POLICÍA LOCAL DE TARIFA (Página no oficial)

domingo, 2 de mayo de 2010

TIRO EN SECO…ENTRENAMIENTO APTO PARA EL SALÓN DE CASA

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo


Desde el punto de vista táctico/defensivo y de la seguridad en el manejo de armas cortas, resulta de primordial interés el entrenamiento del desenfunde/enfunde del arma, así como el manejo táctico de la misma y las demás manipulaciones posibles. La mejor forma de entrenar, algunas de las maniobras antes referidas es en SECO. Esta podría ser una definición de tiro en seco o entrenamiento en seco: aquellas manipulaciones y/o maniobras de “tiro” que se realizan con un arma de fuego pero sin munición, bien por la seguridad del entrono donde se lleva a cabo el entrenamiento, o bien por economizar munición mientras se adquiere destreza, habilidad y confianza por parte del tirador.

No son muchos los que entrenan en seco las operaciones de desenfunde, encare, solventar interrupciones, recargas y devolución del arma a su funda, entre otras tantas operaciones. Durante los periodos de formación en Academias y Escuelas de Policías, quizás se deberían aumentar las horas de formación en este tipo de ejercicios. La mayoría de los usuarios de armas defensivas (funcionarios con licencia de armas Tipo A o ciudadanos con la Tipo B) solo entrenan en las galerías de tiro y casi siempre poco y con programas formativos poco acertados y nada reales. En mi opinión, antes de pasar al campo de tiro o a la galería, el usuario debe tener un amplio conocimiento de cómo funciona su arma y poseer una gran calidad en el manejo de la misma; esto le aportará al tirador seguridad cuando esté ante una situación crítica con el arma en la mano. Por ello, estas prácticas deberían llevarse a término también por agentes veteranos.

Sería conveniente el uso periódico de este tipo de entrenamiento, tanto a nivel oficial como dentro del ámbito privado -horas de no servicio- del agente. Esto aportará mucha soltura y eficacia en las manipulaciones del arma. Ni que decir tiene que, todas aquellas manipulaciones en seco que realicemos, se deben efectuar con el misma arma que usamos para el trabajo o para nuestra defensa, cumpliendo con lo que dice aquella máxima de los Centuriones de las Legiones Romanas: “ENTRENA COMO TRABAJAS, TRABAJA COMO ENTRENAS”. Todo lo anterior, llevará al tirador a crear hábitos dactilares y memoria muscular. La mencionada memoria muscular hará que realicemos todas las operaciones en seco con tal rapidez y eficacia que cuando se presente la ocasión de repetirlas con fuego real, seremos, infinitamente, más seguros mental y tácticamente.

Para realizar este tipo de entrenamiento no precisamos de instalaciones concretas y profesionales, solo necesitamos estar en un lugar en el que estemos solos, o acompañados de personas que estén previamente advertidas de que nuestro arma está vacía, y de que vamos a llevar acabo ejercicios de tiro en seco. No obstante, tal como está la situación actual en nuestra sociedad, con respecto a las armas y la policía, quizás la mejor forma de hacer este entrenamiento sea en privado o en unión de otros compañeros interesados.

Cualquier sitio de nuestra casa puede ser un lugar acertado para efectuar la mayoría de ejercicios que un profesional de las armas necesita repetir miles de veces. Quizás el desenfunde y encare sean las principales maniobras que deben ejercitarse, amen de la devolución del arma a la funda de modo táctico. La repetición de esta maniobra se podría hacer en cualquier sitio de la casa, incluso frente a un espejo de los que tengamos en casa; de ese modo, durante la repetición del ejercicio, nos podremos estar observando en el espejo sin desviar la vista hacia el arma o funda -no olvidemos que nunca hay que apartar la vista de la zona de donde proviene la amenaza, en este caso…el espejo-

Otro modo de llevar acabo el adiestramiento de desenfunde/encare/enfunde, podría ser con armas Dummy. Estas armas son de color tan llamativo que, incluso a distancia, advierten a cualquier “observador” de que el arma que tenemos en la mano es un arma inerte. Estas armas son de goma maciza y carente de movimientos en sus partes. Así pues, para la triple-maniobra principal antes referida, este tipo de arma se presenta como una gran opción. Son también ideales para entrenar desarmes a supuestos agresores, pues gracias a que este arma simulada está construida con goma, no sufrirá daño alguno si durante las sesiones de entrenamiento cayera al suelo.

Estas armas son muy reales, poseen tamaño, perfiles y formas idénticos a los de las armas reales, existiendo una enorme oferta de marcas y modelos tanto de armas largas como cortas, así como de cargadores, granadas, cuchillos o radiotransmisores. Estas útiles herramientas se fabrican imitando a la inmensa mayoría de armas y modelos modernos.

Otra maniobra de vital importancia y que requiere de entrenamiento continuo y seguro, es la de la introducción del cartucho en la recámara frente a una amenaza. Naturalmente este ejercicio lo deben entrenar aquellos que no trabajan en condición de arma alimentada, o sea, los que trabajan a recámara vacía.

Esta maniobra no solo es importante para la seguridad del que la tiene que efectuar ante una agresión criminal, o ante una amenaza que requiera de montar el arma en prevención; también es vital para aquellos que se encuentren en el entorno donde se lleva acabo la operación de alimentar la recámara ante esa grave situación. Para el operador es vital, porque, de una rápida y correcta alimentación de la recámara, puede depender el resultado del enfrentamiento entre el “bueno y el malo”. Es también vital para el entorno, porque de ser una operación mal realizada, o efectuada de modo inseguro, se podría producir un accidente de disparo no deseado y las consecuencias pueden ser muy graves para todo aquel que se encuentre físicamente próximo al lugar de la confrontación.

Creo que ya, a nadie se le escapa que tener que montar el arma durante una acción policial, va unido, en el 90% de los casos, a situaciones de mucho riesgo para el agente. De ello se desprende que, el agente estará en una situación psíquica y física muy mermada, puede que incluso herido y con la capacidad cognitiva no en su mejor momento. Así pues, si cuando más peligro siente el agente, si cuando más nervioso está el agente, si cuando de una mala práctica se puede “descolgar” un accidente, es, precisamente cuando se debe hacer una manipulación como es la de introducir un cartucho en recámara… ¿no será más aconsejable portar el arma siempre alimentada?

Yo abogo siempre por el porte del arma en condición de uso inmediato. Eso sí, no sin antes instruir, debidamente, al agente, no solo tácticamente, sino incluso mentalmente. Existen otros motivos para portar el arma con recámara alimentada, pero esos motivos son puramente tácticos y se pueden ver en un artículo con otro título.

Para entrenar en seco, tanto la acción de presionar el disparador del arma como las maniobras de alimentar la recámara o de vaciado de la misma, solventar interrupciones, alimentar cargadores, realizar cambios de cargador, etc., se deben usar cartuchos aliviapercutores. Estos cartuchos no dañarán el sistema de disparo y percusión. Los aliviapercutores suelen ser translúcidos y de llamativo color y dejan ver, a través de su cuerpo, un muelle o resorte, el cual está conectado con la base del culote que es donde golpeará la aguja percutora del arma. Cualquiera que esté observando el ejercicio podrá reconocer, como inertes, a estos cartuchos y no tendrá que temer a un accidente.

Entrenamiento con Arma Real y con Cañón de Plástico
Existe otra forma de realizar algunas de las manipulaciones y maniobras de las que venimos hablando. Para ello usaremos un cañón inerte que nos permitirá usar el arma real con la que trabajamos. Con el cañón inerte de plástico color amarillo o naranja “muy vivo”, podremos entrenar cambios de cargador, montar y desmontar el arma, dirigir hacia el blanco tras desenfunde. Incluso se podrá simular la alimentación del arma como respuesta a un ataque. Este cañón de plástico se sustituye fácilmente por el cañón original y desde fuera del escenario en el que estamos entrenando, es fácilmente identificable como arma de entrenamiento.

Con este método es imposible que, por error, se introduzca un cartucho de fuego real en la recámara, tampoco aliviapercutor-Dummy. Su diseño impide que se alimente la recámara del cañón inerte. No existe dicha recámara. Algunos fabricantes como Sig Sauer, incorporan en el estuche de entrega de sus más modernos modelos, un cañón de este tipo, concretamente en el modelo Sig Pro-2022.

Otros medios o modos más sofisticados de entrenar en seco
Existen otras formas de entrenar en seco, y además, en este caso, de un modo muy realista. Con el sistema que vamos a estudiar seguidamente, se podrá hacer todo el recorrido del disparador, como cuando se efectúa el tiro en sí, también permite las manipulaciones de recarga, desenfunde/enfunde, encare, etc.

