POLICÍA LOCAL DE TARIFA (Página no oficial)

sábado, 23 de octubre de 2010

ROYAL GIBRALTAR POLICE (3ª parte y última)

Por: Ernesto Pérez Vera

Sección Marítima de la R.G.P.: la verdad
Esta sección policial, como no podía de ser de otro modo en una urbe rodeada de agua, es de vital importancia para la Royal Gibraltar Police. Aunque en los últimos tiempos, en los medios de prensa se han hecho muy populares por incidentes internacionales en aguas de “conflicto” político-histórico, los agentes que conforman esta sección, incluyendo al Sargento Jefe Roy Pérez, tienen clara una cosa: la Guardia Civil española, así como el resto de fuerzas policiales de nuestro país, son “hermanos” con un mismo fin. El Sgto. Pérez lo expresó muy gráficamente y puso varios ejemplos: ser policía en el mar es muy distinto a ser policía en una calle de tierra firme. Cuando están de noche en el mar, con tormenta, y en situación de riesgo policial por persecuciones a narcotraficantes, contrabandistas, o en misiones de rescate, ver a una patrullera de la Guardia Civil es siempre una grata y bien recibida sorpresa. Hace pocas semanas –en abril- participaron en una operación conjunta de rescate de náufragos y drogas. Alguno de los náufragos eran inmigrantes norteafricanos y los patrones de las embarcaciones que los introducían en Europa.

Lejos de lo que pueda creer la ciudadanía, tras la lectura de artículos periodísticos sobre política, la relación entre la Guardia Civil y la Royal Gibraltar Police, tanto en tierra como en el mar, es muy cordial, es de camaradería total. Como muestra de lo anteriormente expresado: la entrada a las dependencias de la Sección Marítima de la R.G.P. la preside una metopa de la Comandancia de la Guardia Civil del Campo de Gibraltar, con sede en Algeciras.

Durante la visita que llevé acabo a la Sección Marítima, el Sargento Pérez, Jefe de esta sección, me mostró todo el equipo del que dispone para el trabajo diario. Tanto es así que pude disfrutar de una veloz y “húmeda” patrulla en aguas gibraltareñas.

La Sección Marítima fue fundada en el año 1944, durante la 2ª Guerra Mundial, y desde entonces y hasta la fecha actual, siempre ha estado dotada de los más modernos medios disponibles. En la actualidad, esta señera sección policial opera con un total de 4 embarcaciones. Las más conocidas, y desde la distancia identificadas como embarcaciones policiales, son las patrulleras. De este tipo de barcos disponen dos unidades. La más pequeña de ellas es de 10 metros de eslora y monta 2 motores intraborda de la marca PERKINS de 215cv cada uno. Este tipo de embarcación, con las apropiadas condiciones de la mar, puede alcanzar una velocidad de 20 nudos.

La otra patrullera es algo más grande y suma un total de 12,80 metros de eslora. Al igual que la anterior, monta dos motores intraborda, pero en esta ocasión de la marca SCANIA y de 240cv de potencia, cada uno. La velocidad que puede alcanzar es de 25 nudos.

Para misiones que requieren de altas velocidades, como la represión del contrabando o del tráfico de drogas, se emplean embarcaciones semirígidas de goma, tipo zodiac, poseyendo, en estos momentos, dos en servicio. Como antes referí, tuve el placer de patrullar en una de estas embarcaciones, concretamente en la de 12 metros de eslora y de la marca NARWHAL. Esta impresionante embarcación está dotada de tres potentes motores de la marca YAMAHA de 250cv cada uno, ¡ahí es nada! Este barco alcanza los 58 nudos de velocidad máxima.

La otra “goma” de la R.G.P. estaba en periodo de mantenimiento cuando se efectuó la visita de War Heat a La Roca. Esta embarcación es de la marca MADERA y monta tres potentísimos motores de la marca MERCURY de 300cv cada uno, sin embargo, es de 10,5 metros de eslora.

Para acceder a este destino policial, los agentes aspirantes deben llevar, al menos, 2 años de servicio en el cuerpo y además de poseer la titulación marinera correspondiente y que expiden las autoridades marítimas civiles de Gibraltar. La unidad dispone de 4 instructores muy experimentados, naturalmente agentes en activo de la sección. Estos instructores “ponen al día” a los agentes de nuevo ingreso en la unidad.

Al mando del Sargento Roy Pérez, no solo están los agentes marineros, sino que los buzos –así le llaman a los submarinistas- dependen directamente de su mando. Por tanto, dentro de la Sección Marítima están los 4 agentes especialistas en actividades subacuaticas de los que dispone, de modo permanente, la R.G.P. Los turnos de trabajo de la Sección Marítima son los clásicos de cualquier unidad convencional de policía: Mañana-Tarde-Noche. En cada turno hay dos embarcaciones operativas, cada una con un mínimo de 2 agentes y como era de suponer, en cada turno hay un agente especialista en actividades subacuáticas, si bien, éste, no tiene por que estar embarcado durante su turno de servicio. Por cierto, también en esta rama, la R.G.P. posee a dos instructores acreditados por P.A.D.I. (Asociación Profesional de Instructores de Buceo).

Sección Táctica y las armas de fuego en el seno de la R.G.P:
Para las situaciones policiales de máximo o potencial riesgo, la Royal Gibraltar Police dispone de una Sección Táctica. Este equipo de hombres está gobernado por el Inspector Ian Waves y se compone de un total de 15 hombres. El Inspector Hoves, además de ser el Jefe de esta Sección, es, también, el Consejero Táctico del Comisario Wink, Jefe del Cuerpo. La titulación de Consejero Táctico se obtiene en el Reino Unido tras la superación de un curso de 6 semanas de duración en el que se adquieren amplios conocimientos en instrucción de tiro y en manejo de armas.

Para pertenecer a la Sección Táctica, cualquier agente aspirante a ello, debe llevar un mínimo de dos años de antigüedad en la R.G.P. y superar, en el Reino Unido, el curso táctico de 4 semanas de duración. Otro curso al que se puede optar, si se posee la antigüedad exigida, es el de Close Protection –lo que en España llamamos Protección de Personalidades o Escolta- que durará 6 semanas y que se realizará, como los anteriores, en el Reino Unido. Por cierto, el cuerpo posee dos especialistas en la mecánica de las armas reglamentarías, los cuales han sido formados, para tal fin, en un curso de 5 días de duración. Los centros de formación que utiliza la R.G.P. en el Reino Unido están homologados para estos fines formativos. Todos los profesores, empleados en esos centros de adiestramiento, son especialitas y experimentados agentes.

