convencionales no se deformarían, y algunos alcanzarían, con cierta velocidad, el fondo del barril, eso sí, tras el golpe final no presentarían deformación, si acaso leve. Se cumplió. Los proyectiles blindados de Santa Bárbara no se deformaron prácticamente nada, y seguramente, lo poco que lo hicieron, lo fueron tras golpear en la placa de acero que se hallaba en el fundo del bidón. Las puntas Fiocchi Zero Pollution, las ZP, no se deformaron nada en absoluto. Las Frangibles de Simunition quedaron intactas, no se perdió ni un “grano”. La semiblindada de S&B se deformó levemente, señal de que pudo, como la blindada, tocar el fondo de acero con cierta velocidad. El caso de ésta última punta, y de la blindada, evidencia sobrepenetración: los proyectiles tocaron, con suficiente velocidad, el fondo de acero del enorme bidón de 200 litros de agua.

El tema de la sobrepenetración debería tenerse más en cuenta por las instituciones con carta en estos temas. Las puntas que son capaces de traspasar objetivos y mantener energía para alcanzar otros, son muy peligrosas. Entre los proyectiles convencionales, el rey de peligro y riesgo de daños colaterales, por sobrepenetración, es el blindado o FMJ. Es precisamente el que más se usa entre los agentes policiales, en unos casos a nivel privado y en otros a nivel oficial de dotación. A la mente se me viene el triste suceso acaecido, en diciembre del año 2006, en la Academia de la Guardia Civil de Baeza: un profesor de tiro, por accidente, disparó un proyectil blindado contra uno de sus compañeros docentes, y ese proyectil, tras cruzar el tórax del agente, alcanzó de lleno el corazón de un alumno. Con mucha seguridad, me atrevo a decir que otros proyectiles nunca hubieran llegado a tanto. El suceso lo protagonizó una bala blindada de 9 m/m P. Por cierto, tras eso, y seguidamente al incidente, al mismo instructor se le “escapó” otro disparo que hirió en el pie, de modo leve, a otro alumno. En resumen: un herido leve, otro muy grave y otro fallecido, y los dos últimos por una misma bala…

Continuamos con la exposición del trabajo hidráulico. Los proyectiles expansivos, entre ellos los de punta hueca, no solo acabaron completamente abiertos el fondo del bidón, sino que, al impacto con el agua, siempre desalojaron cierta cantidad de líquido. Esto último, el desalojo de agua tras el impacto, es algo que no se consiguió con las puntas convencionales: no salpicaban prácticamente agua, por tanto, no transferían energía en buena o gran cantidad. Todos estos proyectiles quedaron expandidos totalmente. Fueron especialmente “brutales”, por el desalojo masivo de agua, los impactos de los SeCa, Geco Action-1, Golden Saber, Desintegrator, EMB. Me sorprendió mucho el resultado alcanzado por los cartuchos italianos Black Mamba. Estos cartuchos de Fiocchi se abrieron completamente, quedando cual moneda aplastada pese a que, en principio, su estructura no presentaba aspecto expansivo. Impactaron con energía en la placa de acero que se situaba en el fondo del bidón: dejaron marcado el impacto. El cuerpo de este proyectil está construido con una mezcla de zinc y de cobre, y al ser de peso muy liviano impactaba a una gran velocidad, y con muchísima energía. Del proyectil Desintegrator solo fue recuperada la camisa o envuelta metálica, su contenido pulverulento se “perdió” en el líquido, pero también desalojó mucha cantidad de agua en el impacto.

Creo que a nadie se le escapa que si un proyectil alcanza casi el doble de su diámetro, de modo homogéneo tras el impacto, y sin perder masa, producirá heridas de mayor entidad que aquellas puntas que no se deforman al impactar, a iguales distancias y en el mismo tipo de objetivo. Eso sí, aquí, al tratarse de líquido y disparándose en vertical, no se puede saber en que punto se hubiera detenido el proyectil en su recorrido total: por pura inercia y gravedad, todos los proyectiles terminaban apilados en el fondo del bidón. Tampoco podremos saber en que momento comienzan a expandir las puntas deformables. Pero bueno, esto es lo que es, una prueba “casera” que seguro hace pensar a más de un usuario.

Otro factor ha sido estudiado caseramente con respecto al comportamiento de los proyectiles: los rebotes. Sobre una plancha de acero impenetrable, por su enorme grosor, disparé, también con una Glock 26, varios tipos de proyectiles: SeCa, ZP –Zero Pollution de Fiocchi-, Frangible y FMJ –blindado-. La distancia de tiro fue de 3 metros.