Las modalidades de las que ahora vamos a hablar, conllevan un desembolso económico que no todos pueden permitirse, si acaso los profesionales de la formación o los centros de formación en sí. Me estoy refiriendo por ejemplo al empleo de armas inutilizadas expresamente para este fin concreto.

La inutilización de un arma consiste en neutralizar sus mecanismos de disparo, haciendo imposible que el arma pueda producir un disparo, aún permitiendo el total movimiento de sus piezas. Esta inutilización debe estar visada por la Intervención de Armas de la Guardia Civil. Una vez inutilizada el arma, podremos ejercitar con ella y en casa, todas las manipulaciones que se quieran hacer a un arma en condición de fuego.

Naturalmente inutilizaremos, o compraremos inutilizada, un arma de igual marca y modelo que la que portamos para trabajo o para nuestra defensa. La pega es el coste.

Marcas tan prestigiosas como la austriaca Glock, o la germano-suiza Sig Sauer, fabrican modelos que no permiten el disparo pero sí la alimentación de su recámara con cartuchos inertes. Estas armas, permiten cualquier manipulación y el desarme completo para su estudio. Así pues, la marca Glock en su catálogo presenta el modelo Glock 17R, el cual está construido con el armazón en vivo y llamativo color rojo que, incluso a distancia, advierte de la presencia de un arma no real, sino de adiestramiento o manipulación. Por su parte, Sig Sauer oferta, actualmente, dos modelos, la SP 2022 TRG y la P226 TRG, que al igual que el modelo de Glock, están fabricados en llamativo color rojo.

El uso de colimadores LASER también se puede realizar un eficaz entrenamiento de tiro en seco. Este sistema es algo costoso pero más asequible que las armas inutilizadas. Este dispositivo permite el uso del arma real que usamos para el trabajo.

Con el LASER podremos hacer disparos simulados contra cualquier objetivo o blanco dentro del entrono que hayamos elegido para la instrucción. Ante la activación del sistema de disparo y percusión, sobre el cartucho inerte que tengamos en la recámara, se producirá una vibración que activará el dispositivo LASER. Una vez el Laser “recibe” la señal que lo activa, emite un punto rojo que será visible en aquel lugar donde estuviera dirigida la boca de fuego, de ese modo podremos intuir con bastante aproximación, cual hubiera sido el punto de impacto en situación de fuego real.

Estos dispositivos existen en varios formatos, siendo los más comunes los del tipo cartucho, los cuales tienen forma muy similar a un cartucho real y se alojan en la recámara cual cartucho de fuego real. De otro tipo son aquellos que se introducen en el interior del cañón desde la boca de fuego, siendo su forma totalmente cilíndrica y de un grosor suficiente para que las paredes del cilindro y su base, estén en contacto con el cañón, permitiendo que la vibración del disparo sobre el cartucho inerte, active el LASER.■


PARTE DE ESTE ARTÍCULO, HA SIDO PUBLICADO EN EL PERIÓDICO ARMAS- EN JUNIO-JULIO 09, EN UN TEXTO SOBRE LA FORMACIÓN EN ESPAÑA.

jueves, 22 de abril de 2010

¿…PISTOLA O REVÓLVER...? el eterno dilema

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo


¿PISTOLA O REVÓLVER?, esta es la pregunta más común, que se hace un agente de policía o un particular con licencia de armas tipo B (licencia que permite el uso y porte de armas cortas para defensa en la calle y domicilio, a ciudadanos particulares y a funcionarios o autoridades que no sean miembros de las FYCS, FAS o SVA. Esta licencia, es renovable cada tres años) cuado decide adquirir un arma para su defensa y seguridad personal.

Es un dilema sempiterno; pocos son los que tienen claro desde el principio, que tipo de arma es la que quieren. Cada día es más frecuente que los usuarios de este tipo de armas –de defensa- opten casi sin dudarlo por la pistola, si bien existen todavía muchos revólveres en manos de agentes de policía y ciudadanos con la referida licencia tipo B.

Cuando algún compañero me pide consejo sobre que tipo de arma comprar, siempre le hago una serie de preguntas, casi una encuesta. El dilema NO debe ser ¿que quiero comprar? sino que necesito comprar…, comprar por moda o por mal consejo de una persona cercana, es muy común y suele ser poco práctico.

Un policía que compra un arma para su defensa en horarios fuera de servicio o un particular que la necesita para su defensa, debe tener claras unas cuantas cuestiones:

1º.- ¿Va a portar el arma siempre que salga a la calle? ¿Quizás la quiera solo para guardarla en casa y esporádicamente portarla en la vía pública?

2º.- ¿Va a entrenar mucho y sacar partido y rendimiento al arma? ¿Entrenará tiro de diversión, de precisión o de defensa? ¿Qué calibre busca o necesita?

3º.- ¿De que presupuesto dispone?

Existen más preguntas, pero quizás, estas son esenciales. Si el arma la quiere o necesita para autodefensa, el arma debe tener una envergadura que permita su porte de modo cómodo y discreto, o sea, eficazmente. Si solo quiere el arma para guardar en casa y acudir alguna vez al campo de tiro, el tamaño ya no importa tanto.

Un error frecuente es: comprar el arma para entrenar y esporádicamente portarla. La mayoría de los que hacen eso, compran un arma enorme para sacar más partido a la precisión durante las tiradas de precisión deportiva en el club de tiro y cuando deciden portarla de paisano, se dan cuenta de que el arma es imposible de ocultar con discreción y eficacia. Al final el arma acaba siendo abandonada en un cajón de casa o siendo vendida.

Otros adquieren armas en calibres exuberantes y/o muy potentes, como el 10mm Auto ó .357 Sig, .45 ACP, 5,7x28mm etc. (el último de los referido es solo vendido a Cuerpos y Unidades de las FAS y FYCS), calibres acertados para la defensa pero de precio alto y a veces, según la zona de de España, difíciles de encontrar, sobre todo los dos primeros. Así pues, los que hacen eso, tendrán armas potentes y de tal calibre, que tendrán garantías de eficacia para defensa. Pero seguramente, las armas no serán eficaces en sus manos, pues no habrán obtenido el entrenamiento adecuado –por falta de munición abundante- por ello, el tirador acabará aburrido y cansado de comprar munición cara….si es que la encuentra.

El presupuesto a gastar es algo importante también, algunos creen que por gastar mucho dinero en el arma, ya serán buenos tiradores o serán tiradores seguros y por ello algunos, tras el gran desembolso económico, cierran el grifo y no invierten en la funda porta arma adecuada o en la cantidad de munición acertada para entrenar de modo periódico.

Una cosa fundamental es, que el calibre debe ser de los que permita presumir sacar un buen resultado neutralizador del agresor. La munición debe ser de fácil adquisición para poder entrenar con la frecuencia necesaria. Las características del arma, deben permitir poder controlarla en tiro rápido, esto está ligado a la potencia del cartucho empleado. Que posea una buena capacidad de cargador y sea de fácil porte y ocultación con las prendas de vestir habituales del usuario, también es muy deseable.

La mayoría de los que optan por el revólver, lo hacen por los llamados DOS PULGADAS, o sea por los de cañón con 2” de longitud, esto es algo que algunos desconocen y les llaman DOS PULGADAS a los revólveres que aparentemente sean pequeños, sin saber que por debajo del típico 4”, digamos que este ya es “grandecito”, están los de 2”, 2,5”, 3”, etc.

Bien, pues de esos que optan -cada día menos- por revólver de 2”, suelen encontrarse personas que simplemente adquieren el arma por el buen precio al que se lo ofertan en subastas, tiendas o simplemente un compañero que se jubila o que quiere deshacerse del arma sin más. Ese es el motivo por el cual muchos compran ese tipo de armas. Otros lo hacen porque, erróneamente, creen que el calibre del arma es más potente y eficaz que el más común de los usados en pistola. Como norma general, se suelen adquirir en calibre .38 Especial.

Algunos opinan que el revólver es más seguro que la pistola, bien en el caso de interrupción, o bien en el caso de no necesitar desactivar seguros o montar el arma. En mi opinión es un atraso seguir pensando eso. Admito que en caso de interrupción “sencilla” por fallo del cartucho no percutido (cuando el cartucho no está en condiciones óptimas de conservación) con un revólver puede ser más sencillo solventar la traba, solo hay que volver a presionar el disparador y tendremos otro cartucho enfrentado a la aguja percutura; pero hay que decir que no todas las interrupciones en los revólveres son de fácil y rápida solución, a veces son más sofisticadas que en las pistolas. De todos modos con el adecuado entrenamiento es muy rápido solventar interrupciones en la pistola, por ejemplo, la más complicada de las trabas en la pistola, es la llamada DOBLE ALIMENTACIÓN y aún esa, es bastante rápida de solventar con el adecuado entrenamiento.