La política interna de la Royal Gibraltar Police es muy particular en lo relativo al trabajo con armas de fuego. Solo se trabaja armado cuando se determine reglamentariamente, y lo harán aquellos que voluntariamente han solicitado la formación precisa para ejercer policialmente con armas de fuego. En la actualidad, aproximadamente, una quita parte de la plantilla está habilitada, formalmente, para trabajar con las armas de fuego de las que se dispone en el Cuerpo.
El curso de adiestramiento, en el empleo de armas de fuego, se realiza de modo interno y en la misma Roca, y dura 3 semanas. Esta formación la imparten los Instructores de Tiro del Cuerpo, uno de ellos es el mismo Jefe de la Sección Táctica, pero hay dos más. Para acceder a esta parcela formativa, solo es preciso poseer un año de antigüedad en el puesto de funcionario de Policía. Si no se superan los mínimos exigidos, se considera no superado el curso, por tanto, quien no lo supera seguirá sin poder portar armas en el servicio.

Durante el curso, se estudia legislación en lo relativo al uso de la fuerza y la proporcionalidad y también se conocen las leyes locales e internacionales relacionadas con el empleo de las armas de fuego. El manejo, la limpieza y las características de las armas reglamentarias son otras parcelas a estudiar por los aspirantes a la habilitación de “armados”. Sobre balística también reciben nociones los cursillistas, cosa que veo muy acertada y que no se hace en nuestro país. Un agente debe saber hasta donde podría llegar un proyectil disparado por él, así como los disparados contra él; creo que no se precisan más explicaciones.

En el terreno práctico, los agentes disparan, durante el curso de 3 semanas, un total de 400 cartuchos con la pistola Glock-17 y otros 400 cartuchos con el subfusil HK-MP5, ambos del calibre 9 m/m Parabellum. Como se dijo antes, durante el tiempo que se manipulan las armas, sea en servicio o en la galería de tiro, se ha de usar, de modo inexcusable, el chaleco antibalas.

Los agentes que se encuentran habilitados para el empleo de armas de fuego, anualmente son evaluados por los instructores. El programa anual de formación es muy exigente, y quien no supera los mínimos establecidos es despojado de la tarjeta que le habilita para trabajar armado. A grosso modo, se podría decir que existen tres planes de entrenamiento dentro del plan anual, uno para agentes uniformados, otro para los que operan como escoltas y otro para los agentes destinados en la Sección Táctica. Por cierto, esta sección funciona a tiempo parcial, es decir: se activa cuando es preciso. Mientras tanto, sus 15 agentes realizan servicios normales en cualquier unidad del cuerpo, pero siempre han de estar localizados.

Los agentes que están autorizados a trabajar con armas y de uniforme, por ejemplo los que están presentes en la Terminal del Aeropuerto, acuden al campo de tiro un total de 8 días al año, y siempre en grupos consecutivos de dos días. Los que trabajan en misiones de escolta acuden 12 días al año al campo de tiro. Debo decir que estos agentes “protectores” son empleados para cubrir las necesidades que vayan surgiendo con las visitas de altos mandatarios británicos o extranjeros a tierras gibraltareñas, aún cuando las autoridades puedan acudir con su propio servicio de protección. Los miembros de la Sección Táctica entrenan, con sus armas, 4 semanas al año y no siempre en Gibraltar.

Los agentes adscritos a la Sección Táctica tienen asignados, cada uno de ellos, una pistola y un subfusil de los referenciados en párrafos anteriores. También poseen chalecos antibalas de nivel de protección IIIA reforzados con placas adicionales en pecho y espalda, casco de protección antibala y varios escudos de protección balística. Todos los productos balísticos, reseñados, son de la marca británica LBA Int. Limited.

Medios técnicos de aperturas de puertas y ventanas (arietes, palancas, gatos hidráulicos, etc.) también son empleados por los agentes de esta unidad. La funda de pistola que emplean es del tipo pernera siendo, en este caso, de la marca Uncle Mikes modelo Pro3. Las gafas tácticas de protección, que todos los agentes de este equipo utilizan, son de las Black Hawk modelo Hellstone. Por último, la ropa: botas de la marca Mágnum modelo classic y mono de intervención, con protección al fuego, de la marca Derby Unitec Limited.

Una vez al año, al menos, se activa la célula de emergencias para realizar maniobras o ejercicios simulados, participando de en ellos todos los “actores” que establecen los protocolos. Para esos casos, los agentes habilitados en el empleo de armas reciben la formación precisa para apoyar, desde un segundo círculo, al equipo de asalto.

Durante los ejercicios de tiro anuales, todos los tiradores efectúan 50 disparos con cada arma, teniendo que alcanzar, en el blanco, un mínimo del 70% de impactos para poder seguir habilitados como agentes “armados”. Tanto cuando entran de servicio normal con armas, como cuando las toman para entrenar con ellas, los agentes deben firmar una hoja de registro y control de armas. En la hoja no solo se anota la hora de entrada y salida del arma de su bunker sino que el agente firma que no ha bebido alcohol en las 12 horas anteriores y que no ha ingerido fármacos que puedan afectar a su capacidad de conciencia. Las administraciones españolas deberían tomar ejemplo de algunas cosas, y no lo digo por nada en concreto…

Para misiones policiales que puedan requerir del empleo de francotiradores –snipers- la Sección Táctica recurre a los tiradores del Royal Gibraltar Regiment, a los cuales, de modo temporal, el Comisario Jefe les atribuye poderes policiales. Del mismo modo se actúa cuando se precisa de los técnicos en desactivación de explosivos.

Aunque no está directamente relacionado con el tema del tiro, debo decir que la R.G.P. dispone de un equipo especializado en la detección y localización de explosivos o armas. Para ello, disponen de medios técnicos reveladores de la presencia artefactos o armas ocultos en cualquier objeto o lugar. El mayor uso que se hace, de este equipo de trabajo, coincide con la visita al Peñón de altos dignatarios nacionales o extranjeros o con ocasión de desfiles y paradas militares u otras ceremonias.

Agradecimientos:
Para realizar este trabajo, el autor contactó, en diciembre de 2009, con el Comisario Louis Wink, el cual, desde el primer instante se mostró conforme con la idea de hacer un reportaje sobre el cuerpo de su digno mando. Wink ha sido, en todos los contactos mantenidos con él, extremadamente cortés y abierto a la colaboración, por ello este articulista, por siempre, le estará agradecido y en continua deuda.

El Inspector Jefe Ian McGrail, Jefe de Asuntos Internos, entre otros cargos, fue designado por el Comisario Wink para que sirviera de enlace entre War Heat Internacional y la Royal Gibraltar Police. Finalmente, el mes de abril fue el elegido para la realización del trabajo, consistiendo, éste, en visitas y entrevistas por todas y cada una de las dependencias que yo, como autor del reportaje, iba estimando oportuno en cada momento. Debo agradecer a mi amigo McGrail, con el mismo calor que a Louis Wink, el trato brindado en todo momento, así como los presentes otorgados, en especial la metopa de la Royal Gibraltar Police y el libro conmemorativo del 175º aniversario de la fundación del Cuerpo, ambos con dedicatoria del Jefe del Cuerpo. Del mismo modo, a Ian le agradezco el regalo del típico casco de Bobby con el emblema de la R.G.P.

Al resto de mandos y agentes de la R.G.P., que han colaborado, les estoy muy agradecido, y el nombre de varios de ellos queda perpetuado en este trabajo.