El resultado de cada disparo fue distinto según el ángulo de incidencia del proyectil sobre el cuerpo metálico. Cuando se disparó en ángulo aproximado de 90º, la punta SeCa se deformó completamente sin perder masa alguna. El proyectil fue localizado en el suelo, y justamente debajo del punto de impacto. Cuando se probó con la frangible, nada pudo ser recuperado de modo sólido. La punta se pulverizó por completo. La punta ZP, que según Fiocchi posee cierta propiedad frangible, se descompuso en pequeños trozos de camisa y estaño –el núcleo es de ese material-. Los pequeños fragmentos que quedaron de la ZP, en mi opinión, pueden ser lesivos, pero no letales. No es, para nada de nada, frangible. Creo que los pequeños fragmentos de la ZP podrían producir, en el sistema ocular, lesiones graves o muy graves. Estos fragmentos quedaron esparcidos ante la zona de impacto, pero justo bajo ella.

Por último, del FMJ o blindado no fue localizado fragmento alguno de la punta. Seguramente se descompuso en pequeños y medianos fragmentos de plomo y latón, pero no fue posible localizar nada. Los fragmentos, muy probablemente, se confundieron con el entorno del escenario en el que se realizó la prueba. Lo dicho, todo es casero…

Cuando se disparó en ángulo de impacto de entre 45º y 60º, contra la misma superficie metálica y a la misma distancia, se consiguió el resultado esperado: todos los proyectiles rebotaron, incluido el frangible. Todas estas puntas fueron a detenerse contra la misma zona de un talud de barro. En mi opinión, esos proyectiles poseían capacidad lesiva letal. Estas balas, incluso las frangibles, fueron recuperadas achaflanadas pero conservando toda su masa.

Con munición FMJ de las marcas Sta. Bárbara, Fiocchi y Remington, y con cartuchos SeCa, disparé también contra bloques de hormigón que tenían una capa de cemento enfoscado. Para esta prueba, la distancia fue de 5 metros, y el resultado acabó siendo, a grosso modo, el esperado: las puntas FMJ rebotaban contra el enfoscado de cemento, sin que el proyectil perdiera masa, quedando totalmente deformado de un modo muy homogéneo el proyectil. Sin embrago, cuando el enfoscado se caía (por la fuerza de los sucesivos impactos), y quedaba al descubierto el bloque de hormigón “desnudo”, la punta FMJ siempre penetraba la primera “pared” del bloque. En este segundo caso, el proyectil, tras atravesar los granos de hormigón, se descomponía en camisa y núcleo de plomo, perdiendo gran parte de su masa.

En las mismas circunstancias se usó munición suiza SeCa del Grupo Ruag, siendo éste el resultado: casi idéntico al caso de la munición blindada/FMJ. ¿Qué se desprende de esta observación?, muy sencillo, que la punta SeCa, como difunde el fabricante, ante cuerpos “blandos”, como el humano, transfiere mucha energía mediante la deformación controlada y homogénea de la punta. Pero ante cuerpos duros, como el acero o el hormigón, se comporta como un blindado: se “entaca” y tira “palante…”

Para finalizar, decir que el proyecto de Real Decreto del nuevo Reglamento de Armas, que con seguridad será aprobado tal cual se presenta en el borrador, prohíbe el uso, tenencia, compraventa y publicidad de los cartuchos que montan proyectiles EXPANSIVOS, así como los simples proyectiles, siempre que sean destinados a ARMAS CORTAS para PARTICULARES. Ahora, lamentablemente, se amplía la prohibición. El Reglamento de Armas aprobado por RD 137/1993 (en vigor aún, pero por poco tiempo) prohíbe lo mismo que el borrador al que se hace referencia, pero solo si se trata de proyectiles de Punta Hueca (que poseen una oquedad física en la cabeza y que administrativa y burocráticamente posean esa catalogación ministerial) y de proyectiles Dum-dum (modificados artesanalmente para que expandan por encima de previsto)

Hasta ahora se escapaban de la “quema”, si se poseía habilidad burocrática, los proyectiles “no huecos” que, por su configuración o composición, expanden tras el impacto en superficies o cuerpos blandos. Ahora no, ahora esos también son defenestrados al abismo. Una pena. Parece que los asesores de los redactores de las normas no se van a enterar nunca. Las puntas expansivas (sean puntas huecas o no) sobrepenetran menos, reducen en cierto grado el riesgo de rebote, y sobre todo, casi siempre, con menos impactos sobre una persona se pueden producir “fueras de combate” en menor tiempo. Esto último reducirá el número de disparos que tengan que recibir los tipos a los que nos veamos obligados a disparar.

Por último, y para acabar, quiero dar las gracias públicamente a mi amigo F. Acosta, pues sin su bidón, su agua y su finca, no hubiera podido disfrutar del “experimento”. También es de justicia mencionar a Eugenio M. Fernández Aguilar, Profesor de física y entusiasta de su profesión. Eugenio deseaba estar presente en la pruebas, pero no fue posible, aún así, ha seguido el trabajo antes de su publicación. El profesor administra un buen blog sobre física: http://www.cienciaxxi.com/ ■

miércoles, 14 de abril de 2010

LEGALIDAD DE LAS PUNTAS HUECAS EN LAS F.Y.C.S. DE ESPAÑA

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo

A menudo, se oye en los medios de comunicación que, las municiones con Puntas Huecas están totalmente prohibidas en España. Algunos dicen que, incluso están prohibidas para los propios agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. No solo los informadores de prensa se manifiestan en esos términos, sino que, es frecuente oír la misma afirmación de boca de agentes policiales, Jefes o Instructores de Tiro de las propias Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, esto último, es más lamentable que oírlo en la prensa no especializada.