El otro motivo por el que algunos creen más eficaz al revólver que a la pistola, es la inmediatez de hacer fuego con el revólver de Doble Acción (todos los que se emplean en seguridad y defensa lo son, de lo contrario se cometería un gravísimo error). Pues bien, también esa inmediatez se alcanza en con las pistolas. Es de todos sabidos, que las pistolas de servicio, seguridad y/o defensa son hoy en día, todas de Solo Doble Acción (DAO), Acción Mixta (S.A y D.A.) o de sistemas similares como el Safe Action de Glock. Existen muchos más mecanismos, pero todos con la ventaja de portar cartucho en recámara con sobresaliente seguridad. Así pues las dos ventajas que algunos ven en el revólver son fácilmente localizadas o alcanzadas en las pistolas modernas.

Contra el revólver, la principal crítica que se vierte es la de su escasa capacidad de fuego, entre cinco y ocho cartuchos en calibres admisibles para defensa, pero si nos centramos en los de tamaño 2”, bajamos a cinco ó seis cartuchos pues los que existen de 8 cartuchos, son de tamaño tal que hacen casi imposible su porte bajo la ropa. También los hay de 9 cartuchos e incluso de alguno más, pero entonces estaríamos hablando de revólveres de calibre .22 tanto del Long Rifle –vulgarmente llamado .22 Largo, siendo el “Largo” otro calibre distinto- o del calibre .22 Mágnum, calibres muy por debajo de lo mínimo aceptable para defensa, si bien el segundo de ellos, supera al primero.

Como ya habrán adivinado, yo soy partidario de la pistola frente al revólver. Hoy, encontramos el mercado inundado de pistolas con pesos y tamaños similares, e incluso por debajo del que tienen la mayoría de los revólveres pequeños que se usan en nuestro país, los cuales suelen ser marca Astra o Llama; en cualquier caso, ninguna de esas marcas fabricó en su día revólveres de 2” con peso muy bajo. Hoy por hoy, las pistolas subcompactas, son fabricadas en tamaños y pesos iguales o por debajo del de esos revólveres, y además con cargadores de más capacidad.

También es cierto que el mercado tiene revólveres de muy bajo peso, son revólveres construidos con titanio y que además de su bajo peso, pueden disparar cartuchos de los denominados “+P” (más potencia), son revólveres de mayor coste económico que los convencionales, por ejemplo los de la casa S&W norteamericana o la Brasileña Taurus, en cualquier caso, siguen estando en desventaja de capacidad frente a las pistolas modernas de tamaños y pesos similares.

Un argumento que a veces se oye a favor del revólver es, el de la mayor precisión “en general” frente a la pistola, esto es algo que puede ser cierto, pero NO es algo que en realidad pueda ser usado con fuerza como argumento en un enfrentamiento a vida o muerte, pues la inmensa mayoría de encuentro armados, se producen entre los 0 metros y 7 metros de distancia, sobre todo entre los 0 metros y los 3 metros. No olvidemos que estamos tratando de armas de defensa.

En otros tiempos, la gente usaba el revólver por aquello de que en general era más fácil hallar en el mercado munición más atractiva para defensa, algo que no era fácil que ocurriera con las pistolas, pero eso pasó a la historia y hoy en día es más fácil encontrar munición de proyectiles expansivos para defensa en calibres de pistola que no en calibres de revólver.

Solo soy partidario del uso del revólver frente a la pistola, en los casos de usuarios especialmente poco adiestrados o poco mentalizados. No cabe duda de que un revólver tiene un sistema de disparo y una manejabilidad tan sencilla que es muy difícil que se pueda entrar en la duda típica de… ¿La llevo o no la llevo en este instante con cartucho en recámara…? Sabiendo que el arma está en condiciones de servicio, sabemos que está siempre cargada, así pues, de producirse un accidente habría que buscar donde estuvo la negligencia por parte el usuario.

Yo recomiendo a los portadores de pistola, ya sean pistolas para el servicio o lo sean para usar cuando se está franco del mismo, que la porten con cartucho en recámara, eso sí, no sin antes entrenar profusamente en el manejo de dicha condición de porte, y en el tiro en D.A. También es cierto que a más de uno le he recomendado que dejase de portar el arma de ese modo, lo he tenido que aconsejar tras verlos manejar el arma y descubrir que desconocían no solo el manejo en cualquier condición sino que desconocían las mínimas normas de seguridad en el manejo del arma, cosa ésta muy peligrosa, sobre todo cuando se trabaja con cartucho en la recámara.

Llagados a este punto y para acabar, debo decir que soy de aquellos que siempre trata a cualquier arma como si estuviera cargada y así lo enseño a todos los que me atienden en explicaciones y clases de tiro, de ese modo se puede crear una mentalidad o conciencia de seguridad.■

PUBLICADO EL 31 DE OCTUBRE DE 2008 EN ARMAS.ES “DIGITAL” Y EL 20 DE SEPTIEMBRE DE 2009 EN LA REVISTA Nº 81 WAR HEAT INTERNACIONAL

miércoles, 14 de abril de 2010

LEGALIDAD DE LAS PUNTAS HUECAS EN LAS F.Y.C.S. DE ESPAÑA

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo

A menudo, se oye en los medios de comunicación que, las municiones con Puntas Huecas están totalmente prohibidas en España. Algunos dicen que, incluso están prohibidas para los propios agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. No solo los informadores de prensa se manifiestan en esos términos, sino que, es frecuente oír la misma afirmación de boca de agentes policiales, Jefes o Instructores de Tiro de las propias Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, esto último, es más lamentable que oírlo en la prensa no especializada.

Hasta cierto punto es comprensible que los periodistas o informadores de los medios de comunicación, cometan esos errores, metiéndose en pantanos de fango de los que no pueden o no saben salir. Es compresible porque ellos no son juristas ni son profesionales de las armas y la seguridad, y además, más justificación tienen al errar en sus aseveraciones, cuando descubren al público, que la fuente de información periodística es un funcionario de la F. y C. S.

Con frecuencia, y ligereza, a los agentes policiales, tenga la categoría profesional que tenga y sean del Cuerpo que sea, se les suele considerar expertos en determinadas materias, principalmente, en estos asuntos.

De una vez por todas, se debe zanjar el tema de la legalidad de las Puntas Huecas en España. Y también de una vez por todas, digamos a los seudo expertos aquello de: ‹‹zapatero, a tus zapatos››

Para entender un tema hay que estudiarlo, y además, a fondo y pormenorizadamente, eso, es lo que haremos, ahora, aquí con el vigente Reglamento de Armas y con los proyectiles de Punta Hueca.

El Real Decreto 137/93 de 29 de enero, aprueba el Reglamento de Armas, actualmente en vigor, y en su artículo 1º, 4º dice textualmente:

“QUEDAN EXCLUIDOS DEL ÁMBITO DE APLICACIÓN DE ESTE REGLAMENTO, Y SE REGIRAN POR LA NORMA ESPECIAL DICTADA AL EFECTO, LA ADQUISICIÓN, TENENCIA Y USO DE LAS ARMAS POR LAS FUERZAS ARMADAS Y LAS FUERZAS Y CUERPOS DE SEGURIDAD. PARA EL DESARROLLO DE SUS FUNCIONES TAMBIÉN QUEDAN EXCLUIDOS LOS ESTABLECIMIENTOS E INSTALACIONES DE DICHAS FUERZAS Y CUERPOS”

Otro artículo de esta, vigente, norma jurídica, es también de especial interés en el tema que nos ocupa, me estoy refiriendo al artículo 5º, f. Este artículo dice:

Artículo 5º “QUEDA PROHIBIDA LA PUBLICIDAD, COMPRA VENTA, TENENCIA Y USO, SALVO POR FUNCIONARIOS ESPECIALMENTE HABILITADOS, Y DE ACUERDO CON LO QUE DISPONGAN LAS RESPECTIVAS NORMAS REGLAMENTARIAS DE:”

f.- “LAS MUNICIONES PARA PISTOLAS Y REVÓLVERES CON PROYECTILES DUM-DUM O DE PUNTA HUECA, ASÍ COMO LOS PROPIOS PROYECTILES.”