Publicado en tres partes por la revista War Heat Internacional: números 90, 91 y 92, durante junio, julio y agosto de 2010

miércoles, 13 de octubre de 2010

EN LAS FUERZAS POLICIALES: ¿qué nos lleva a querer ascender?

Por: Don Gonzalo

La mayoría de los que ingresamos en los Cuerpos de Seguridad no lo hacemos con la intención, de antemano, de ascender en la institución. Digo la mayoría. Sin embargo, cuando van trascurriendo los años dentro de la organización, algunos que jamás se lo plantearon, por diversos motivos, deciden probar suerte y opositan en promoción interna. Esto es siempre loable y lícito. Pero cuando uno ve tantas y tantas barbaridades -locuras muchas de ellas- se pregunta: ¿por qué fulano o mengano han ascendido…qué los movió a ello… quien los apoyó? Precisamente, si me pregunto eso es porque fulano y mengano fueron siempre funcionarios manifiestamente nada comprometidos y poco cualificados, aún así… ¡ahora tienen mando sobre los que “ayer” eran sus iguales de empleo!

Lamentablemente, muchos de los que año tras año van ascendiendo, olvidan sus postulados antes de lucir galones o estrellas. Algunos de los que ahora, ya con mando legítimo, empujan a los subordinados a trabajar más y más, tratan, a veces, de dar lecciones de ética, profesionalidad y hasta de moral, cuando ellos, justo antes del ascenso, eran los que alentaban y arengaban a sus compañeros a trabajar, por decir algo, en sentido contrario: vagabundear y “tirar balones fuera”. Este tipo de especímenes suele hacer creer, a sus mandos superiores y políticos, que ellos son ejemplares mandos y profesionales “espejo”. En ocasiones intentan parecer –solo parecer- que poseen capacidad, y méritos, como la de aquellos que antes criticaban y despellejaban. Muchos de los mandos advenedizos -casi siempre intermedios- nunca fueron ejemplos de virtudes de ningún género. Hablo por experiencia propia. Eso sí, personalmente conozco a un puñado -quizá menos de un puñado- de mandos intermedios que siempre han sido ejemplo y estímulo para los que trabajan en su entorno, pero esta es una especie escasa. Estos son rara avis.

Todo esto me hace reflexionar, y ello me lleva a preguntarme: ¿ascienden todos para trabajar más y mejor desde otros foros o estadios de la organización…? ¿Ascienden para aumentar los emonumentos con los que ganar calidad de vida familiar…? Las aspiraciones y ambiciones profesionales son positivas casi siempre. Pero no. Un oscuro motivo existe, cada día más, entre los que quieren alcanzar el ascenso de empleo: la gente quiera ascender, demasiadas veces, para ganar más…subir peldaños…y hacer menos. Demasiadas veces, unido de la mano de lo anterior está el beneficiarse personalmente del nuevo puesto. Exprimir sus ventajas para “saco propio”. Amigos, cuando ese es único motivo que inspira al que aspira a ascender, el motivo es bastardo, infame y despreciable. En estas organizaciones va en aumento el ser vacacional y NO vocacional, por tanto: hay que distinguir entre la mentalidad del funcionario y la del Policía; o como ya dijo otro: unos trabajan de policía y otros son Policías.

Pocos son los que buscan con el ascenso, además de un mayor poder adquisitivo –con ello también mayor status económico-, la posibilidad de hacer más desde más “alto”. Este sí es un noble y ético motivo por el cual desear el ascenso. De estos se obtendrá siempre un beneficio común y repartido.

Son muchas las características que debe poseer un jefe superior o mando intermedio. Sin lugar a dudas, se da por sentado que ellos poseen conocimientos técnico-profesionales superiores a los que tienen aquellos que están por debajo en el organigrama; por descontado, se supone que también son poseedores de conocimientos sobre técnicas de mando y organización. Sí, lo sé, a veces es mucho suponer. Otras características, seguramente no alcanzables mediante el estudio, deben ser desarrolladas y puestas en práctica por esos superiores, pero la educación, la clase y el don de mando no se compra ni se regala…se posee o no se posee.

Seamos militares o civiles, creo que el artículo 65 de la Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas españolas, debería ser “mascado” por todos los que ocupan cargos de responsabilidad sobre otros. Muchos creerán, -seguramente los propios protagonistas del texto- que ellos están dentro del perfil que propongo. En unos casos así será, ¡ojalá sean muchos! Pero en otros casos habrá mucha sucia mentira propia e interna, así pues, que cada uno se engañe a sí mismo si eso le satisface. Con sus embustes, los que estén en el caso segundo, creen sacar brillo a sus hombreras.

Textualmente, así reza el Artículo 65 de la Ley 85/78, de 28 de diciembre, de la Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas: El Cabo, como jefe más inmediato del soldado o marinero, se hará querer y respetar de él; no le disimulará jamás las faltas de subordinación; le infundirá amor al servicio y mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones; será firme en el mando, graciable en lo que pueda y será comedido en su actitud y palabras aun cuando sancione o reprenda.

Si muchos aplicaran a su vida profesional este artículo, aunque fuese de vez en cuando, y tan solo en parte, ¡solo un poco!, otro gallo nos cantaría a todos.■

jueves, 7 de octubre de 2010

Un ejemplo de honradez y coherencia

Por: Ernesto Pérez Vera

El ciudadano medio y decente, como norma general, busca a lo largo de una parte de su vida la forma de garantizarse, para otra gran parte de su existencia, una buena calidad de vida. Por ello, desde que somos jóvenes, queremos conseguir –me autoincluyo entre los ciudadanos decentes- puestos de trabajo estables y, a ser posible, bien remunerados; eso sí, si colocamos ambos conceptos en la balanza…suele pesar más la estabilidad. Otros, además de tratar de garantizarnos el futuro laboral y económico, deseamos puestos concretos de trabajo en los que realizarnos como personas y como profesionales, esto es, en parte, lo que se llama vocación profesional.

Muy pocos somos –me vuelvo a incluir- los que somos felices con nuestro trabajo, pese a las “patadas” que jefes y compañeros nos proporcionan gratuitamente, rara avis se nos considera. Eso es vocación. De todos modos, debemos distinguir entre los que además de ir a trabajo contentos, lo ejercen con calidad y compromiso real y no “de boquilla”. En cualquier caso, y si se es funcionario, como es mi caso, se sea o no feliz, se cumpla o no se cumpla en el trabajo…recibiremos los mismos emolumentos a final de mes. Esto es lo que demasiados buscan y se quieren garantizar de por vida, y la verdad, si se cumple con eficacia y compromiso, pues bien venidos sean, pero no suele ser así…

Un verdadero rara avis es mi amigo J.L.V.R. Este amigo, al que conocí hace 20 años, lo dejó todo por convicción humana, por felicidad, por honestidad, por coherencia y por ser como es: un ejemplo de ser humano. Al decir que lo dejó todo, me refiero a que dejó un puesto de funcionario en el Ministerio de Defensa como Suboficial Especialista en Armas. Él no tenía vocación militar, pero aún así…se comió la formación propia de un Sargento “maestro armero”. En cualquier caso, su futuro estaba resuelto, se jubilaría, “sin hacer nada”, con sueldo de Subteniente.