Hasta cierto punto es comprensible que los periodistas o informadores de los medios de comunicación, cometan esos errores, metiéndose en pantanos de fango de los que no pueden o no saben salir. Es compresible porque ellos no son juristas ni son profesionales de las armas y la seguridad, y además, más justificación tienen al errar en sus aseveraciones, cuando descubren al público, que la fuente de información periodística es un funcionario de la F. y C. S.

Con frecuencia, y ligereza, a los agentes policiales, tenga la categoría profesional que tenga y sean del Cuerpo que sea, se les suele considerar expertos en determinadas materias, principalmente, en estos asuntos.

De una vez por todas, se debe zanjar el tema de la legalidad de las Puntas Huecas en España. Y también de una vez por todas, digamos a los seudo expertos aquello de: ‹‹zapatero, a tus zapatos››

Para entender un tema hay que estudiarlo, y además, a fondo y pormenorizadamente, eso, es lo que haremos, ahora, aquí con el vigente Reglamento de Armas y con los proyectiles de Punta Hueca.

El Real Decreto 137/93 de 29 de enero, aprueba el Reglamento de Armas, actualmente en vigor, y en su artículo 1º, 4º dice textualmente:

“QUEDAN EXCLUIDOS DEL ÁMBITO DE APLICACIÓN DE ESTE REGLAMENTO, Y SE REGIRAN POR LA NORMA ESPECIAL DICTADA AL EFECTO, LA ADQUISICIÓN, TENENCIA Y USO DE LAS ARMAS POR LAS FUERZAS ARMADAS Y LAS FUERZAS Y CUERPOS DE SEGURIDAD. PARA EL DESARROLLO DE SUS FUNCIONES TAMBIÉN QUEDAN EXCLUIDOS LOS ESTABLECIMIENTOS E INSTALACIONES DE DICHAS FUERZAS Y CUERPOS”

Otro artículo de esta, vigente, norma jurídica, es también de especial interés en el tema que nos ocupa, me estoy refiriendo al artículo 5º, f. Este artículo dice:

Artículo 5º “QUEDA PROHIBIDA LA PUBLICIDAD, COMPRA VENTA, TENENCIA Y USO, SALVO POR FUNCIONARIOS ESPECIALMENTE HABILITADOS, Y DE ACUERDO CON LO QUE DISPONGAN LAS RESPECTIVAS NORMAS REGLAMENTARIAS DE:”

f.- “LAS MUNICIONES PARA PISTOLAS Y REVÓLVERES CON PROYECTILES DUM-DUM O DE PUNTA HUECA, ASÍ COMO LOS PROPIOS PROYECTILES.”

De todo lo anteriormente expresado, y, textualmente, extraído del Reglamento de Armas, se desprende sin género de dudas que:

1º.- En España, la cartuchería de Punta Hueca, solo está prohibida para ser usada por armas cortas (pistolas y revólveres) así pues en armas largas se pueden usar. De hecho, son las más usadas en monterías o caza mayor, naturalmente, con armas largas. No obstante, existen armas largas, en nuestro país, que están recamaradas en calibres tradicionalmente de pistola o revólver, por ello, es muy habitual ver a personas que, en cacerías o clubes de tiro, usan carabinas de cerrojo, palanca o semiautomáticas, en calibres tales como: 9mm Parabellum ó .357 Magnum, por ejemplo.

Quiere eso decir que, un usuario de carabina, del calibre 9mm Parabellum, podrá adquirir y usar de modo legal munición con Punta Hueca, aún siendo ese tirador, un civil “de arma larga”. Pero NO podrá usar en sus armas cortas (si las poseyera) esos mismos cartuchos.

2º.- Otro punto que debe quedar claro tras el análisis de los artículos precedentes es que, los funcionarios especialmente habilitados, SÍ pueden portar y usar los cartuchos de Punta Hueca. El dilema es… ¿Quiénes son esos funcionarios ESPECIALMENTE HABILITADOS de los que habla el Reglamento de Armas…?. La respuesta es tan sencilla, que la gente no la ve, aún estando en sus narices. A menudo la gente que habla de estos temas dice, y lo dice por que lo cree, y lo cree porque lo oyó a alguien a quien consideró experto que, solo agentes de unidades especiales del Cuerpo Nacional de Policía o de la Guardia Civil, están autorizados para hacer uso de las Puntas Huecas en sus armas.