De todo lo anteriormente expresado, y, textualmente, extraído del Reglamento de Armas, se desprende sin género de dudas que:

1º.- En España, la cartuchería de Punta Hueca, solo está prohibida para ser usada por armas cortas (pistolas y revólveres) así pues en armas largas se pueden usar. De hecho, son las más usadas en monterías o caza mayor, naturalmente, con armas largas. No obstante, existen armas largas, en nuestro país, que están recamaradas en calibres tradicionalmente de pistola o revólver, por ello, es muy habitual ver a personas que, en cacerías o clubes de tiro, usan carabinas de cerrojo, palanca o semiautomáticas, en calibres tales como: 9mm Parabellum ó .357 Magnum, por ejemplo.

Quiere eso decir que, un usuario de carabina, del calibre 9mm Parabellum, podrá adquirir y usar de modo legal munición con Punta Hueca, aún siendo ese tirador, un civil “de arma larga”. Pero NO podrá usar en sus armas cortas (si las poseyera) esos mismos cartuchos.

2º.- Otro punto que debe quedar claro tras el análisis de los artículos precedentes es que, los funcionarios especialmente habilitados, SÍ pueden portar y usar los cartuchos de Punta Hueca. El dilema es… ¿Quiénes son esos funcionarios ESPECIALMENTE HABILITADOS de los que habla el Reglamento de Armas…?. La respuesta es tan sencilla, que la gente no la ve, aún estando en sus narices. A menudo la gente que habla de estos temas dice, y lo dice por que lo cree, y lo cree porque lo oyó a alguien a quien consideró experto que, solo agentes de unidades especiales del Cuerpo Nacional de Policía o de la Guardia Civil, están autorizados para hacer uso de las Puntas Huecas en sus armas.

Es un error creer eso, la cosa es mucho más sencilla. Todo funcionario está obligado a usar el material que le sea entregado por su administración, así pues, y por ejemplo, será obligatorio que un agente de la G.C., utilice la munición que de dotación le es entregada por sus jefes o responsables de armamento y material; del mismo modo ocurre en el C.N.P., y como no podría ser de otro modo, también en los cuerpos de Policía Local y Autonómicos, ocurre lo mismo.

De este modo, si el Ayuntamiento, en el caso de Cuerpos de Policía Local, adquiere munición de punta de plomo y la entrega a sus funcionarios, esa debe ser la munición a emplear de modo oficial y reglamentario, por los agentes. Y si el Ayuntamiento, por consejo de un especialista, decide adquirir munición de Punta Hueca, y con ella dotar a sus agentes, pues ya, se debe tener a tal munición por material reglamentariamente adjudicado.

3º.- El punto anterior está directamente ligado al hecho de que, el artículo 1º, 4º del Reglamento de Armas, dejó meridianamente claro, lo siguiente: las F. y C.S. (CNP, GC, Cuerpo dependientes de las Comunidades Autónomas y Cuerpos de Policía Local) están excluidos de la aplicación del Reglamento de Armas, en lo que concierne a ADQUISICIÓN, TENENCIA Y USO DE ARMAS. Eso, incluye un componente tan vital como son los cartuchos que usan esas armas.

De forma clara, se entiende que cada Cuerpo dictará normas al respecto, así pues el Cuerpo de Policía Local que con buen criterio decide adquirir cartuchos de Punta Hueca, para entregar a sus agentes, podrá hacerlo sin ningún tipo de temor o cortapisa por parte de la Intervención de Armas de la Guardia Civil. Pese a parecer tan sencillo, y lo es, es muy frecuente detectar reticencias por parte de las Intervenciones de Armas de la GC, no se si por desconocimiento, o si lo hacen por otros motivos, pero el caso es que las reticencias, existen. A veces, creo que, también por complejos y prejuicios de los solicitantes.

Una vez aclarados puntos vitales; sería bueno dejar plasmado aquí aunque sea de una forma muy somera y básica, las ventajas de la cartuchería de Punta Hueca.

Dos son las ventajas que más se pueden destacar, en este tipo de cartuchos, frente a los usados de modo tradicional en nuestras F. y C.S. El más ventajoso de los factores es el de la mayor Transferencia de Energía al cuerpo impactado, entendiendo, en este caso, por Transferencia de Energía: ‹‹la capacidad que tiene un proyectil para transferir la energía, que aún pudiera conservar, al cuerpo contra el que impacta››

A mayor transferencia, más deformación del proyectil (variación de su forma) y a más deformación de ese proyectil, más masa será destruida, en el cuerpo impactado. Con una mayor deformación, también será mayor, la herida provocada en el impacto y durante la penetración y recorrido a través de los órganos afectos. El canal de salida de sangre, también debería ser mayor.

Es un error, muy común, creer, y decir que, la Punta Hueca es más perjudicial para el uso policial, o decir aquella frase que con frecuencia se oye en prensa y tertulias, y que viene a decir eso de: “la Punta Hueca MATA más..”. Insisto en que es un error. Si usamos Punta Hueca, de cierta calidad, en un caso de legítima defensa amparada por nuestro ordenamiento jurídico, y siempre que, ese o esos disparos se coloquen en la zona del cuerpo deseado, es más que probable que, con pocos disparos dejemos fuera de combate al agresor.

Quizás con uno o dos disparos bien “colocados”, consigamos un K.O. Mientras que, con proyectiles de plomo, blindados o semiblindados y situando los impactos en la misma zona del cuerpo, es, casi seguro que, el sujeto continuará en su intento de abatirnos, obligándonos a seguir disparando contra él. Por ello, a veces, para derribar y neutralizar una agresión, se deben hacer uso de demasiados impactos contra el atacante, mientras que, en la mayoría de ocasiones en que se usó proyectil de Punta Hueca, con pocos disparos se pudo neutralizar el avance lesivo del atacante.

Como ejemplo de lo anteriormente expresado, recordemos el caso real siguiente: El 28 de noviembre de 2008 en la ciudad alicantina de Petrer, se produjo un tiroteo entre dos atracadores, de una entidad bancaria, y agentes de la P.L. y del C.N.P. Como resultado de la refriega, dos agentes del C.N.P. resultaron heridos por los disparos, uno de ellos recibió tres impactos, de los cuales uno, impactó en la mandíbula. Los atracadores también recibieron varios disparos. Uno de los delincuentes acabó herido por dos impactos en el pecho y el otro falleció tras recibir siete impactos repartidos por distintas partes de su cuerpo. Incluso cuando, el atracador, ya había recibido los tres primeros disparos, seguía esgrimiendo su arma, en dirección a los agentes. En este caso, los agentes de ambos cuerpos, usaron proyectiles semiblindados tradicionales.

Siempre será mejor justificar judicialmente dos disparos, aunque sean de Punta Hueca, en el cuerpo del agresor, que no tener que justificar siete disparos con proyectiles de los más tradicionales y comunes, como son: los de plomo, los blindados o los semiblindados. Los tres tipos de proyectiles referidos, son los más ampliamente usados en España, no solo a nivel policial y defensivo, sino deportivamente.

La segunda ventaja que aporta la Punta Hueca frente a las tradicionales “puntas” es, la menor sobrepenetración. Quiere eso decir que, un proyectil tradicional de los mencionados antes, es capaz de provocar heridas graves a terceros una vez que, el proyectil, atraviese el cuerpo del sujeto primeramente elegido como objetivo. De hecho es muy habitual que los proyectiles comunes, sobrepenetren sus blancos y continúen un errático recorrido, sin que el tirador que los disparó, pueda predecir donde, cuando y contra que objetivo se detendrá en su recorrido. (Ocurrió en Madrid hace un año, durante un tiroteo en plena calle)

Las Puntas Huecas, dada su mayor facilidad de deformación al impactar, y durante la transferencia de energía, no suelen abandonar el cuerpo impactado, quedando, normalmente, alojados en algún órgano corporal, del sujeto que recibió el disparo. En los casos en que sí abandona el cuerpo impactado, suelen hacerlo con poca capacidad lesiva, evitando con ello daños colaterales. Tengan siempre presentes esta frase: ‹‹CUANDO UNA BALA NO DA EN SU OBJETIVO, ES QUE NO DA DONDE QUERÍAMOS Y SI NO DA DONDE QUERÍAMOS...DARÁ DONDE NO QUERÍAMOS››

Son muchos los que aún creen que las puntas semiblindadas y las de plomo, aventajan a las blindadas de igual calibre, en lo relativo a efectos favorables a la incapacitación física del agresor, es un error, créanme. Las puntas de plomo, blindadas, frangibles y semiblindadas se comportan casi de idéntica forma, siempre que impacte en las mismas zonas corporales. De verdad, las diferencias son mínimas. Este tema lo dejamos para otro artículo aparte, porque da para escribir mucho.