Pero NO. J.L. era como esos travestís a los que oímos en las entrevistas de televisión: una mente de mujer atrapada en un cuerpo de hombre. Verán, J.L. era un pacifista de espíritu altruista, atrapado entre galones y estrellas, armas, bombas, saludos, taconazos, garitas, órdenes –en esa época incoherentes casi siempre- y gritos e improperios. J.L. estaba en el sitio equivocado. Recuerdo que siendo él Sargento, y yo Cabo, me decía: “…Ernesto ¿de verdad te gusta estar aquí todo el día?...” “¡…no me digas más mi Sargento…ni des taconazos…no me saludes más hombre…me tienes asustado todo el tiempo…!” “un día de estos me voy y no vengo más…”

J.L. estaba todo el día, como era propio de su especialidad, arreglando fusiles, pistolas, ametralladoras, morteros, etc., etc. Para colmo, tenía que ir a lo que más odiaba, al campo de tiro. Los ejercicios de tiro siempre requerían de la presencia, in situ, del armero; pero él odiaba, no solo tirar, sino oír las detonaciones. No encuentro un mejor ejemplo que el antes referido sobre los travestís. Pese a tener asegurado un futuro profesional, social y económico, definitivamente estaba donde nunca debió estar.

Al final pasó lo que tenía que pasar. Él es un señor, una gran persona y un tipo como pocos he conocido, por ello dejó el ejército y se fue al PARO. Él quería ser feliz en la vida y por ello también en el trabajo. Prefirió estar en desempleo antes de seguir atrapado entre gentes que no comprendía, aunque respetaba. El admira a quien quiere aquello que hace, aunque no comulgue con sus ideas. No tardó en encontrar su sitio, y ya lleva 20 años trabajando en asociaciones, empresas y ONGs de ayuda a los desvalidos. Lo mismo trabaja en el apoyo y la mejora de la calidad de vida de niños saharauis, que en dar calidad de vida a toxicómanos o enfermos terminales de sida. Este hombre es un ejemplo de humanidad.


Ahora no le falta el trabajo, pero desde luego no lo tiene asegurado como cuando era Suboficial de las FAS. Tampoco creo que su sueldo sea superior al que tendría hoy como Brigada, que es lo que sería si estuviera en activo. Pero a él le da lo mismo, es feliz. Ahora cree en lo que hace, no como antes. ¡¡¡Viva la honestidad y la coherencia!!!

Aún así, sigue en su línea. Acaba de permutar de trabajo. Sigue en la misma línea de ayuda a los demás, pero acaba de dar un pequeño paso atrás en lo económico para poder ganar tiempo libre y poder estar más tiempo con sus hijos. Sin duda, a sus vástagos los estará educando en el sentido del deber como humanos sinceros con sus principios. Para colmo, el menor de sus hijos derrocha vocación por las armas, justo aquello de lo que él adolecía. Como J.L. es como es, no frena los sueños de su hijo en convertirse en policía o militar, al revés. Él, mejor que nadie, sabe lo importante que ser feliz en lo laboral, por ello, y desde tan infantil edad -9 años-, ayuda a su hijo en el crecimiento de sus sueños futuros. Otro ejemplo que no abunda.

Sé que muchos pueden ver normal el giro que dio a su vida este hombre, pero de verdad, hagan memoria y busquen casos de personas que prefirieron no tener nada a tener sueldo y futuro asegurado, y cierto estatus, pero contrapuestamente a sus principios como persona. No debe ser nada fácil. La mayoría de los funcionarios de policía que conozco –uso este ejemplo de sector funcionarial por ser el que conozco- no creen en lo que hacen ni en lo que representan, muchos hasta odian la profesión; pero por nada del mundo se marcharía y abandonarían un sueldo fijo de por vida. Este hombre, sin esfuerzo alguno –se asciende por antigüedad en esa escala-, sería hoy Brigada, y tendría un sueldo muy superior al que está percibiendo como ayudante de desvalidos. Muchos son los que, aún si vocación ni entrega, quisieran ser aquello que él dejó, y todo por dinero y comodidad.

¡A sus órdenes! Me quito el sombrero…

lunes, 27 de septiembre de 2010

ROYAL GIBRALTAR POLICE (2ª parte)

Por: Ernesto Pérez Vera

Relaciones internacionales y con otras fuerzas locales:
La Royal Gibraltar Police, como era de suponer, mantiene relaciones de cordialidad con la otra fuerza policial de la ciudad, la Gibraltar Defence Police –amplio artículo sobre este cuerpo en los números 83 y 84 de War Heat de 2009-. Ambos cuerpos de seguridad están armados y conviven en un mismo espacio, si bien, en pocas ocasiones comparten competencias de seguridad. Los protagonistas de este trabajo ejercen las funciones típicas y propias de un cuerpo de policía de seguridad ciudadana y orden público, siendo la competencia del Gibraltar Defence Police otra muy distinta: protección de bienes, instalaciones y personal del Ministerio de Defensa; no en vano, la G.D.P. depende de ese ministerio.

Durante el año 1995, ambos cuerpos e incluso el Servicio de Vigilancia Aduanero de La Roca, el H.M. Customs, unificaron medios humanos y materiales para combatir a los contrabandistas, principalmente de tabaco. En la década de los 90, del siglo XX, en las aguas de la bahía de Gibraltar, tanto en zona británica como española, se producían hechos delincuenciales algo descontrolados. En zona española, la Guardia Civil combatía ferozmente a los contrabandistas –tanto gibraltareños como españoles- que alijaban ingentes cantidades de tabaco, a todas las horas del día, en las playas españolas.

Hasta esa fecha, en Gibraltar se podían poseer, sin control policial o gubernamental, embarcaciones rápidas de recreo. Estás lanchas rápidas eran usadas para introducir tabaco y drogas en España. La situación, a ambos lados de la frontera, se hizo insostenible. Se produjeron graves y funestos incidentes y accidentes. Por todo ello, con un criterio muy acertado, las autoridades gibraltareñas prohibieron el uso y atraque de este tipo de embarcaciones dentro del límite de su jurisdicción. Esta medida fue aplaudida y agradecida por las autoridades políticas y policiales de España, también por la ciudadanía española de la Comarca del Campo de Gibraltar. La entrada en vigor de esa medida desembocó, en el Peñón, en una serie de actos violentos contra las fuerzas del orden, llegando a producirse disturbios muy serios. Estos actos de desórdenes públicos dieron pie a que las fuerzas policiales, antes referidas, se unieran y lucharan “codo con codo” contra esos violentísimos episodios. (en la imagen: guías caninos de la policía de aduanas, especialistas en drogas)

Con el H.M. Customs se sigue manteniendo contacto profesional frecuente. La R.G.P. carece, en la actualidad, de unidad canina, por ello, con frecuencia, para la búsqueda y localización de drogas, en los registro policiales, se hace uso de la unidad canina que posee el Customs, que por cierto, está muy entrenada y es altamente eficaz.