Es un error creer eso, la cosa es mucho más sencilla. Todo funcionario está obligado a usar el material que le sea entregado por su administración, así pues, y por ejemplo, será obligatorio que un agente de la G.C., utilice la munición que de dotación le es entregada por sus jefes o responsables de armamento y material; del mismo modo ocurre en el C.N.P., y como no podría ser de otro modo, también en los cuerpos de Policía Local y Autonómicos, ocurre lo mismo.

De este modo, si el Ayuntamiento, en el caso de Cuerpos de Policía Local, adquiere munición de punta de plomo y la entrega a sus funcionarios, esa debe ser la munición a emplear de modo oficial y reglamentario, por los agentes. Y si el Ayuntamiento, por consejo de un especialista, decide adquirir munición de Punta Hueca, y con ella dotar a sus agentes, pues ya, se debe tener a tal munición por material reglamentariamente adjudicado.

3º.- El punto anterior está directamente ligado al hecho de que, el artículo 1º, 4º del Reglamento de Armas, dejó meridianamente claro, lo siguiente: las F. y C.S. (CNP, GC, Cuerpo dependientes de las Comunidades Autónomas y Cuerpos de Policía Local) están excluidos de la aplicación del Reglamento de Armas, en lo que concierne a ADQUISICIÓN, TENENCIA Y USO DE ARMAS. Eso, incluye un componente tan vital como son los cartuchos que usan esas armas.

De forma clara, se entiende que cada Cuerpo dictará normas al respecto, así pues el Cuerpo de Policía Local que con buen criterio decide adquirir cartuchos de Punta Hueca, para entregar a sus agentes, podrá hacerlo sin ningún tipo de temor o cortapisa por parte de la Intervención de Armas de la Guardia Civil. Pese a parecer tan sencillo, y lo es, es muy frecuente detectar reticencias por parte de las Intervenciones de Armas de la GC, no se si por desconocimiento, o si lo hacen por otros motivos, pero el caso es que las reticencias, existen. A veces, creo que, también por complejos y prejuicios de los solicitantes.

Una vez aclarados puntos vitales; sería bueno dejar plasmado aquí aunque sea de una forma muy somera y básica, las ventajas de la cartuchería de Punta Hueca.

Dos son las ventajas que más se pueden destacar, en este tipo de cartuchos, frente a los usados de modo tradicional en nuestras F. y C.S. El más ventajoso de los factores es el de la mayor Transferencia de Energía al cuerpo impactado, entendiendo, en este caso, por Transferencia de Energía: ‹‹la capacidad que tiene un proyectil para transferir la energía, que aún pudiera conservar, al cuerpo contra el que impacta››

A mayor transferencia, más deformación del proyectil (variación de su forma) y a más deformación de ese proyectil, más masa será destruida, en el cuerpo impactado. Con una mayor deformación, también será mayor, la herida provocada en el impacto y durante la penetración y recorrido a través de los órganos afectos. El canal de salida de sangre, también debería ser mayor.

Es un error, muy común, creer, y decir que, la Punta Hueca es más perjudicial para el uso policial, o decir aquella frase que con frecuencia se oye en prensa y tertulias, y que viene a decir eso de: “la Punta Hueca MATA más..”. Insisto en que es un error. Si usamos Punta Hueca, de cierta calidad, en un caso de legítima defensa amparada por nuestro ordenamiento jurídico, y siempre que, ese o esos disparos se coloquen en la zona del cuerpo deseado, es más que probable que, con pocos disparos dejemos fuera de combate al agresor.

Quizás con uno o dos disparos bien “colocados”, consigamos un K.O. Mientras que, con proyectiles de plomo, blindados o semiblindados y situando los impactos en la misma zona del cuerpo, es, casi seguro que, el sujeto continuará en su intento de abatirnos, obligándonos a seguir disparando contra él. Por ello, a veces, para derribar y neutralizar una agresión, se deben hacer uso de demasiados impactos contra el atacante, mientras que, en la mayoría de ocasiones en que se usó proyectil de Punta Hueca, con pocos disparos se pudo neutralizar el avance lesivo del atacante.

Como ejemplo de lo anteriormente expresado, recordemos el caso real siguiente: El 28 de noviembre de 2008 en la ciudad alicantina de Petrer, se produjo un tiroteo entre dos atracadores, de una entidad bancaria, y agentes de la P.L. y del C.N.P. Como resultado de la refriega, dos agentes del C.N.P. resultaron heridos por los disparos, uno de ellos recibió tres impactos, de los cuales uno, impactó en la mandíbula. Los atracadores también recibieron varios disparos. Uno de los delincuentes acabó herido por dos impactos en el pecho y el otro falleció tras recibir siete impactos repartidos por distintas partes de su cuerpo. Incluso cuando, el atracador, ya había recibido los tres primeros disparos, seguía esgrimiendo su arma, en dirección a los agentes. En este caso, los agentes de ambos cuerpos, usaron proyectiles semiblindados tradicionales.

Siempre será mejor justificar judicialmente dos disparos, aunque sean de Punta Hueca, en el cuerpo del agresor, que no tener que justificar siete disparos con proyectiles de los más tradicionales y comunes, como son: los de plomo, los blindados o los semiblindados. Los tres tipos de proyectiles referidos, son los más ampliamente usados en España, no solo a nivel policial y defensivo, sino deportivamente.