A modo de referencia y ejemplo, puedo decir que son muchos los Cuerpos de Policía Local en nuestro país, los que usan como dotación oficial diversos tipos de cartuchos con Puntas Huecas. Recientemente la P.L. de Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, con una plantilla de agentes bastante reducida, ha comenzado a portar cartuchos Remington Golden Saber HPJ en sus armas de dotación.

Casi al mismo tiempo, varias plantillas de P.L. de la C.A. de Extremadura, de Madrid y de la Provincia andaluza de Córdoba, han entregado este tipo de cartuchos, a sus agentes. Hace tiempo, quizás más de quince años, se comenzó a entregar de modo oficial a los agentes de P.L. de Rianxo, en la provincia La Coruña, este mismo tipo de cartuchería para sus pistolas Glock. Por cierto, fueron casi pioneros en España, en el empleo de esta marca de pistolas. Podría seguir enumerando más municipios, en los que se usan cartuchos de Punta Hueca, pero me quedo solo con estos pocos ejemplos de ciudades, donde, me atrevo a decir que, existe poca incidencia criminal, pero aún así, tienen agentes que van especialmente bien dotados de material. Seguramente, se dejaron asesorar eficazmente por un profesional del tema

A nivel de cuerpos estatales, también se usan. En sus armas cortas y subfusiles, por ejemplo, los agentes del GEO, UEI y GOES, usan munición de punta hueca, normalmente, Golde Saber. También, algunas unidades, o equipos de protección de personalidades, usan este tipo de cartuchos.■

PUBLICADO EN REVISTA ARMAS.ES Nº13 DE DICIEMBRE/ENERO 08/09
PUBLICADO EN REVISTA WAR HEAT INT. Nº83 DE NOVIEMBRE DE 2009

miércoles, 7 de abril de 2010

AGENTES DE LA POLICIA LOCAL DE TARIFA DETIENEN A 4 PERSONAS

Agentes de la Policía Local detuvieron la pasada madrugada a 4 súbditos portugueses por un presunto delito contra la salud pública.

Sobre las doce y media de la noche del pasado lunes día 5, agentes pertenecientes al GOIP se percataron de los movimientos extraños que por parte de varios jóvenes se estaba llevando a cabo. Iniciado un seguimiento por parte de estos, y cuando los agentes deciden proceder a identificarlos, emprenden una huída por varias calles de la localidad, a la que se suma otra unidad del 092, siendo localizados a los pocos minutos en las proximidades del polideportivo Parque Feria.

Una vez realizadas las gestiones necesarias para conocer de su procedencia, los agentes comprueban que las cuatro personas interceptadas habían entrado a España procedente de Marruecos y que podrían estar actuando como “Mulas”, introduciendo drogas en España, utilizando como medio para ello su propio cuerpo. La intervención tuvo lugar gracias a las previas labores de información que realizaron agentes de las unidades del 092, al haber intervenido en días anteriores con los individuos y que pusieron tras la pista a los miembros del GOIP.
Los individuos fueron trasladados al Hospital Punta de Europa de Algeciras para que les realizaran un examen radiológico y fueran reconocidos por los facultativos. El centro sanitario confirmó las sospechas de los agentes, y les fueron diagnosticadas numerosas “bellotas” en su interior, de lo que presumiblemente era hachís. Una vez detenidos e instruidas las diligencias pertinentes, estos son trasladados a las dependencias de la Guardia Civil, donde han tenido que ser custodiados por agentes de ambos Cuerpos hasta su puesta a disposición judicial.

Durante la misma noche, agentes del mismo cuerpo recuperaron un ciclomotor sustraído en Elche desde hacía unos dos años.

SOBREVIVIR AL ENFRENTAMIENTO

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo


Poco o nada se habla en las escuelas y academias de policía, sobre el enfrentamiento armado y de las posibilidades de sobrevivir a él. Por ello, muchos agentes creen que jamás se verán en situación límite y que si tal situación se presenta, con llevar la pistola y mucha munición ya estarán preparados para enfrentarse a casi cualquier agresión. Otros más avispados y sinceros consigo mismo, a ese pensamiento, añaden la idea de que a las muchas balas hay que sumar las dos prácticas anuales que hacen en el Cuerpo de policía al que pertenecen (cuando se hacen). Y otros, mucho más realistas han analizado y estudiado el enfrentamiento armado y saben que no solo hacen falta las balas y el entrenamiento esporádico, sino que hay que entrenar mucho y de modo realista, o sea, entrenar de modo casi totalmente distinto a como se hace de manera oficial en el Cuerpo.

Por suerte cada día hay más profesionales encuadrados en el pensamiento o creencia que se ha manifestado en último lugar, del párrafo anterior. Pero para llegar a esas conclusiones, esos agentes han invertido tiempo y dinero en formación privada, cuando lo lógico sería que la administración que les otorga la facultad para poder realizar detenciones, portar armas y usarlas, les ofreciera no solo la formación adecuada sino que no les negara información sobre la cruda realidad de lo que puede pasar, incluso estando perfectamente formado y dotado; no quiero ya decir si no se está medianamente formado en técnicas profesionales defensivas y reactivas..

A esa verdad sobre el entrenamiento serio y realista, hay que unir otros factores no materiales; me refiero a la adecuada forma física y al deseo natural de sobrevivir, ambos son tan fundamentales como las armas y las muchas balas de las que se hablaba al principio.

La buena forma física se puede adquirir con el entrenamiento deportivo frecuente. Con un poco de deporte varias veces a la semana, se puede llegar a estar en un estado físico medianamente suficiente como para poder soportar determinados ataques físicos. No pretendo decir que todos y cada uno de los agentes policiales sean atletas olímpicos, pero sí es deseable tener una mediana capacidad cardiopulmonar y muscular, que permita luchar o correr sin riesgo de que nos entreguemos al enemigo por falta de fuerza y resistencia, o sin riesgo de que el agente sufra un infarto. De esto último conozco dos casos cercanos, uno con resultado de muerte.

De todos modos, cuando llega el momento real del enfrentamiento con riesgo inminente para la vida, el cuerpo sufrirá unos cambios hormonales automáticos (1) (cambios no controlados por el sujeto) que ayudarán al agente a potenciar sus capacidades físicas hasta límites que ni él mismo hubiera imaginado jamás.
Pero pese a tener buena forma física, incluso inmejorable, pese a tener las mejores armas y el mejor entrenamiento con ellas en la galería, el principal factor que puede hacer que un ser humano sobreviva al enfrentamiento criminal o al menos lo intente hasta agotar los últimos recursos es, LA MENTE.

La mente es la más eficaz de “las armas” que un operativo (del ser humano en general) puede usar en su defensa o incluso en el ataque. La resuelta y decidida voluntad de sobrevivir a un ataque, es algo que no todos los seres humanos poseen, es más, está acreditado y muchos de vosotros en vuestro entorno seguro que conocen casos de profesionales bien entrenados física y tácticamente, además de dotados de material adecuado, que han fracasado ante una agresión violenta sin que pudieran hacerle frente, y no por falta de tiempo de reacción, sino por falta de coraje en ese instante, por falta de instinto y por falta de planteamientos previos y reales que vayan adecuando a la mente y a al cuerpo para lo que ocurre o puede ocurrir en esas situaciones límite.

Es cierto que desde que, una persona detecta la agresión y actúa, pasa un tiempo. Ese tiempo será mayor o menor en virtud de la formación técnica y táctica que se posea y de las circunstancias concretas del momento, pero una vez se ha detectado la agresión, se resuelve actuar y finalmente se actúa. Entonces queda solo un factor en juego, el deseo natural de sobrevivir a toda costa. Un estado de alerta permanente ayuda a recortar tiempos de reacción, ya que la alerta puede detectar indicios de agresión previos a la ejecución y ayudarán al operativo a preparar la defensa o evitar el ataque.

El instinto de supervivencia no es alcanzable mediante entrenamiento, no es logrado por tener más o menos munición, ni mejor o peor material o arma. Ese instinto animal de sobrevivir incluso quintando para ello la vida del atacante, o se tiene o no se tiene.