Aunque pueda parecer otra cosa, el nivel de contacto, y relación directa, entre agentes de este cuerpo y los españoles, en especial con los de la Benemérita, es muy alto y eficaz. Las cuestiones políticas, cuando realmente se trata de profesionalidad, quedan siempre aparcadas; esas son cuestiones que no entran a valorar los que están pateando las calles o navegando en el mar.
Es muy de reseñar que, pese al escaso número de efectivos que compone a este cuerpo, la Royal Gibraltar Police participa en misiones en el extranjero. Sin ir muy lejos en el tiempo, la realización de este artículo y de las visitas giradas a las dependencias y a la Plana Mayor de la R.G.P., han coincidido con el retorno, a Gibraltar, de un grupo de agentes de este cuerpo de seguridad que ha permanecido, en misión de formación, en Gambia durante varias semanas. Agentes de la R.G.P. y militares del Regimiento de Infantería de Gibraltar, bajo el amparo de la O.N.U., han formado, en diversas áreas, a la Policía de aquel país africano. El hecho de enviar a soldados, junto a los policías, es porque la policía de aquel país es de naturaleza militar. (en la imagen: bobbys y agentes españoles, de otras épocas, en perfecta camaradería. Esto sigue siendo así a día de hoy, pese a los que políticos y prensa digan...)

Organización y composición de la R.G.P.:
Del organigrama del cuerpo, básicamente, se desprende que: cada uno de los dos Superintendentes dirige y supervisa las dos grandes áreas de trabajo policial, la operativa y la administrativa. El Superintendente de Operaciones posee el control de las unidades siguientes: Crime Unit, Force Intelligence, High Visibility Policing Unit y Operations.

La Crime Unit y la Force Intelligence, son lo que en España llamamos la Policía Judicial, y están dirigidas, cada una de ellas, por un Inspector Jefe. Así pues, de la Crime Unit dependen el equipo de Investigación Criminal (delitos violentos de todo tipo), que posee un Inspector, 2 Sargentos y 6 Oficiales. La Sección Antidroga y Antiestupefacientes, tiene un Inspector, 1 Sargento y 4 Oficiales. La unidad de Investigación de Delitos Financieros, también tiene al mando a un Inspector, el cual dirige a 3 Oficiales. Y por último encontramos la Unidad de Investigación en la Escena del Crimen, lo que sería nuestra policía científica. Este equipo tiene un total de 4 Oficiales o Agentes. Todos los funcionarios adscritos a estas unidades reciben la denominación de Detectives. La Force Intelligence posee tres secciones internas: la Unidad de Organización Criminal, la Unidad de Inmigración y la Unidad de Información e Inteligencia. Como ya vimos en la Crime Unit, los funcionarios de esta unidad también son denominados Detectives.

La High Visibility Policing Unit y la Operations son las unidades que poseen el mayor número de efectivos humanos “visibles”, pues en ellas se encuadran, en diversas sub-unidades, los agentes policiales uniformados que se ven por las calles de la ciudad. Ambas unidades están gobernadas por sendos Inspectores Jefes. También, en este grupo, podemos incluir a los agentes que trabajan no solo en la calle, sino en dependencias policiales: calabozos y seguridad de las instalaciones de la Comisaría, por ejemplo. La Sección Marítima y la de la Alta Visibilidad de la Royal Gibraltar Police están, también, integradas en estos dos grandes grupos, concretamente en Operations. La Unidad de Tráfico, muy importante en esta población, se enmarca dentro de la High Visibility Policing Unit y todos los días entran de servicio, repartidos en los tres turnos, 8 agentes motorizados.

Para cubrir eventos de envergadura, donde la concentración humana es abundante, se emplea a la Unidad de Alta Visibilidad. Esta unidad, a groso modo, podemos decir que equivale a los equipos uniformados que poseen los cuerpos policiales españoles para que centren su trabajo en lugares donde se reúnen jóvenes para divertirse los fines de semana y donde hacen “botellón”. Un poco, y salvando diferencias, esta unidad es lo que en el C.N.P se denomina U.P.R. o G.O.R. y en la Guardia Civil USECIC. Por cierto, este tipo de equipos policiales cada día están más activados en los Cuerpos de Policía Local.

Dentro del otro gran grupo, el de tareas administrativas, se enmarcan unidades o tareas tales como: asuntos internos, formación (Academia de Policía), Licencias de Armas (lo que en España llamamos Intervención de Armas y que es competencia exclusiva de la Guardia Civil), departamento de prensa, administración, mantenimiento y otras tantas más. Repartidas en diversas unidades, estas áreas administrativas y burocráticas de apoyo al mando del Cuerpo, son dirigidas por Inspectores Jefes. El horario de trabajo de estas unidades de apoyo o soporte administrativo es distinto al de los demás agentes. En estas labores se trabaja de lunes a viernes en horario de 08,30 horas a 17 horas. Durante la realización de las entrevistas oportunas para realizar este trabajo, se estaba llevando acabo un tribunal interno promovido por la sección de asuntos internos. Sin que entraran en detalles, por discreción profesional, fui informado de que los pocos asuntos llevados a término por este departamento, son siempre por pequeñas faltas disciplinarias. (en la imagen: agentes de la RGP realizando prácticas antidisturbios)

En las dependencias policiales, tanto de New Mole House como en las primitivas dependencias que aún se emplean en el centro del casco urbano, trabajan un buen número de funcionarios "civiles" que no son agentes de la R.G.P. Estos funcionarios "descargan" una gran cantidad de trabajo que, por lógica, redunda en una mayor eficacia policial al disponerse de más efectivos operativos o administrativos. El trabajo que efectúan estos funcionarios “civiles” es de índole administrativa. Muchos de los trabajos que esos funcionarios desempeñan, en España son directamente realizados por funcionarios policiales. Quiero aprovechar la ocasión para mencionar a la funcionaria Dª María Luisa Torres, la cual, ha sido de gran ayuda al poder contar con ella como parte del “enlace” con la Royal Gibraltar Police. Muchas gracias María Luisa.

Respecto a la competencia de la R.G.P. en materia de expedición de Licencias de Armas y control de armas de fuego, destacaré los datos siguientes: actualmente, en La Roca, existen 322 Licencias de Armas, existiendo un total de 358 armas cortas guiadas y 644 armas largas, estando, todas esas armas, relacionadas con las diferentes asociaciones deportivas existentes en Gibraltar. Las armas de aire comprimido y de “Paint Ball” están, también, sujetas a control policial.