La segunda ventaja que aporta la Punta Hueca frente a las tradicionales “puntas” es, la menor sobrepenetración. Quiere eso decir que, un proyectil tradicional de los mencionados antes, es capaz de provocar heridas graves a terceros una vez que, el proyectil, atraviese el cuerpo del sujeto primeramente elegido como objetivo. De hecho es muy habitual que los proyectiles comunes, sobrepenetren sus blancos y continúen un errático recorrido, sin que el tirador que los disparó, pueda predecir donde, cuando y contra que objetivo se detendrá en su recorrido. (Ocurrió en Madrid hace un año, durante un tiroteo en plena calle)

Las Puntas Huecas, dada su mayor facilidad de deformación al impactar, y durante la transferencia de energía, no suelen abandonar el cuerpo impactado, quedando, normalmente, alojados en algún órgano corporal, del sujeto que recibió el disparo. En los casos en que sí abandona el cuerpo impactado, suelen hacerlo con poca capacidad lesiva, evitando con ello daños colaterales. Tengan siempre presentes esta frase: ‹‹CUANDO UNA BALA NO DA EN SU OBJETIVO, ES QUE NO DA DONDE QUERÍAMOS Y SI NO DA DONDE QUERÍAMOS...DARÁ DONDE NO QUERÍAMOS››

Son muchos los que aún creen que las puntas semiblindadas y las de plomo, aventajan a las blindadas de igual calibre, en lo relativo a efectos favorables a la incapacitación física del agresor, es un error, créanme. Las puntas de plomo, blindadas, frangibles y semiblindadas se comportan casi de idéntica forma, siempre que impacte en las mismas zonas corporales. De verdad, las diferencias son mínimas. Este tema lo dejamos para otro artículo aparte, porque da para escribir mucho.

A modo de referencia y ejemplo, puedo decir que son muchos los Cuerpos de Policía Local en nuestro país, los que usan como dotación oficial diversos tipos de cartuchos con Puntas Huecas. Recientemente la P.L. de Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, con una plantilla de agentes bastante reducida, ha comenzado a portar cartuchos Remington Golden Saber HPJ en sus armas de dotación.

Casi al mismo tiempo, varias plantillas de P.L. de la C.A. de Extremadura, de Madrid y de la Provincia andaluza de Córdoba, han entregado este tipo de cartuchos, a sus agentes. Hace tiempo, quizás más de quince años, se comenzó a entregar de modo oficial a los agentes de P.L. de Rianxo, en la provincia La Coruña, este mismo tipo de cartuchería para sus pistolas Glock. Por cierto, fueron casi pioneros en España, en el empleo de esta marca de pistolas. Podría seguir enumerando más municipios, en los que se usan cartuchos de Punta Hueca, pero me quedo solo con estos pocos ejemplos de ciudades, donde, me atrevo a decir que, existe poca incidencia criminal, pero aún así, tienen agentes que van especialmente bien dotados de material. Seguramente, se dejaron asesorar eficazmente por un profesional del tema

A nivel de cuerpos estatales, también se usan. En sus armas cortas y subfusiles, por ejemplo, los agentes del GEO, UEI y GOES, usan munición de punta hueca, normalmente, Golde Saber. También, algunas unidades, o equipos de protección de personalidades, usan este tipo de cartuchos.■

PUBLICADO EN REVISTA ARMAS.ES Nº13 DE DICIEMBRE/ENERO 08/09
PUBLICADO EN REVISTA WAR HEAT INT. Nº83 DE NOVIEMBRE DE 2009

miércoles, 31 de marzo de 2010

PROYECTILES MÁS COMUNES DE USO POLICIAL, Y SUS COMPORTAMIENTOS...

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo


Los cartuchos que generalmente usan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (FYCS), en España, para las misiones o servicios ordinarios, son cartuchos que montan proyectiles de plomo, semiblindados o blindados/encamisados, estos son los más comunes y habituales en el quehacer diario de un agente de policía español. Todos los referenciados anteriormente poseen algo en común, y es el uso del plomo, en unos como núcleo, en otros como base total del cuerpo del proyectil. También, entre los tiradores deportivos y ciudadanos autorizados para portar armas de defensa, esta munición, es la más frecuentemente usada.

Es sabido por todos que, el proyectil blindado o encamisado, también llamado FMJ (Full Metal Jacket) posee un alto poder de penetración y bajo poder de deformación al impactar en un cuerpo humano o incluso en casi cualquier objeto del entorno cotidiano. Esa propiedad para perforar o penetrar, se la facilita la envuelta o camisa de metal que recubre al núcleo de plomo. La envuelta suele ser de latón.