Al igual que se puede afirmar que cuando una persona ha decidido y resuelto atacar mortalmente a otra, lo va a lograr (el ataque), sea cual sea el resultado final, el cual puede variar en virtud de circunstancias externas, pero el ataque con intención criminal, lo lleva a cabo; podemos decir que si un agente NO se ha convencido a sí mismo de que algún día puede llegar el momento de salvar su vida quitando otra…es posible que llegado ese crucial momento, no actúe de forma eficaz o simplemente no reaccione y quede a merced de su atacante.

Concluyendo:
Los factores que pueden determinar que un enfrentamiento armado o no armado, pero criminal, acabe de modo positivo para el agente, podrían ser los siguientes.

1º.- Estado de alerta media o alta siempre que se esté de servicio y a veces y según los casos, también cuando se esta franco del mismo.

2º.- Una aceptable forma física proporcional a la edad y demás circunstancias personales.

3º.- Equipo básico policial y complementos adecuados, así como correcto conocimiento del empleo de los mismos.

4º.- Formación táctica y técnica de intervención policial y tiro reactivo, llevada a cabo de modo muy sincero y realista.

5º.- Mentalización de la crueldad que conlleva un ataque mortal y las consecuencias de una respuesta defensiva extrema. Esta mentalización, quizás sea la única forma de alcanzar el deseo de sobrevivir a toda costa, agudizando el instinto animal, que se tiene o no se tiene. (En realidad todo el mundo lo tiene, eso sí, más o menos desarrollado) ■

(1) Ver revista TODO SEGURIDAD publicada en mes de octubre de 2008 y Revista War Heat Internacional del mes de junio de 2009 –artículo sobre cambios FISIOLÓGICOS que sufre el cuerpo humano ante situaciones límite-. Mismo autor.

PUBLICADO EN LA REVISTA TODO SEGURIDAD Nº 17 EN DICIEMBRE/ENERO 08/09; y REVISTA Nº 79 DE WAR HEAT INTERNACIONAL DE JULIO DE 2009

miércoles, 31 de marzo de 2010

PROYECTILES MÁS COMUNES DE USO POLICIAL, Y SUS COMPORTAMIENTOS...

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo


Los cartuchos que generalmente usan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (FYCS), en España, para las misiones o servicios ordinarios, son cartuchos que montan proyectiles de plomo, semiblindados o blindados/encamisados, estos son los más comunes y habituales en el quehacer diario de un agente de policía español. Todos los referenciados anteriormente poseen algo en común, y es el uso del plomo, en unos como núcleo, en otros como base total del cuerpo del proyectil. También, entre los tiradores deportivos y ciudadanos autorizados para portar armas de defensa, esta munición, es la más frecuentemente usada.

Es sabido por todos que, el proyectil blindado o encamisado, también llamado FMJ (Full Metal Jacket) posee un alto poder de penetración y bajo poder de deformación al impactar en un cuerpo humano o incluso en casi cualquier objeto del entorno cotidiano. Esa propiedad para perforar o penetrar, se la facilita la envuelta o camisa de metal que recubre al núcleo de plomo. La envuelta suele ser de latón.

Dicha penetración provoca la llamada sobrepenetración, es decir, que después de alcanzar a su objetivo, el proyectil aún posee energía bastante para atravesarlo y continuar hasta otro punto de impacto, ésta vez sin el deseo del tirador; pudiendo, lo anterior, provocar un daño colateral. O sea, que esa punta acabará donde NO queríamos que acabara. Dicho de otro modo: SI UN PROYECTIL NO IMPACTA DONDE QUEREMOS, IMPACTARÁ DONDE NO QUEREMOS QUE IMPACTE.

Plomo y Semiblindada, mejor que FMJ
Muchos son los que, para evitar esa sobrepenetración, recurren al uso de otras puntas, como por ejemplo las de plomo macizo mezclado con antimonio, o recurren a las semiblindadas, que son aquellas que exteriormente y en sus paredes, poseen envuelta metálica, generalmente de latón, pero que, sin embargo, en el extremo superior de la punta, permiten observar como asoma un poco de plomo desnudo.

Los que recurren al uso de las puntas de plomo o de las puntas semiblindadas, lo hacen con la convicción de que dichos proyectiles se van a deformar al impactar en el cuerpo o en el blanco deseado, y que, además, dicha deformación propiciará una mayor transferencia de energía sobre los órganos que se vean afectados por el impacto. Con ello, creen que van a alcanzar la puesta fuera de combate del sujeto alcanzado. Sí eso ocurriera, sería una gran ventaja, -deformación bastante y transferencia de energía- sobre los proyectiles blindados, pues estos como se dijo antes, no se suelen deformar, y transmiten poca energía en el impacto, y debido a su dureza provocan con facilidad rebotes. Como ya se dijo antes, las sobrepenetraciones, pueden herir a un tercero una vez que el la punta atraviesa el cuerpo impactado primitivamente.

Pues bien, ese mito de que los proyectiles de plomo y los semiblindados aportan esas ventajas para los usuarios de armas de defensa y/o seguridad, no es más que eso, un mito. Lo que es cierto, y hay que admitirlo, es que en cierto grado se reduce el riesgo de rebote, pero no anula o elimina ese riesgo, (como muchos creen). Según que órgano del cuerpo humano sea alcanzado o blanco sea impactado, se podrá producir cierta deformación, pero esto no es algo siempre asegurado.

La otra solución, quizás la mejor: la PUNTA HUECA
Son proyectiles de Punta Hueca, aquellos que poseen una oquedad en su extremo superior, estando, dicha oquedad, destinada a facilitar la deformación del proyectil en el instante del impacto.

Dos son las ventajas que más se pueden destacar, en este tipo de cartuchos, frente a los usados de modo tradicional en nuestras FyCS. El más ventajoso de los factores es el de la mayor Transferencia de Energía al cuerpo impactado. Se entiende por Transferencia de Energía: la capacidad que tiene un proyectil, una vez disparado, y aún habiendo perdiendo parte de su energía en el “vuelo”, para transferir al objetivo, toda la energía con la que impacta.

A mayor transferencia más deformación del proyectil (variación de su forma) y a más deformación de ese proyectil, más masa será destruida en el cuerpo impactado y mayor será la herida provocada en el impacto y durante la penetración.

Es un error muy común, creer y decir que la Punta Hueca es más perjudicial, o decir aquella frase que a veces se oye en prensa y que viene a decir eso de: “…la Punta Hueca MATA más..”. Digo que es un error porque, si usamos Punta Hueca, de calidad, en un caso de defensa legítima amparada por nuestro ordenamiento jurídico, y siempre que ese o esos disparos se coloquen en la zona del cuerpo deseada, es más que probable que, con pocos disparos dejemos fuera de combate al agresor. Quizás con uno o dos disparos, podamos alcanzar el K.O., mientras que con proyectiles de plomo, blindados o semiblindados y situando los impactos, en la misma zona del cuerpo, es muy probable que el sujeto continúe en su intento de abatirnos y debamos seguir disparando contra él.

Por ello, a veces para derribar y neutralizar la agresión, se deben hacer demasiados impactos contra el atacante, mientras en la mayoría de ocasiones en que se usó proyectil de Punta Hueca, con pocos disparos se pudo neutralizar el avance lesivo del sujeto hostil. Como muestra de ello, este ejemplo real: los siete impactos que un atracador recibió en un enfrentamiento con la Policía Local de Petrer (Alicante) en noviembre de 2008 y que pudo ser grabado, por un video aficionado, y televisado posteriormente. Los cartuchos usados no eran de Punta Hueca, y siete, son muchos disparos, aunque a mi entender fueron necesarios y proporcionados.

La segunda ventaja que aporta la Punta Hueca, frente a las tradicionales puntas blindadas, las semiblindadas y de plomo, es la menor sobrepenetración de la que ya hemos hablado al inicio del artículo.

Las Puntas Huecas, dada su mayor facilidad de deformación, al impactar, y durante la transferencia de energía, no suelen abandonar el cuerpo impactado, quedando, normalmente, alojados en algún órgano del sujeto que recibió el disparo. En los casos en que sí abandonan el cuerpo impactado, suelen hacerlo con poca capacidad lesiva, evitando con ello daños colaterales o lesiones a terceros.

Prueba de Laboratorio
He podido participar en pruebas de balística usando, como “cuerpo” a impactar, dos bloques de Gelatina 250A, la cual, rebajada al 10% y alcanzando 4ºC de temperatura, proporcionan una textura muy similar a la de un cuerpo humano vivo. La Gelatina Balística, debidamente preparada, proporciona una densidad media muy similar a la de músculos, huesos, piel, vísceras y otros órganos humanos.