Sobre la disciplina en la R.G.P. me gustaría decir algo. Pese a que es un cuerpo civil y armado, –aunque solo sea puntualmente- existe una disciplina algo férrea en el seno del Cuerpo. Pude comprobar, a lo largo de la horas que permanecí con ellos –durante varios días- que se producen muestras externas de mucho respeto a los mandos de la institución. Por otro lado, existiendo como existe un Club para la Policía, no se verá jamás a un agente tomando café, tomando copas, o incluso merendando o almorzando en horas de servicio, no solo en el Club del Cuerpo, sino, tampoco en bares u otros establecimientos de la urbe gibraltareña. Infracciones internas disciplinarias de este tipo, serían severamente castigas de ser detectadas, cosa poco frecuente. (en la imagen: el autor en la entrada del Club Social de la RGP, todo un lujo de instalaciones, y no se come nada mal)

En Gibraltar existe un comité que controla y supervisa todas las quejas ciudadanas formuladas contra las actuaciones policiales. Este órgano recibe el nombre de Comité de Autoridad y lo conforman personas ajenas a la R.G.P. Cuando el Comité recibe una denuncia, esta, inmediatamente, es elevada al departamento de Asuntos Internos del Cuerpo y estos serán los competentes para decidir si investigan el tema. Pueden creerme, esto se toma muy en serio.

Los agentes destinados a labores normales de seguridad ciudadana, suelen trabajar en tres turnos típicos de Mañana-Tarde-Noche. Normalmente, los turnos están conformados por 24 funcionarios, entre los cuales están los adscritos a calabozos, transmisiones y radiopatrullas a pies o en vehículos.

Es digno de referencia, y también de sana envidia, que los calabozos que poseen las dependencias de la Police Station (Comisaría) están permanentemente vigilados y grabados por un completo sistema de C.C.T.V. En realidad, desde que se entra en la Comisaría, todo está siendo grabado. Los detenidos son filmados en todo momento, incluso durante su estancia en los calabozos. También, la persona –lógicamente, conductora de vehículos- que es sometida a la prueba de alcoholemia es filmada durante la prueba. Esto, como bien supondrán todos, es una gran ventaja policial a la hora de acreditar acciones violentas, lesiones u otras actitudes incívicas o ilícitas.

Medios materiales: vehículos y armas
La flota de vehículos es muy amplía en la Royal Gibraltar Police, poseyendo una gama muy extensa de los mismos. Dada la configuración callejera de la urbe gibraltareña, la motocicleta se presenta como el vehículo policial más eficaz. Tanto la Unidad de Tráfico como el turno de servicio normal, (lo que en España sería Seguridad Ciudadana) poseen motocicletas de la marca HONDA modelo CB750P. Este modelo concreto de motocicleta es muy apreciado por los agentes, estando en servicio algún ejemplar con más de 15 años de antiguedad, sin que exista intención de cambiar ni de marca ni de modelo.

A nivel de vehículos patrulla de otro tipo, están en servicio turismos, furgonetas, todoterrenos y pickups. Existen un total de 16 coches patrulla, tipo turismo, de las marca HONDA Civic 2.0cc y de la marca HYUNDAI Elentar 1.6cc, ambos de gasolina. En lo referente a otros segmentos de coches de trabajo, en servicio tienen varias marcas asignadas: TOYOTA Hiace TD-2,5cc, NISSAN Primaster TD-2,5cc y MITSUBISHI L300 TD-2,5cc. Al contrario que en España, los coches patrulla no poseen mamparas de separación para traslado de detenidos o personas agresivas. El traslado de presos y/o detenidos, siempre se efectúa en vehículos que están especialmente configurados con jaulas o celdas metálicas en sus zonas traseras, serán casi siempre furgonetas.

Aún estando diseñados para el traslado de detenidos, las furgonetas “jaula” se emplean en servicios normales de patrulla. Es lógico, en “ruta” debe haber siempre un coche con capacidad para trasladar detenidos o violentos. Por cierto, todos los vehículos tienen instaladas emisoras de radio transmisión. El sistema de comunicaciones de uso en la R.G.P. es el conocido y moderno sistema TETRA, tanto para las emisoras fijas de los vehículos como en los equipos portátiles de comunicación.

Recientemente, todos los vehículos de cuatro ruedas de la R.G.P. han sido dotados de un modernísimo sistema de cámara de video-grabación digital. El sistema permite grabar imágenes y audio desde el instante que el agente conductor pone en marcha el motor del vehículo para iniciar el servicio. Una minúscula cámara de video va instalada en el puente del sistema prioritario policial, sobre el techo del vehículo. Lógicamente, la cámara está debidamente protegida. Desde el interior, los agentes pueden manejar, a su antojo, la dirección y el zoom de la cámara, la cual gira en todas las direcciones y ángulos. El sistema permite, también, la grabación de audio dentro y fuera del vehículo. Una vez se detiene el motor del vehículo, el sistema sigue grabando por espacio de 15 minutos, esto tiene su sentido práctico-policial: cuando el agente se baja del vehículo, y lo deja estacionado, para efectuar una intervención policial, si la cámara ha quedado dirigida hacia el punto de la intervención…todo quedará debidamente filmado. Toda la información tomada por el sistema de grabación es recibida, en el acto, en la Comisaría, pudiendo también, mediante un pendrive, descargarse los datos en cualquier ordenador.

Pese al alto coste económico que ha supuesto la implantación de este novedoso sistema en todos los vehículos policiales, la Jefatura del cuerpo está muy satisfecha con el desembolso. Para las tareas propias de los equipos de investigación policial, se emplean diversos tipos de vehículos, los cuales, por motivos obvios, están desprovistos de sistemas policiales identificativos externos.

El tema del armamento en una organización policial tan clásica como es esta, no está “cuajado” del todo. En el periodo de formación, en la Academia, no se adiestra al recluta en el uso y empleo del arma, será después, una vez se posea la certificación de funcionario de Policía, y además con dos años de antigüedad, cuando se podrá optar a la formación en tiro y armamento. Solo una pequeña parte de los agentes poseen cualificación para trabajar con armas. Los servicios que se prestan con estas son muy concretos. Actualmente, solo en el aeropuerto se trabaja con armas de fuego. Llegado el caso de alertas terroristas o de otra índole, los altos mandos podrán designar otros servicios armados. En cualquier caso, y ante emergencias surgidas en “caliente” el Inspector de Servicio, y Jefe del Turno, podrá acceder a varias armas que solo podrán emplear aquellos agentes que estén certificados por los instructores y siguiendo los protocolos internos.

Las armas de fuego de dotación, en la actualidad, son: pistola austriaca Glock-17 del calibre 9mm Parabellum, y el subfusil germano Heckler und Koch MP-5 en igual calibre. Existen dos versiones de MP5 en servicio, unas de culata fija y otras de culata retráctil, pero en cualquier caso, ninguno dispara en ráfaga (automático), solo en tiro a tiro (semiautomático). La pistola se porta en una funda de cintura de la misma marca del arma, y en caso de servicio urbano armado, el agente solo portará un cargador (en el arma). Cuando se trabaja en el aeropuerto, tanto para el subfusil como para la pistola, se portan dos cargadores. Como en otras organizaciones británicas similares, el empleo del arma implica, automáticamente, el uso de protección balística. En la actualidad, los chalecos antibala son de la marca británica LBA International Limited y son de nivel de protección IIIA.