Dicha penetración provoca la llamada sobrepenetración, es decir, que después de alcanzar a su objetivo, el proyectil aún posee energía bastante para atravesarlo y continuar hasta otro punto de impacto, ésta vez sin el deseo del tirador; pudiendo, lo anterior, provocar un daño colateral. O sea, que esa punta acabará donde NO queríamos que acabara. Dicho de otro modo: SI UN PROYECTIL NO IMPACTA DONDE QUEREMOS, IMPACTARÁ DONDE NO QUEREMOS QUE IMPACTE.

Plomo y Semiblindada, mejor que FMJ
Muchos son los que, para evitar esa sobrepenetración, recurren al uso de otras puntas, como por ejemplo las de plomo macizo mezclado con antimonio, o recurren a las semiblindadas, que son aquellas que exteriormente y en sus paredes, poseen envuelta metálica, generalmente de latón, pero que, sin embargo, en el extremo superior de la punta, permiten observar como asoma un poco de plomo desnudo.

Los que recurren al uso de las puntas de plomo o de las puntas semiblindadas, lo hacen con la convicción de que dichos proyectiles se van a deformar al impactar en el cuerpo o en el blanco deseado, y que, además, dicha deformación propiciará una mayor transferencia de energía sobre los órganos que se vean afectados por el impacto. Con ello, creen que van a alcanzar la puesta fuera de combate del sujeto alcanzado. Sí eso ocurriera, sería una gran ventaja, -deformación bastante y transferencia de energía- sobre los proyectiles blindados, pues estos como se dijo antes, no se suelen deformar, y transmiten poca energía en el impacto, y debido a su dureza provocan con facilidad rebotes. Como ya se dijo antes, las sobrepenetraciones, pueden herir a un tercero una vez que el la punta atraviesa el cuerpo impactado primitivamente.

Pues bien, ese mito de que los proyectiles de plomo y los semiblindados aportan esas ventajas para los usuarios de armas de defensa y/o seguridad, no es más que eso, un mito. Lo que es cierto, y hay que admitirlo, es que en cierto grado se reduce el riesgo de rebote, pero no anula o elimina ese riesgo, (como muchos creen). Según que órgano del cuerpo humano sea alcanzado o blanco sea impactado, se podrá producir cierta deformación, pero esto no es algo siempre asegurado.

La otra solución, quizás la mejor: la PUNTA HUECA
Son proyectiles de Punta Hueca, aquellos que poseen una oquedad en su extremo superior, estando, dicha oquedad, destinada a facilitar la deformación del proyectil en el instante del impacto.

Dos son las ventajas que más se pueden destacar, en este tipo de cartuchos, frente a los usados de modo tradicional en nuestras FyCS. El más ventajoso de los factores es el de la mayor Transferencia de Energía al cuerpo impactado. Se entiende por Transferencia de Energía: la capacidad que tiene un proyectil, una vez disparado, y aún habiendo perdiendo parte de su energía en el “vuelo”, para transferir al objetivo, toda la energía con la que impacta.

A mayor transferencia más deformación del proyectil (variación de su forma) y a más deformación de ese proyectil, más masa será destruida en el cuerpo impactado y mayor será la herida provocada en el impacto y durante la penetración.

Es un error muy común, creer y decir que la Punta Hueca es más perjudicial, o decir aquella frase que a veces se oye en prensa y que viene a decir eso de: “…la Punta Hueca MATA más..”. Digo que es un error porque, si usamos Punta Hueca, de calidad, en un caso de defensa legítima amparada por nuestro ordenamiento jurídico, y siempre que ese o esos disparos se coloquen en la zona del cuerpo deseada, es más que probable que, con pocos disparos dejemos fuera de combate al agresor. Quizás con uno o dos disparos, podamos alcanzar el K.O., mientras que con proyectiles de plomo, blindados o semiblindados y situando los impactos, en la misma zona del cuerpo, es muy probable que el sujeto continúe en su intento de abatirnos y debamos seguir disparando contra él.

Por ello, a veces para derribar y neutralizar la agresión, se deben hacer demasiados impactos contra el atacante, mientras en la mayoría de ocasiones en que se usó proyectil de Punta Hueca, con pocos disparos se pudo neutralizar el avance lesivo del sujeto hostil. Como muestra de ello, este ejemplo real: los siete impactos que un atracador recibió en un enfrentamiento con la Policía Local de Petrer (Alicante) en noviembre de 2008 y que pudo ser grabado, por un video aficionado, y televisado posteriormente. Los cartuchos usados no eran de Punta Hueca, y siete, son muchos disparos, aunque a mi entender fueron necesarios y proporcionados.

La segunda ventaja que aporta la Punta Hueca, frente a las tradicionales puntas blindadas, las semiblindadas y de plomo, es la menor sobrepenetración de la que ya hemos hablado al inicio del artículo.

Las Puntas Huecas, dada su mayor facilidad de deformación, al impactar, y durante la transferencia de energía, no suelen abandonar el cuerpo impactado, quedando, normalmente, alojados en algún órgano del sujeto que recibió el disparo. En los casos en que sí abandonan el cuerpo impactado, suelen hacerlo con poca capacidad lesiva, evitando con ello daños colaterales o lesiones a terceros.