Tras obtener dos bloques de la mencionada Gelatina, se colocaron uno junto al otro, de modo tal que, ambos, simularon dos cuerpos humanos puestos uno junto al otro, como si dos personas estuvieran posicionadas hombro con hombro. Tras los bloques se colocó una tabla, la cual haría de testigo en caso que los proyectiles atravesaran “los cuerpos gelatinosos” y continuaran camino hacia el parabalas.

Una vez acabado ese trámite, se efectuaron varias pruebas balísticas realizando varios disparos, precisos, sobre la gelatina. Se hicieron, los disparos, con suma precisión, para evitar que las trayectorias y/o cavidades temporales y permanentes de los primeros impactos, fueran “cruzadas” por los siguientes disparos. De ocurrir eso, el trabajo quedaría, en parte, desvirtuado.

Pues bien, los proyectiles empleados en la prueba fueron los siguientes: Blindado de Geco, Semiblindado SP Remington, Plomo Fiocchi, Frangible de Remington, Golden Saber Punta Hueca de Remington, Hydra Shock de Federal, Glaser Slug, SeCa de Ruag, QD-2 de Men, Silvertip de Winchester, THV y alguno más.

Las conclusiones fueron asombrosas para muchos de los presentes. Otros, esperábamos un resultado muy parecido al que se produjo finalmente. Así pues, se puede aseverar que, los proyectiles blindados, los de plomo, semiblindados y los frangibles, se comportaron exactamente igual. Atravesaron el primer bloque de Gelatina y provocaron sobre penetración, llegando a atravesar total y completamente el segundo bloque, continuando su camino hacia el parabalas de la galería.

Del resto de proyectiles empleados en la prueba, se sacaron conclusiones diversas. Por ejemplo, el THV sale del cañón con una velocidad inicial de algo menos de 600 m/s, y pese a esa velocidad, y disparando a tres metros, podemos decir que tuvo un escaso poder de penetración. El proyectil del THV, no llegó a penetrar ni a la mitad del primer bloque de gelatina, y fue recuperado, el proyectil, con nula deformación. Por consiguiente, no transfirió energía suficiente como para provocar lesiones relevantes que, a su vez, hubieran podido provocar la parada o detención del agresor.

El SeCa (SEcurity CArtridges) se comportó de un modo muy acertado, y además, de del modo esperado. Atravesó totalmente el primer bloque de gelatina, y se deformó completamente, por consiguiente, transfirió toda la energía que aún conservaba, al blanco impactado. Al atravesar el primer bloque, salió del mismo y golpeó el segundo bloque. En ese segundo bloque, no provocó perforación alguna, cayendo el proyectil al suelo.

De las Puntas Huecas usadas en la prueba, (Golden Saber Punta Hueca de Remington), Hydra Shock de Federal, Silvertip de Winchester) la que mejor se comportó fue la Hidra Shock, la cual penetró en el primer bloque, y alcanzó su total deformación; se detuvo a aproximadamente 28 centímetros del orificio de entrada en el bloque. El Golden Saber llegó a sobrepenetrar en el segundo bloque, si bien fue poco lo que penetró. Se deformó totalmente y transfirió toda la energía que conservaba en el momento del impacto. El proyectil Silvertip se deformó por completo, y trasfirió toda su energía, pero penetró menos de los 28 centímetros deseados.

Según estudios científicos del FBI norteamericano, un proyectil de defensa debería tener la capacidad de perforar en un cuerpo humano, entre 28 y 35 centímetros. Hay que tener en cuenta que, en los enfrentamientos, no siempre recibirá nuestro atacante, los disparos de modo frontal en su cuerpo. Hay que pensar que los proyectiles que le disparamos pueden entrar en otros ángulos, por ejemplo de modo lateral y de tal forma que, los impactos entren por un hombro o brazo, teniendo entonces que atravesar esas zonas del cuerpo, antes de entrar en el torso por la zona lateral, -costillar-. En ese caso, debería de tener capacidad -el proyectil- para continuar hasta tocar órganos vitales.

Proyectiles Especiales para casos muy concretos
Existen otros proyectiles dentro del mercado policial y militar, son proyectiles denominados especiales, pues son usados para misiones muy concretas. En este segmento encontramos a los perforantes, los trazadores, los explosivos o los incendiarios.

Los proyectiles perforantes, son aquellos cuyo núcleo es macizo, normalmente, de acero al tungsteno o de bronce, materiales, ambos, sumamente duros y que no se deforma con facilidad. Los núcleos, deben ser recubiertos con una micro capa de silicona, para que sea la silicona la que haga fricción en el cañón durante el recorrido, de ese modo el núcleo del proyectil no roza el ánima del arma y no provoca su desgaste y fatiga. La silicona lubrica.

Este tipo de proyectiles podría atravesar un chaleco antibalas con relativa facilidad, siempre que el chaleco sea un nivel de protección medio-alto y no muy alto. También son recubiertos por otros materiales, pero, concretamente, a nivel policial se usa la silicona en color verde. El más común de los proyectiles policiales perforantes es el KTW. Las tres letras, son las iniciales de los especialistas médicos y policiales, de origen norteamericano, que lo diseñaron. .

Los proyectiles trazadores son aquellos que se emplean para orientar o guiar al tirador. En su recorrido, desde la boca de fuego al punto de impacto, estas puntas, dejan traza aérea en su recorrido o trayectoria. En determinadas circunstancias (principalmente en oscuridad), el tirador podrá ir focalizando la dirección de sus disparos y podrá hacer las correcciones que estime oportuno. Su uso más frecuente se da en el ámbito militar y más concretamente en las ametralladoras, en cuyas cintas o cargadores de alimentación, se intercala un cartucho trazador cada 4 ó 5 ordinarios.

La capacidad trazadora la aporta al proyectil, una mezcla de productos químicos que se alojan en el culo o base del proyectil, que a esos efectos se encuentra hueco. Así pues, en dicha oquedad, se deposita magnesio y fósforo, los cuales al producirse el disparo y al estar en contacto directo, -la base del proyectil y la pólvora que se está quemando- hace que el fósforo y el magnesio se enciendan y provoquen una incandescencia. Es la incandescencia, la que deja ver, desde “fuera”, el recorrido o traza que describe el proyectil en su vuelo al objetivo.

Algo similar a lo antes descrito, ocurre con los proyectiles incendiarios y explosivos, siendo en estos casos otros los productos químicos que se alojan dentro del proyectil. Estos proyectiles están más limitados, aún, en su uso, siendo de más necesidad operativa y táctica, en misiones militares que en las policiales.

Concluyendo
Podríamos decir que, los proyectiles blindados, semiblindados y de plomo, deberían ser usados solo para el adiestramiento en galerías, dejando los frangibles para uso en lugares cerrados y con paredes y/o suelos especialmente duros, como por ejemplo buques o factorías. En esos lugares, los frangibles si que podrían cumplir correctamente su cometido, que no es otro que en paredes o superficies, especialmente duras, provocar la destrucción completa del proyectil; permite en gran medida, los frangibles por tanto, evitar el rebote, dado que se convierten en polvo (la configuración del proyectil es mezcla de polvos/partículas metálicos compactados). Yo, personalmente, los he probado varias veces impactándolos sobre planchas de acero y contra maquinaria industrial pesada, como por ejemplo excavadoras, tractores, etc., y puedo asegurar que, al impactar, los proyectiles disparados a un metro de distancia, se difuminaban y disipaban, pasando a ser nubes de polvo.

Lo ideal sería usar proyectiles deformables al impacto en el cuerpo, para asegurar, con ello, una gran transferencia de energía y destrucción de masa. Así pues, los de Punta Hueca y los SeCa son los más interesantes, de cuantos fueron usados en las pruebas referidas. Además, reducen en cierto modo la posibilidad de rebote. Personalmente, antes que usar los convencionales, aconsejo el uso de los SeCa y de casi cualquier Punta Hueca.

Quizás, con algunos de esos proyectiles deformables, podamos provocar la neutralización del agresor con un número menor de disparos que si tuviéramos que usar para el mismo fin, los proyectiles blindados, plomos o semiblindados. No obstante, no debemos sobredimensionar las posibilidades de los proyectiles, por muy bien que se comportaran en las pruebas balísticas. Para que se comporten como se desea y como se espera de ellos, se deben dar ciertos factores favorables que no dependen del usuario.