A los agentes se les dota, para todo tipo de servicios, de un chaleco táctico reflectante, el cual posee una gran diversidad de bolsillos para el transporte de grilletes, linternas, defensa extensible y boletín de denuncias así como el radiotransmisor. Para todo aquel que lo desee usar, existen chalecos tácticos reflectantes anticuchillo, pero debido a que son más pesados e incómodos, no son muy usados.

Realidad delincuencial del Peñón:
Este territorio británico de ultramar, como casi cualquier zona del mundo civilizado, posee una diversidad de incidencias policiales muy variopintas. La realidad delictiva en Gibraltar es baja, no difiere mucho de la realidad de cualquier ciudad española con ratios delincuenciales bajos. Ahora bien, lo que es distinto, y además diametralmente diferente, es el sistema judicial que se aplica en La Roca. Es increíblemente diferente al sistema español. Estando tan cerca y siendo tan iguales en tantas cosas, allí, en Gibraltar, de no abonarse una sanción por conducir sin hacer uso del cinturón de seguridad, se puede acabar detenido o en prisión. Pondré varios ejemplos más: la posesión de una navaja automática, de mariposa, o de un bastón extensible o un puño americano, suponen, en el acto, la detención del sujeto portador de tales efectos. Esto, en España, se persigue en vía administrativa, o sea: una simple multa que se pagará o no…pero que jamás llevará a privar de libertad al deudor de la multa.

La negativa a someterse a la prueba de impregnación de alcohol, cuando se conducen vehículos a motor, es delito y conlleva detención, como en nuestro país. Ahora bien, si la tasa arrojada en la prueba es de 0,35 mg/l en aire, se procede a la detención inmediata del conductor. En nuestro país el margen es superior, casi el doble. Sirva otro ejemplo, la tenencia de hachís (droga clase B en La Roca), aunque sea en mínima cantidad de consumo, supondría la detención del portador, si bien, la primera vez que se detecta tal infracción, y si la cantidad es muy pequeña y el Jefe de Servicio lo estima oportuno, “dará una segunda oportunidad”, eso sí, la acción queda registrada informativamente: no habrá una segunda oportunidad. Cuando se trata de droga clase A, como la cocaína u otras, no hay segundas oportunidades, aún cuando la cantidad sea mínima para consumo propio. (en ambas imágenes: el Comisario de la RGP, en plena resolución de un atraco, con arma de fuego, acaecido en julio de 2010. Todo salió bien...)

Tanto las sanciones económicas como las posibles medidas privativas de libertad, por la comisión de las infracciones antes referidas u otras, serán siempre impuestas por la autoridad judicial. Por cierto, en La Roca, el Ministerio Público o Fiscal, trabaja con la Policía, de un modo muy similar como pasa en EE.UU. Se podría establecer, muy someramente, el siguiente orden jurisdiccional de la Justicia en Gibraltar: Juez de Paz, Tribunal de Menores, Corte Menor y Tribunal Supremo. El Juez de Paz suele ser un ciudadano de nombre conocido e intachable conducta social y ciudadana y tiene competencia en materia de infracciones menores, como las que relacioné en el párrafo anterior. El tribunal de Menores juzga los delitos cometidos por los menores de 17 años de edad (edad penal fijada en este territorio británico).

Para el resto de delitos está la Corte Menor y el Tribunal Supremo. El primero de estos órganos judiciales está formado por 1 Magistrado o por 3 Jueces de Paz. El Tribunal Supremo lo componen un Juez y un Jurado Popular compuesto por 9 ciudadanos.
CONTINUARÁ...

lunes, 20 de septiembre de 2010

MAESTROS SIN MAESTRÍA: "Todo por la pasta" (2ª Parte)

Por: Ernesto Pérez Vera

El viento de levante reinante en este rincón del norte de África, y la casualidad, me ha obligado a escribir la segunda parte de “todo por la pasta” algo que no estaba previsto (ver la primera parte: http://goiptarifa.blogspot.com/2010/08/todo-por-la-pasta-ocurre-en-otros.htmlre-en-otros.html)

El mundo es un pañuelo, pero a veces está lleno de mocos. Esta tarde he mantenido una interesante conversación con otro apasionado de su trabajo. A este amigo se le notaba que amaba su trabajo, y no solo por como hablaba de él sino por como lo trabajaba. Mi amigo no es compañero, no viste uniforme ni lleva placa, es mi antenista particular. El tío disfruta con sus antenas y cables como yo con mis incautaciones y detenciones. Entre una cosa y otra, y mientas solucionaba una avería en casa, me ha comentado que fue opositor a Policía Local, quizás era de esperar, pues es hijo del Cuerpo y un tipo sano y formal.

Pues bien, hablando de cuando estudiaba para ser poli, me comentó que su profesor privado para las oposiciones era un Licenciado en Derecho que estaba Doctorado en una rama del Derecho. Un tipo muy titulado, y sin duda cualificado. Pero me ha sorprendido el concepto que ese profesor le trasmitió de lo que es un agente de la autoridad. Según mi amigo, su profesor le dijo a toda la clase: “…un Policía Local deja de ser POLICÍA al salir de su municipio de trabajo…” sin más palabras y sin más matices. Más tarde, según parece, añadió: “…eso no pasa con los agentes del C.N.P. y de la G.C., pues ellos, vayan donde vayan…son siempre POLICÍAS…” y así, una vez más, sentenció sin más matices y aclaraciones.

Para colmo, como ejemplo evidente de que lo que sostenía era cierto, soltó ésta otra perla: “…a los PP.LL. les quitan el arma de fuego al acabar el servicio –dijo le quitan- y sin embargo a los agentes del Estado –C.N.P. y G.C.- se la dejan llevar a casa…” Así es señores, el Licenciado, sin anestesia, les colocó eso a sus alumnos. Como era de esperar, los alumnos confiaban en su ilustre profesor, y eso, unido a las ansias de aprendizaje, quedó marcado a fuego en la mente de los jóvenes aspirante. Por estas cosas es por lo que algunos se creen que la tienen más larga…y me refiero a la placa.

¡Por Dios, por Dios¡ Como pudo decir burradas de ese calibre un señor tan titulado, que además es funcionario “clase A” de la administración. La casualidad viene ahora. El antenista que me contaba esto no recordaba el nombre de su profe, que por cierto cobraba 150 euros por una clase de dos horas. Pero yo, al ir oyendo al joven, recordé una anécdota personal vivida en la Academia de Policía en mis inicios como alumno. Tuve un profe con idéntico perfil académico al que soltaba esas perlas, y al que, con educación y discreción, corregí en su día durante una clase. La corrección fue relativa a la L.O. 1/92, que por cierto, el Licenciado profesor demostró no conocer más que su apodo: Ley Corcuera. En fin, el profe aceptó mi envite y días después, y en público, admitió que el alumno que lo rectificó…estaba en lo cierto.