Prueba de Laboratorio
He podido participar en pruebas de balística usando, como “cuerpo” a impactar, dos bloques de Gelatina 250A, la cual, rebajada al 10% y alcanzando 4ºC de temperatura, proporcionan una textura muy similar a la de un cuerpo humano vivo. La Gelatina Balística, debidamente preparada, proporciona una densidad media muy similar a la de músculos, huesos, piel, vísceras y otros órganos humanos.

Tras obtener dos bloques de la mencionada Gelatina, se colocaron uno junto al otro, de modo tal que, ambos, simularon dos cuerpos humanos puestos uno junto al otro, como si dos personas estuvieran posicionadas hombro con hombro. Tras los bloques se colocó una tabla, la cual haría de testigo en caso que los proyectiles atravesaran “los cuerpos gelatinosos” y continuaran camino hacia el parabalas.

Una vez acabado ese trámite, se efectuaron varias pruebas balísticas realizando varios disparos, precisos, sobre la gelatina. Se hicieron, los disparos, con suma precisión, para evitar que las trayectorias y/o cavidades temporales y permanentes de los primeros impactos, fueran “cruzadas” por los siguientes disparos. De ocurrir eso, el trabajo quedaría, en parte, desvirtuado.

Pues bien, los proyectiles empleados en la prueba fueron los siguientes: Blindado de Geco, Semiblindado SP Remington, Plomo Fiocchi, Frangible de Remington, Golden Saber Punta Hueca de Remington, Hydra Shock de Federal, Glaser Slug, SeCa de Ruag, QD-2 de Men, Silvertip de Winchester, THV y alguno más.

Las conclusiones fueron asombrosas para muchos de los presentes. Otros, esperábamos un resultado muy parecido al que se produjo finalmente. Así pues, se puede aseverar que, los proyectiles blindados, los de plomo, semiblindados y los frangibles, se comportaron exactamente igual. Atravesaron el primer bloque de Gelatina y provocaron sobre penetración, llegando a atravesar total y completamente el segundo bloque, continuando su camino hacia el parabalas de la galería.

Del resto de proyectiles empleados en la prueba, se sacaron conclusiones diversas. Por ejemplo, el THV sale del cañón con una velocidad inicial de algo menos de 600 m/s, y pese a esa velocidad, y disparando a tres metros, podemos decir que tuvo un escaso poder de penetración. El proyectil del THV, no llegó a penetrar ni a la mitad del primer bloque de gelatina, y fue recuperado, el proyectil, con nula deformación. Por consiguiente, no transfirió energía suficiente como para provocar lesiones relevantes que, a su vez, hubieran podido provocar la parada o detención del agresor.

El SeCa (SEcurity CArtridges) se comportó de un modo muy acertado, y además, de del modo esperado. Atravesó totalmente el primer bloque de gelatina, y se deformó completamente, por consiguiente, transfirió toda la energía que aún conservaba, al blanco impactado. Al atravesar el primer bloque, salió del mismo y golpeó el segundo bloque. En ese segundo bloque, no provocó perforación alguna, cayendo el proyectil al suelo.

De las Puntas Huecas usadas en la prueba, (Golden Saber Punta Hueca de Remington), Hydra Shock de Federal, Silvertip de Winchester) la que mejor se comportó fue la Hidra Shock, la cual penetró en el primer bloque, y alcanzó su total deformación; se detuvo a aproximadamente 28 centímetros del orificio de entrada en el bloque. El Golden Saber llegó a sobrepenetrar en el segundo bloque, si bien fue poco lo que penetró. Se deformó totalmente y transfirió toda la energía que conservaba en el momento del impacto. El proyectil Silvertip se deformó por completo, y trasfirió toda su energía, pero penetró menos de los 28 centímetros deseados.

Según estudios científicos del FBI norteamericano, un proyectil de defensa debería tener la capacidad de perforar en un cuerpo humano, entre 28 y 35 centímetros. Hay que tener en cuenta que, en los enfrentamientos, no siempre recibirá nuestro atacante, los disparos de modo frontal en su cuerpo. Hay que pensar que los proyectiles que le disparamos pueden entrar en otros ángulos, por ejemplo de modo lateral y de tal forma que, los impactos entren por un hombro o brazo, teniendo entonces que atravesar esas zonas del cuerpo, antes de entrar en el torso por la zona lateral, -costillar-. En ese caso, debería de tener capacidad -el proyectil- para continuar hasta tocar órganos vitales.

Proyectiles Especiales para casos muy concretos
Existen otros proyectiles dentro del mercado policial y militar, son proyectiles denominados especiales, pues son usados para misiones muy concretas. En este segmento encontramos a los perforantes, los trazadores, los explosivos o los incendiarios.