Tampoco se le escapa a nadie que, los bloques de Gelatina Balística no son la panacea. Como todos sabemos, un cuerpo humano ante un enfrentamiento o situación de riesgo, experimenta de modo automático una serie de cambios psicológicos y fisiológicos que modifican cualquier conclusión o estudio, de laboratorio, teniendo que estar a cada caso. Lo que un ser humano NO soportó, otro lo podría soportar de modo casi sobrenatural.

La Gelatina no deja de ser un buen “cuerpo” inanimado y carente de sentimientos, pero por ahora parece que es lo mejor que tenemos para seguir experimentando.■

PUBLICADO EN REVISTA ARMAS.ES Nº14 DEL MES DE FEBRERO/MARZO DEL AÑO 2009 Y TAMBIÉN PUBLICADO EN LA REVISTA WAR HEAT INTERNACIONAL Nº84, DEL MES DE DICIEMBRE DEL 2009

jueves, 25 de marzo de 2010

NOMENCLATURA DE LA CARTUCHERÍA METÁLICA

Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo


Este es un tema muy interesante y que no todos los profesionales conocen profundamente, y de ahí, la cantidad de errores que se suelen cometer a la hora de hacer referencia a un cartucho o calibre determinado.

Muchas veces, el error más habitual lo detectamos en conversaciones con otros agentes de policía, sean del cuerpo que sean. El tema es muy desconocido, por lo general, entre los profesionales del ramo, sin que la pertenencia a determinados cuerpos o unidades pueda atribuir maestría y dominio del asunto. También, es habitual oír en televisión y en los demás medios de prensa, como profesionales de la información dicen verdaderas barbaridades al hablar del arma y/o cartucho que determinados delincuentes, o agentes de policía, usaron en la acción protagonista de la noticia.

Los cartuchos suelen estar identificados con un nombre o denominación que está compuesto, normalmente, por alguna cifra seguida, a veces, de otra cifra o de un nombre. La cifra suele ser el diámetro o calibre, bien del arma para el cual se diseñó el cartucho, o bien el diámetro del propio proyectil. La segunda cifra suele ser la longitud de la vaina o casquillo, o también puede ser el peso del proyectil o de la Carga de Proyección (peso de la pólvora que contiene la vaina) A veces, incluso la segunda cifra que sigue a la del calibre o diámetro, puede ser la velocidad que se estima aproximada a la que tendrá el proyectil en la salida desde la boca de fuego, lo que se llama Velocidad Inicial. Otras veces, es el año de diseño del cartucho o el año en que dicho calibre fue adoptado reglamentariamente por un ejército concreto.

Es por lo que el cartucho que aquí en España denominamos 9 m/m Parabellum, es conocido también en otros países con la denominación de 9x19 m/m ó 9 m/m Luger, pero en todos esos casos nos referimos a un mismo calibre/cartucho. Según el país donde se fabrique o según el origen del fabricante, etc., unos lo denominan de un modo o de otro.

Recordemos que el calibre 9 m/m Parabellum, fue diseñado por George Luger en 1902 para la pistola Luger P08. Esta pistola fue denominada Pistola Parabellum, de ahí que ciertos fabricantes usen, para definir al cartucho, una u otra denominación. Es más, cada vez es más común ver que se le denomina 9x19mm, significando esto, que el diámetro del proyectil es de 9 m/m y que la longitud de la vaina es de 19 m/m.

Este sistema de nomenclatura que hemos visto en el archipopular calibre 9m/m Parabellum, es el sistema más usado en Europa; es un sistema basado en el sistema métrico decimal de amplia o casi total implantación en el viejo continente.

Otro calibre muy popular en España, dentro del seno de las FYCS y de las FAS, es el 9 m/m Corto, el cual recibe otras denominaciones en otras partes del planeta, ya sea por el sistema de medida del país en cuestión o por la norma del fabricante. Así pues, en los países que utilizan el sistema métrico decimal, se conoce a este calibre como 9 m/m Kurz ó 9x17 m/m y en las zonas del planeta con influencia anglosajona se le conoce como .380 Automático ó .380 Auto.

Existe otro sistema de denominación de calibres y cartuchería, es el sistema usado en los países anglosajones o países de histórica influencia anglosajona, por ejemplo EEUU, Gran Bretaña, Canadá, Australia, etc. En estos Estados, el sistema de medición es bien distinto al usado en nuestro país, ellos no usan el metro, ni el centímetro ni el milímetro, sencillamente ellos NO usan el sistema métrico decimal y utilizan la pulgada para sus mediciones. También usan otras medidas para medir las velocidades y pesos, por ejemplo.

El sistema usado en esos países, a veces, es más complejo. Aún conociendo el sistema, son muchas las ocasiones que uno debe pensar un poco para saber de que cotas o medidas estamos hablando. No ocurre tanto, cuando se habla de los cartuchos más comunes o más cercanos, como son, por ejemplo, el calibre .22LR, el .38 Spl, .357 Magnum ó el .45 ACP, quizás estos sean los cartuchos de armas cortas (aunque todos esos son usados por armas largas también) de origen anglosajón que más uso tienen en España, aunque cada día el .40 SW tiene más aceptación tanto en calibre para defensa y seguridad con en tiradas de recorridos de tiro, las llamas tiradas de IPSC.

El error más común de los aficionados, y profesionales de las FYCS y FAS, es denominar a estos cartuchos del siguiente modo…”22 milímetros, 45 milímetros, etc.…” El error está en creer que al igual que un 9 m/m Parabellum, estos cartuchos de origen anglosajón deben ser “apellidados” con lo de: milímetros.

Los que de ese modo equivocado así se expresan, olvidan o desconocen que no se habla de milímetros al hablar de un calibre .45, de lo contrario, el diámetro de la boca de fuego del arma y el diámetro del propio proyectil del cartucho, sería del tamaño de una pelota de tenis y estaríamos hablando de armas militares de tiro antiaéreo o antitanque.

Para poder comprender mejor el sistema, es necesario saber que 1 pulgada equivale a 25,4 m/m, de ese modo, al decir que un cartucho es del calibre .45 ACP estamos diciendo que tiene un diámetro de 0,45” (“ = Pulgada) por lo tanto, habría que hacer una sencilla operación matemática que consiste en multiplicar 0,45 x 25,4. El resultado que se obtenga en milímetros, será el diámetro en dicha medida, que posee el proyectil; de ese modo, un calibre .45 ACP (u otros tipos como el .45 Long Colt, por ejemplo) posee en milímetros el siguiente diámetro, 11,43 m/m. Como, para el ejemplo, he elegido al calibre .45 ACP, debo significar que las siglas ACP significan Automatic Colt Pistol.

Otro ejempLo, el famoso .38 Especial, tan usado durante años por la policía del todo mundo. Este calibre está plenamente vigente en España en los revólveres de 4” de cañón, que reglamentaria usan los Vigilantes de Seguridad. Con el .38 Especial, habría que volver a hacer la misma operación aritmética, a saber:

0,38 x 25,4 = 9,6 m/m

Como ven, el calibre .38 Especial posee, en principio, un diámetro de algo más de 9 m/m, como el actual calibre de dotación en los cuerpos policiales españoles -el 9 m/m Parabellum- pero debo hacer un comentario que algunos desconocen y que a los neófitos puede despistar.

El famoso .38 Especial recibió ese nombre cuando, en realidad, su verdadera medida de diámetro es 0,357 pulgadas. Ocurre que, al fabricante le pareció una cifra excesivamente larga (.357, para el “inventor”, eran muchos dígitos) Además, esto ocurría en una época, 1902, en la que ya existían muchos calibres con la nomenclatura 38, por ejemplo el .38 Long Colt y otros más, así pues la casa S&W -fue la creadora- decidió por marketing y por popularidad, mantener el nombre de .38 y “apellidarlo” Especial para distinguirlo de los ya existentes. Por ello, “redondeó” la cifra.

Cuando en 1935 nación el calibre .357 Magnum para ser usado en el revólver S&W mod. 27, los responsables de su nacimiento, usaron un cartucho de .38 Especial y le alargaron la vaina en algo más de 3 m/m. Ahora, no se usó la cifra “38” para dar nombre y apellido al nuevo cartucho, sino que usaron las verdaderas medidas, eso es, 0,357 pulgadas.

En este artículo, se han tratado ejemplos y calibres de los más cercanos para los usuarios policiales españoles, pero existen infinitos calibres y cartuchos, muchos de los cuales merecen estudio y análisis aparte. Quizás en otro momento, vayamos a por ellos. También debo decir que con calibres de arma larga ocurre exactamente lo mismo, pero me he querido centrar sólo en ejemplos de calibres, primordialmente, de armas cortas.■