La cosa es que yo conté a mi interlocutor esta anécdota, para que así viera que no siempre el que más nivel académico posee tiene razón. Traté de hacerle ver que por dinero hay quien pierde el pudor y habla de cosas que no domina, parapetándose para ello tras títulos, diplomas o galones. Fue en ese momento cuando a mi amigo le vino a la mente el nombre del profe. Lo recordó pero sin apellidos. Cuando mencionó ese nombre, yo di un respingo y dije un apellido…y ¡voila! El mundo es un pañuelo y, en este caso, lleno de mocos. El mismo profe que daba patadas al ordenamiento jurídico en mi academia de policía…era el mismo “melón” que engañó, por no conocer lo matices, a sus alumnos de 150 euros los 120 minutos.

Aquellos de mi promoción que lean esto, con un solo detalle ya mencionado, sabrán quien es susodicho profesor, y lo sabrán incluso si no recuerdan la anécdota de mi discreta corrección pública.

A estas alturas de la campaña, no creo que haya que recordarle a nadie que cualquier policía, sea del cuerpo que sea, debe ser considerado como tal aún fuera de servicio y fuera de su demarcación policial; eso sí, si es que tiene que investirse del carácter de agente de la autoridad mediante su identificación ante situaciones que lo requieran. Y por cierto, -solo por recordarlo- no es que pueda intervenir en los supuestos que refiero arriba, sino que estará obligado a ello por el ordenamiento jurídico.

Así nos luce el pelo, y que se salve el que pueda. A unos los mal enseñan o engañan mientras son aspirantes y a otros cuando ya son alumnos, pero da igual, lo importante es que el profe tenga “papeles” y gane billetes…

domingo, 12 de septiembre de 2010

En Barcelona: Iª Jornada sobre balística de efectos, cartuchería de uso policial y fisiología del enfrentamiento armado

INTERNATIONAL POLICE ASSOCIATION (I.P.A.) Sección Española – Comunidad Autónoma de Cataluña Secció Espanyola – Comunitat Autònoma de Catalunya AGRUPACIÓ DE VILADECANS Organització amb estatus consultiu davant el Consell Econòmic i Social de les Nacions Unides i del Consell d’Europa OFICINA

I.P.A. VILADECANS Organiza:
Iª Jornada sobre balística de efectos, cartuchería de uso policial y fisiología del enfrentamiento armado
¿De verdad crees que tu arma de servicio dispara proyectiles eficaces? ¿Vas a seguir creyendo todo lo que te han contado sin intentar averiguar si es todo cierto…? ¿Por qué actuamos como lo

hacemos en casos de vida o muerte? ¿Por qué no siempre podemos hacer todo lo que nos han enseñado en la galería de tiro?


Tras un enfrentamiento armado, ¿por qué no siempre recordamos todo lo ocurrido? ¿Trabajas con compañeros y jefes que creen que nunca pasa nada? ¿Estás cansado de argumentar que siempre puede pasar lo que nunca has imaginado?
Si eres un Policía comprometido con la realidad y quieres mejorar tus conocimientos técnicos en balística de efectos, cartuchería de uso policial y

fisiología humana en enfrentamientos armados o “a vida o muerte”, ¡¡¡INSCRÍBETE YA!!!

¡Ya está bien! No sigas creyendo cosas que no son ciertas. Deja de creer en leyendas urbanas. Te va a gustar y te va a servir ¡Te estamos esperando!

1ª Parte: BALÍSTICA DE EFECTOS Y CARTUCHERÍA METÁLICA
Conceptos como la transferencia de energía de los proyectiles en el instante del impacto, la Punta Hueca (no es ilegal para las FYCS españolas), diferentes nomenclaturas de los cartuchos nacidos en la Europa Continental, fuera de ella y en América.

2ª Parte: FISIOLOGÍA HUMANA DURANTE UN ENCUENTRO HOSTIL
Los pasos que siguen todos los órganos humanos desde que se detecta una grave acción, y el camino que se sucede durante la defensa o la huída de esa acción. Técnicas de tiro instintivas y naturales que nacen sin ser instruidas y que se contradicen con las técnicas que durante años se nos han enseñado en las academias.

3ª Parte: LA REALIDAD DEL ENCUENTRO ARMADO
Descubrirás, por ti mismo, que la realidad del encuentro armado está totalmente alejada de las mentiras que se nos cuentan en las galerías de tiro. En España, aunque muchos parecen no querer verlo, hay muchos casos de agentes atacados, heridos y/o muertos.

La gran ventaja: cartucho en recámara. Si vienes, obtendrás argumentos para poder demostrar que montar el arma ante un delincuente, cuando el ataque está en curso, no sirve para hacer deponer la actitud hostil. Consigue argumentos a favor del uso de la Doble Acción o acciones similares.

La ignorancia y cobardía están sentadas en cómodos sillones de mando.

Vamos a ver las circunstancias que, de modo omnipresente, aparecen en la mayor parte de enfrentamientos armados entre policías y delincuentes. En base a las conjeturas que se obtengan, deberán, todos ustedes, de organizar sus entrenamientos de tiro con armas de fuego.

Expone: Ernesto Pérez Vera
Comenzó su carrera profesional como militar a temprana edad, posteriormente pasó al sector privado donde ejerció de auxiliar de investigación privada, vigilante de seguridad y escolta privado.

Ernesto, en la actualidad, es agente de Policía en La línea (Cádiz) y ha estado siempre asignado a Unidades de Seguridad Ciudadana y a esporádicos servicios de Protección de Autoridades Locales. También estuvo al mando de la Unidad Especial de Policía Local de La Línea, hoy GESC.

Ernesto es Instructor de tiro acreditado por la Academia de policía de la Comunidad de Madrid, y miembro de la Asociación Española de Instructores de Tiro Policial (AEITP).

Desde 2008 es Redactor de la Revista Internacional, de temática Defensa/Seguridad: War Heat Internacional, de la editorial War Press, poseyendo, por tanto, acreditación de Prensa.

Lamentablemente, Ernesto ha pasado por una dura situación de vida o muerte, motivo por el cual, aún en situación de activo, ha sido declarado Incapacitado Permanente Parcial para el servicio. Ernesto sabe lo que es salir vivo de un grave encuentro en el que tuvo que hacer uso de su arma de fuego.

Fecha: 9 de noviembre de 2010

Horario: de 16:00 a 21:00 horas

Lugar: Auditorio de Can Calderón, Carrer d'Andorra, 64 08840 Viladecans

Precio: 30 € los socios IPA y 40 € los no socios

Incluye: diploma de asistencia, camiseta

Dirigido a: Miembros de las FCSE, servicios emergencias y seguridad privada.

Para más información y reserva de plazas contactar con: Alex Pérez en el teléfono 630 41 28 55 o por mail: alex_ipaviladecans@hotmail.es

Colaboran: Ayuntamiento de Viladecans, Gim Defensa y Motivación y Equipamiento Policial GAMS

Si quieres una plaza, realiza la transferencia bancaria por el importe del curso en: Banesto Núm. Cuenta: 0030-2196-79-0000589272 Especificar Nombre, Apellidos y nombre del Curso