Los proyectiles perforantes, son aquellos cuyo núcleo es macizo, normalmente, de acero al tungsteno o de bronce, materiales, ambos, sumamente duros y que no se deforma con facilidad. Los núcleos, deben ser recubiertos con una micro capa de silicona, para que sea la silicona la que haga fricción en el cañón durante el recorrido, de ese modo el núcleo del proyectil no roza el ánima del arma y no provoca su desgaste y fatiga. La silicona lubrica.

Este tipo de proyectiles podría atravesar un chaleco antibalas con relativa facilidad, siempre que el chaleco sea un nivel de protección medio-alto y no muy alto. También son recubiertos por otros materiales, pero, concretamente, a nivel policial se usa la silicona en color verde. El más común de los proyectiles policiales perforantes es el KTW. Las tres letras, son las iniciales de los especialistas médicos y policiales, de origen norteamericano, que lo diseñaron. .

Los proyectiles trazadores son aquellos que se emplean para orientar o guiar al tirador. En su recorrido, desde la boca de fuego al punto de impacto, estas puntas, dejan traza aérea en su recorrido o trayectoria. En determinadas circunstancias (principalmente en oscuridad), el tirador podrá ir focalizando la dirección de sus disparos y podrá hacer las correcciones que estime oportuno. Su uso más frecuente se da en el ámbito militar y más concretamente en las ametralladoras, en cuyas cintas o cargadores de alimentación, se intercala un cartucho trazador cada 4 ó 5 ordinarios.

La capacidad trazadora la aporta al proyectil, una mezcla de productos químicos que se alojan en el culo o base del proyectil, que a esos efectos se encuentra hueco. Así pues, en dicha oquedad, se deposita magnesio y fósforo, los cuales al producirse el disparo y al estar en contacto directo, -la base del proyectil y la pólvora que se está quemando- hace que el fósforo y el magnesio se enciendan y provoquen una incandescencia. Es la incandescencia, la que deja ver, desde “fuera”, el recorrido o traza que describe el proyectil en su vuelo al objetivo.

Algo similar a lo antes descrito, ocurre con los proyectiles incendiarios y explosivos, siendo en estos casos otros los productos químicos que se alojan dentro del proyectil. Estos proyectiles están más limitados, aún, en su uso, siendo de más necesidad operativa y táctica, en misiones militares que en las policiales.

Concluyendo
Podríamos decir que, los proyectiles blindados, semiblindados y de plomo, deberían ser usados solo para el adiestramiento en galerías, dejando los frangibles para uso en lugares cerrados y con paredes y/o suelos especialmente duros, como por ejemplo buques o factorías. En esos lugares, los frangibles si que podrían cumplir correctamente su cometido, que no es otro que en paredes o superficies, especialmente duras, provocar la destrucción completa del proyectil; permite en gran medida, los frangibles por tanto, evitar el rebote, dado que se convierten en polvo (la configuración del proyectil es mezcla de polvos/partículas metálicos compactados). Yo, personalmente, los he probado varias veces impactándolos sobre planchas de acero y contra maquinaria industrial pesada, como por ejemplo excavadoras, tractores, etc., y puedo asegurar que, al impactar, los proyectiles disparados a un metro de distancia, se difuminaban y disipaban, pasando a ser nubes de polvo.

Lo ideal sería usar proyectiles deformables al impacto en el cuerpo, para asegurar, con ello, una gran transferencia de energía y destrucción de masa. Así pues, los de Punta Hueca y los SeCa son los más interesantes, de cuantos fueron usados en las pruebas referidas. Además, reducen en cierto modo la posibilidad de rebote. Personalmente, antes que usar los convencionales, aconsejo el uso de los SeCa y de casi cualquier Punta Hueca.

Quizás, con algunos de esos proyectiles deformables, podamos provocar la neutralización del agresor con un número menor de disparos que si tuviéramos que usar para el mismo fin, los proyectiles blindados, plomos o semiblindados. No obstante, no debemos sobredimensionar las posibilidades de los proyectiles, por muy bien que se comportaran en las pruebas balísticas. Para que se comporten como se desea y como se espera de ellos, se deben dar ciertos factores favorables que no dependen del usuario.

Tampoco se le escapa a nadie que, los bloques de Gelatina Balística no son la panacea. Como todos sabemos, un cuerpo humano ante un enfrentamiento o situación de riesgo, experimenta de modo automático una serie de cambios psicológicos y fisiológicos que modifican cualquier conclusión o estudio, de laboratorio, teniendo que estar a cada caso. Lo que un ser humano NO soportó, otro lo podría soportar de modo casi sobrenatural.

La Gelatina no deja de ser un buen “cuerpo” inanimado y carente de sentimientos, pero por ahora parece que es lo mejor que tenemos para seguir experimentando.■

PUBLICADO EN REVISTA ARMAS.ES Nº14 DEL MES DE FEBRERO/MARZO DEL AÑO 2009 Y TAMBIÉN PUBLICADO EN LA REVISTA WAR HEAT INTERNACIONAL Nº84, DEL MES DE DICIEMBRE DEL 2009